El Gobierno no quiere que le hablen de Mauricio Macri

Se profundiza la tensión entre el PRO y LLA. Una astuta maniobra logró ningunearlo al expresidente cuando ya estaba en Tucumán. ¿Quién pergeñó la artimaña?

Silvia Mercado
Periodista NO acreditada en Casa Rosada

El Gobierno no quiere que le pregunten sobre Mauricio Macri, el ninguneo que sufrió en la firma del Acta de Mayo ni mucho menos cómo continuará la relación entre el Presidente y el ex. "No es tema" dijo un funcionario de segunda línea a Memo, fastidiado por la insistencia que tiene el tema en los programas de mayor repercusión entre el electorado de Juntos por el Cambio.

Era obvio que tratarían de evitar cualquier comentario sobre quien ya consideran como ex socio del Gobierno. No es lo que lo dicen. Tampoco quieren pelearse. Buscan, simplemente, que su nombre desparezca del debate público. El objetivo era que estuviera presente en Tucumán, que legitimara el impulso de "nuevo comienzo" que quiso imprimir el Gobierno. Si no estaba, producía un daño. Cuando llegó, ya no interesaba siquiera dónde se sentaría. Lo tenían atrapado.

Claro que no se trata de un asunto nuevo.

Hace pocas semanas, el mismísimo Cristian Ritondo expresó públicamente: "El PRO no cogobierna, solo acompaña la que considera que está bien". Estaba enojado porque LLA intervino en la provincia de Buenos Aires a través de dirigentes vinculados a Patricia Bullrich y del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, que eligió rápidamente apostar a su vínculo personal con Javier Milei antes que, al PRO, donde se formó políticamente.

Macri en Tucumán (imagen de video).

Macri en Tucumán (imagen de video).

Macri no tenía muchas chances de negarse a venir una vez que Guillermo Francos lo llamó, dándole garantías de que sería más que bienvenido. Primero, está preocupado porque el Gobierno no cumple el fallo de la Corte Suprema de la Nación que obliga a la administración nacional a devolver la coparticipación que Alberto Fernández le quitó a CABA. Segundo, se siente "responsable" de que Milei haya alcanzado la Casa Rosada.

No es lo que piensan el Presidente y su mini-staff. El electorado de Juntos por el Cambio no iba a votar al candidato del Frente de Todos, sin importar el nombre. Sergio Massa iba con el kirchnerismo y esa era razón suficiente para cortarle el paso.

Del otro lado, Macri y el macrismo están convencidos de que si no se cuidaban las boletas de Milei-Victoria Villarruel, la derrota del libertario estaba asegurada. Y aunque no tienen forma de demostrarlo, creen que el expresidente le brinda un halo de confianza sobre todo en el "círculo rojo", que está muy atento al momento en que ese respaldo -eventualmente- se termine. Es lo que Macri suele llamar entre los suyos "garantía de gobernabilidad".

Pero quizás lo más importante es el talento con que el Gobierno anuló la presencia de Macri, una vez que ya lo tenía en Tucumán. Definitivamente se trató de una maniobra pergeñada por alguien que lo conoce muy bien, lo que lleva apuntar en forma directa a un solo nombre: Santiago Caputo.

Claro que van a decir que no, que nadie buscó hacerle daño, que se trató simplemente de una casualidad, que no pensaron en un lugar destacado para el expresidente porque estaban preocupados por el armado general.

Es lo que dirán y hasta es probable que, si alguien se dio cuenta, no quisieron exponerlo, para no quedar como "macristas" delante de Milei. Todos en el Gobierno le temen al rayo fulminante de la hermanísima Karina, para quien sí hubo imágenes centrales y especiales esperando que sea ella, dentro de 7 años y medios, la heredera del poder.

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