Fue diputada nacional, embajadora y ahora dirige una escuela en El Carrizal

Patricia Giménez se inició en la docencia pero luego tuvo una larga trayectoria en la política: condujo la DEIE, fue al Congreso y fue la embajadora de Argentina en Costa Rica. Desde el año pasado volvió a las aulas y está feliz ahí.

"Uno siempre vuelve a los viejos sitios dónde amó la vida", canta por ahí Joaquín Sabina. Frase que, perfectamente, podría aplicarse a la vida de Patricia Giménez. Profesora de Matemática y Física de formación, a lo primero que se dedicó fue justamente a la docencia. Tuvo luego un largo paso por el mundo político y, desde el año pasado, volvió a las aulas para ser directora en una escuela de El Carrizal.

Si bien cuando charlamos con quien fuera diputada nacional por Mendoza (UCR) y vicepresidenta Segunda de la Cámara de Diputados de la Nación hasta 2017 asegura que "no se puede quejar" de su trabajo actual, cuando volvemos a aquellos momentos de la Giménez política su voz se ilumina.

"Siempre digo que si bien pasé a la fama por haberme peleado con Guillermo Moreno (titular del Indec durante la presidencia de Cristina Fernández) hice cosas mucho más interesantes que eso en la DEIE", recuerda acerca de las épocas en las que fue titular de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza.

"Desde 2002 hicimos toda la metodología para la encuesta de datos turísticos que se usa actualmente. La armamos con gente que vino de España, cuando Gabriel Fidel era subsecretario y debíamos hacer el plan estratégico del sector turístico. De hecho fue tan novedosa esa encuesta que el Indec me propuso a mí para ir a un curso organizado por la Organización Mundial del Turismo en Cartagena y después quedé formando parte de una lista internacional de consultores", sigue rememorando.

Es que, según lo que cuenta en diálogo con Memo, a ella le gusta mucho estudiar, generar propuestas innovadoras y la "DEIE fue un lugar de desarrollo total para mí. Partimos de no tener nada a ser un lugar alucinante y con un montón de información. Después, cuando me fui, se perdió mucho. Ahora se ha trabajado bastante para mejorarla pero sigue habiendo cosas que me preocupan porque nosotros habíamos avanzado", se sincera.

Y pone como ejemplo que entre 2000 y 2007 hubo una pelea muy importante de todos los directores de estadísticas de las provincias para lograr que todos los relevamientos nacionales no sólo se hicieran en las provincias si no también que la primera barrida de información quedara también en cada jurisdicción. "Porque el dinero con el que Indec financia el operativo es, a la larga, coparticipación. Con lo cual, yo como Mendoza tengo forma de asegurarme que la calidad sea buena", remarca.

-¿A qué se dedica actualmente?

-Soy directora de la escuela secundaria Oscar Bracelis, que está camino a El Carrizal, en Luján de Cuyo, y asesora en la DGE (Dirección de Secundaria). Me querían ahí full time pero les pedí volver a la escuela porque necesitaba un poco de territorio, volver al terreno. No tengo problemas en colaborar y voy más horas de las que me toca pero poder estar en la escuela me ha hecho bien.

Me habían ofrecido que me fuera con el cargo a la DGE y les dije que quería estar en la escuela, contra las protestas de mis distintos jefes (risas). Porque además si no estás en el territorio no sabes qué es cierto y qué no. Así puedo contar lo que veo, lo que sufro, lo que está bien y lo que está mal. Por ahí les cuesta aceptar mi decisión pero creo que es buena para todos.

-¿Se inició en la docencia?

-Yo soy directora titular desde 2013. Antes de estar en la Cámara de Diputados estuve en una escuela urbano marginal en Maipú y antes del cargo de embajadora (de Argentina en Costa Rica) me cambié a esta escuela pero no llegué a asumir el cargo justamente porque me fui a la embajada y tuve que pedir licencia.

-¿Extraña la política?

-He estado colaborando en actividades políticas. Los dos últimos años de gestión me dediqué a la diplomacia parlamentaria, recibía embajadores de otros países, coordiné el proceso con la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Todo eso ha hecho que siga vinculada, participando en charlas y distintos espacios relacionados con el recorrido que hice como embajadora y diputada.

-¿Le gustaría volver?

-Si me necesitan saben que estoy, lo mío es vocación de servicio. En lo legislativo pasa que te da desesperación porque sentís el tiempo muerto. Por más que yo me dedica mucho y pasaba gran cantidad de horas trabajando, cuesta muchísimo sacar una ley. Allí los tiempos son otros, muchas veces se van en mediaciones para convencer a los asesores de la comisión. Es un desgaste importante. Por eso me encanta lo ejecutivo.

Pero saben que estoy, cuentan conmigo siempre. Me siento comprometida con el partido, con la institucionalidad que representa el radicalismo, con gestiones transparentes. He tenido la suerte de ser funcionaria en gestiones de gobierno muy difíciles (Roberto Iglesias, Julio Cobos) con tres ministros distintos pero todos muy trabajadores así que me siento comprometida con lo que me han brindado.

-Pero, ¿le han hecho alguna propuesta? Considerando el año electoral...

-No hay ninguna propuesta, ni estoy atrás de un cargo. Me han preguntado si voy a estar y les he dicho que a disposición. Pero en las listas tienen que estar los que sean más útiles y funcionales. Quizá, como yo he estado tan al frente de la lucha contra la inflación, me necesiten y me pidan que vaya pero no es porque yo lo esté buscando.

Estoy cómoda adonde estoy. Pero si les interesa que esté, voy a estar con todo el corazón y la vocación de servicio. Tiene que ser un espacio en donde la gente necesite que esté, yo estoy para sumar no para restar.

-Volviendo al tema de los orígenes, ¿cómo llegó usted al mundo político?

-Yo entré con Lucio Duarte (UCR) en la Legislatura y luego me fui a hacer una maestría al exterior. Cuando volví, él asumió como ministro y me pidió que me hiciera cargo de la DEIE. Ahí tuvimos mucha relación con Julio (Cobos, cuando era gobernador) por el tema de la inflación en Mendoza. Yo era una funcionaria muy transversal en ese entonces.

Cuando arranca la gestión el presupuesto de Nación triplicaba el que tenía la DEIE en Mendoza. Cuando yo me voy, habíamos revertido ese número. Porque Mendoza empezó a interesarse por números propios y nosotros empezamos a hacernos cargo de lo que debía ser. Esa dirección que debería depender de la Gobernación porque la estadística apunta a todo.

Hicimos cosas súper interesantes, Gabriel Fidel nos pidió un censo económico de Mendoza. Cuando tuvimos los resultados fue tan bueno que nos lo publicaron desde Cepal. Esos datos le sirvieron a Laura Montero (que era ministra) para defender los números de la coparticipación cuando se caía lo de Portezuelo del Viento. Con nuestro trabajo reflejamos cuánto impactó negativamente la Promoción Industrial.

Está en su esencia la política y los números, así que justamente Giménez cierra compartiendo sus preocupaciones en ese ámbito: "Estoy súper preocupada porque el Censo Nacional debería haber sido el año pasado, está bien que empezó la pandemia pero no hay ni atisbos de hacerlo ahora. Y empezás a perder todo lo que se diagrama a partir de los censos de población, porque es de mala calidad. Esto es porque todas las encuestas de hogares que se hacen, son sobre la base del censo de población que tiene 10 años de antigüedad. Por lo tanto, son encuestas malas y eso es un problema. 

Además, recibir a un encuestador del otro lado de la puerta no debería ser un freno de la pandemia. También puede ser que haya falta de fondos, son operativos caros. Ahora pasa que algunas encuestas vienen hechas desde Nación y no tenés forma de comprobar que la calidad sea buena. Esos espacios han decaído o directamente se han perdido. La información, como la educación, es una inversión". 

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