Pedro Francke: "Castillo se encontró con una sorpresa que no supo cómo manejar"

El exministro de Economía de Pedro Castillo, Pedro Francke, en diálogo abierto y sincero con Gabriel Conte y Santiago Montiveros en el programa "Tormenta de Ideas". Por qué la economía de Perú va por un lado y la política, a los golpes por otro.

G. Conte y S. Montiveros

Para quien fuera el primer ministro de Economía del destituido presidente peruano Pedro Castillo, Pedro Francke, la actual mandataria interina, su ex vicepresidenta Dina Boluarte, "completará el período constitucional hasta 2026". 


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"Claramente hay una afirmación de mantenerse en el gobierno por todo ese período y está muy claro que ella ya está afirmada como presidenta, y no hay posibilidad de que haya marcha atrás", afirmó este sábado en diálogo con el programa "Tormenta de Ideas" por Radio Nihuil.

Francke, un economista de extensa trayectoria, oriundo de la socialdemocracia peruana y con experiencia en organismos internacionales de crédito, aceptó al inicio del gobierno de Castillo acompañarlo en el gabinete. La gestión del mandatario que la semana intentó un autogolpe de Estado, disolviendo al Congreso, y que fue a la vez "vacado" constitucionalmente por los parlamentarios, estuvo a lo largo de sus 17 meses marcada por la desorientación, las renuncias e inestabilidad, además de las acusaciones de vinculación con el grupo terrorista "Sendero Luminoso".

- ¿Cómo es que usted llega a aceptar ser parte del gabinete de un presidente considerado tan extraño, al menos para nosotros, y por qué se fue?

- Por un lado, la democracia hizo que Pedro Castillo fuera electo, con una propuesta de cambios. Él planteó en la segunda vuelta electoral en alianza con otras fuerzas. Precisamente lo que parecía y era la debilidad de un presidente con poca experiencia gubernamental, académica, parecía una situación que hacía más necesario que aportáramos la experiencia y los puntos de vista que hemos mantenido  durante muchos años.

Sin embargo, parte de esas propuestas intentamos llevarlas a cabo en los primeros seis meses de gobierno, tranquilizamos un poco los temores económicos, hicimos un proyecto de reforma tributaria que tiene algunos parecidos con la que ha sacado ahora Colombia o la que ha propuesto Gabriel Boric en Chile. Pero finalmente no tuvo mucho respaldo de Pedro Castillo y comenzaron a verse en su entorno diversas situaciones irregulares y sospechosas de corrupción, y a fin de enero salió la premier Mirtha Vázquez, que era una persona muy comprometida en la lucha contra la corrupción y yo opté también en ese momento por apartarme del gobierno. No veía la suficiente seguridad de un buen rumbo y a nivel de corrupción tampoco lo había.


El entrevistado, en tiempos de ministro de Pedro Castillo.

El entrevistado, en tiempos de ministro de Pedro Castillo.

- En cinco años ha habido seis presidentes en Perú. ¿Por qué esa inestabilidad política?

- Creo que hay tres hechos fundamentales que aportan a la inestabilidad. Uno, un problema estructural en la Constitución que es este sistema presidencialista parlamentarista mixto, en el cual el Congreso puede bajar al presidente si obtiene los votos necesarios. Hay una causal en la Constitución que habla de "incapacidad moral", pero que se interpreta de una manera absolutamente laxa, que cualquiera interpreta como quiere y, en concreto, el que consigue 87 votos "vaca" (de vacancia) al presidente. La Constitución es la que facilita estos cambios bruscos.

Por otro lado, en el Perú en el año 2017 estalló el fuerte escándalo de la constructora brasileña Odebrecht y se encontraron fuertes coimas a los tres expresidentes anteriores, y eso deterioró mucho el ánimo ciudadano respecto a la política, con una gigantesca desconfianza. Todas las figuras políticas quedaron manchadas por la corrupción. Los partidos quedaron débiles y terminaron de desaparecer.

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En tercer lugar, hay un problema estructural y social. El Perú es un país muy desigual, con mucha informalidad, con diversas actividades ilegales. Por eso, algunos analistas políticos sostienen que la representación es muy difícil. Hay una gran dispersión social, no hay organizaciones, hay una gran anomia y fragmentación social que hace que el sistema político sea muy inestable.

- También vemos que en Argentina cuando hay sucesos políticos de trascendencia eso impacta en la economía, en el índice de inflación, en la cotización del peso argentino, pero eso no pasa en Perú. ¿Por qué la economía peruana parece estar blindada de los desequilibrios políticos?

- Te diré que hay una gran fuga de capitales y se calcula que unos 14 mil millones de dólares se fueron del país y el dólar subió un poco, temporalmente. Pero el Perú tiene un par de fortalezas económicas en relación con Argentina y otros países de la región. Por un lado, tiene un défici fiscal y deuda pública muy bajo. Nosotros leemos de Argentina y siempre ve que están tratando de renegociar su deuda. En Perú ese ya no es un tema desde hace 25 años. Inclusive, un gobierno como el de Pedro Castillo tuvo financiamiento y emitió bonos en el mercado internacional por 4 mil millones de dólares pagando una tasa de interés de 2%. La deuda pública en Perú es muy baja y nuestro déficit ha sido bajo durante mucho tiempo.

Por otro lado, nuestro Banco Central tiene muchas reservas internacionales. Para el Perú son 74 mil millones de dólares. Si el dólar se dispara, el Banco Central puede intervenir en el mercado con 5 mil, 10 mil, 20 mil millones de dólares y controlar el tipo de cambio. Nunca lo tiene fijo: lo deja jugando, pero el mercado sabe que si hay una cuestión abrupta, el Central lo puede regular, porque tiene una potencia grande para regular el tipo de cambio y ha tenido un comportamiento muy firme para controlar la inflación y tener una economía estable.

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Con todas las dificultades que pudo tener el gobierno de Pedro Castillo, se ha mantenido una autonomía y una figura del Banco Central que tiene un manejo conservador respecto de la deuda y el déficit, y esto es lo que genera bastante estabilidad a nivel macroeconómico. Incluso, el crecimiento económico fue del 13,6%, un crecimiento fuerte en la pospandemia, y se calcula un crecimiento para este año próximo de 3% o tal vez un poco menos, pero que en el comparativo de la región no está mal, ya que el mundo entero para por un momento de desaceleración. De alguna manera, puede haber mucho lío político, pero para los agentes económicos el ambiente económico se mantiene con estabilidad.

- Perú tiene una riquísima historia política, pero ganó un emergente que venía último en las encuestas, como Pedro Castillo. ¿Se equivocó el pueblo peruano en elegir a Castillo y tiene que reflexionar sobre las otras figuras políticas?

- Parte del emergente de Pedro Castillo tiene que ver con que hay un pueblo peruano muy crítico de las corrientes políticas, que pareciera que siempre estuviera buscando lo nuevo. Keiko Fujimori ya ha postulado muchas veces y en las últimas oportunidades ha perdido por poco margen. Hay una resistencia a que gane Fujimori. Pero por otro lado, hay que interpretar el triunfo de Pedro Castillo en su momento: año 2021, la pandemia, todo este tema de la cuarentena y estar encerrados, no permitir que la gente circule sino de determinada manera. Hubo una situación emocional que movió mucho los ánimos hacia otro tipo de alternativas. Entonces, mientras Verónika Mendoza hacía campaña tratando de respetar el hecho de no juntar mucha gente, en realidad Castillo apostó a las grandes congregaciones populares que se manifestaban como un deseo de la ciudadanía por salir en encierro y el agobio de la pandemia. Fue un momento muy especial.

- El expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero analizó a los populismos emergentes como "una anécdota de la historia", que "ya va a pasar". ¿Coincide con ese análisis?

- No sé si es una anécdota en la historia, pero sí creo que estamos viviendo socialmente un momento en cual la pandemia junto con la guerra nos han generado una serie de emociones, cruces sociales, que llevan a una ciudadanía movida. En algún momento las cosas van a volver a agarrar un cauce. Incluso lo que sucede en Brasil: gana Lula, pero Bolsonaro casi gana. Creo que eso refleja un momento muy particular de la historia. De lo que no estoy muy seguro es en torno a en qué dirección se va a asentar este cambio. No creo que regresemos "al antes". Es un momento muy movido, pero la pandemia ayuda a marca un antes y un después...

-... ¿Es una evolución traumática?

- Así es. Creo que sí, es un momento muy duro y traumático, que nos modifica la forma de sentir y pensar la economía, la política y el mundo.

- Usted convivió con Pedro Castillo en el gobierno. ¿Cómo es? ¿Lo vio con "uñas para guitarrero" o como una sorpresa que no supo cómo manejar?

- Yo creo que encontró con una sorpresa que no supo cómo manejar. Siempre, la presidencia es algo que entusiasma demasiado, genera demasiada adrenalina y muy fácilmente a muchos políticos se le suben los humos a la cabeza, sobrevaloran sus capacidades. Es algo que sucede mucho en la política. Por otro lado, a mí sí me generó empatía que fuera un hombre de tan abajo, tan de pueblo. Un hombre que de niño vivió en una hacienda antes de la reforma agraria en donde su padre tenía que pagar y era casi como un siervo del dueño de la hacienda. Para completar sus estudios tuvo que trabajar. Eso me generó empatía. Pero finalmente, lo que se ha mostrado a mi juicio es su falta de capacidad, de entender bien las oportunidades del mundo, las posibilidades de cambio, de relacionarse con personas competentes y probas y conformar un equipo. Finalmente hay una densidad en la política de la que él carecía.

- De alguna manera, con un origen similar al de Lula, éste creció, aprendió y gobernó, y Castillo no...

- Primero, Lula es dirigente de un sindicato metalúrgico en Sao Paulo, el centro del poder político, económico y financiero de Brasil. Luego, Lula ganó la presidencia creo que en su quinta postulación, luego de haber armado el PT durante 20 o 25 años. lula llega al poder con un bagaje de experiencia grande. Para ese momento, el PT tenía gobernadores, diputados y un aparato y desarrollo intelectual. El sindicalismo tiene grandes centros de formación, ideólogos, equipos que conforman un equipo de gobierno potente. Nada de eso tuvo castillo.

- ¿Pedro Castillo es víctima o victimario? Porque también hay que decir que el Congreso del Perú tiene una pésima imagen y un poder demasiado grande.

- Pedro Castillo en el gobierno fue bastante inestable, no fue suficientemente transparente, no hizo los cambios necesarios, pero sí creo que su anuncio de golpe de Estado y la vacancia en el cargo es justificada. Pero esto, a mi juicio, no necesariamente quiere decir que tengamos una buena opinión del Congreso, que es dominado por una ultraderecha muy radical, que fue absolutamente obstruccionista desde el primer momento, que no ha tenido un juego democrático de respeto a las elecciones, que gritó fraude desde el primer momento y que antes de que Pedro Castillo asumiera ya querían su vacancia. Entender que Pedro Castillo tuvo una mala gestión para nada justifica que el otro lado haya sido positivo. Por el contrario, genera mucha desconfianza lo que pueda decidir el Congreso en el futuro.

Escuchá el audio completo de la entrevista haciendo clic aquí.

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