Venezuela, un "protectorado de Washington": un análisis de las consecuencias geopolíticas de la captura de Maduro

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses abre un escenario inédito en América Latina. Un análisis del reconocido portal español " Política Exterior" advierte que Washington asume de facto el control político de Venezuela, con profundas implicancias para la soberanía, el derecho internacional y el equilibrio geopolítico regional.

El 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la política hemisférica cuando fuerzas de Estados Unidos capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro, un hecho que, según el portal especializado Política Exterior, "traspasa los ya frágiles límites del orden internacional surgido en 1948".

En un informe publicado por la revista de análisis internacional, se explica que la administración estadounidense anunció su intención de gobernar Venezuela como un protectorado temporal, sin contar con la autorización ni del Congreso de Estados Unidos ni de la Organización de las Naciones Unidas, lo que pone en duda los principios fundamentales de soberanía y legalidad internacional.

El artículo de Política Exterior subraya que esta operación no sólo tiene consecuencias profundas para Venezuela, sino que también compromete la proyección y la credibilidad global de Estados Unidos, al tiempo que erosiona los controles constitucionales sobre el Ejecutivo estadounidense y podría "legitimar de facto futuras agresiones" por parte de otras potencias.

"Hubiese querido que Occidente interviniera en Argentina en 1977 como lo hizo en Venezuela"

Los analistas citados señalan que, aunque Estados Unidos ha intervenido directa o encubiertamente en América Latina en numerosas ocasiones desde el siglo XIX, esta es la primera vez que recurre abiertamente al uso de la fuerza para capturar al jefe de Estado de un país sudamericano. A diferencia de acciones como la invasión a Irak en 2003, la Casa Blanca ni siquiera buscó respaldo diplomático multilateral para justificar la operación.

El informe también apunta a que la denominada "gunboat diplomacy" -una política intervencionista asociada históricamente con el imperialismo estadounidense- parece haber regresado en esta crisis, en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes.

Aunque no hay indicios de una ocupación formal, Política Exterior advierte que Washington asume de facto la responsabilidad sobre el futuro venezolano, lo que puede desembocar en escenarios tan disímiles como una mayor estabilidad, una guerra civil ampliada, o incluso la aparición de otro régimen autocrático bajo la supervisión externa.

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