Del peronismo al libertarismo: la narrativa de Scioli sobre su reinvención

El exvicepresidente defendió su salto del kirchnerismo al gabinete de Javier Milei y rechazó las críticas por incoherencia ideológica. Apeló a su "regla de oro" de gestión para justificar su permanencia en el poder durante tres décadas y aseguró que "interpretó" desde el inicio el proyecto libertario.

Daniel Scioli volvió a explicar cómo logró atravesar tres décadas de poder bajo gobiernos de signo opuesto sin quedar atrapado en las etiquetas partidarias. Desde el menemismo de los noventa hasta su actual rol en la administración libertaria, pasando por la vicepresidencia y la gobernación bonaerense durante el kirchnerismo, el hoy secretario de Turismo y Ambiente asegura que su recorrido no responde a contradicciones, sino a una forma de entender la gestión.

En el Forbes Reinventando Mar del Plata Summit, ante el director de Forbes Argentina, Alex Milberg, el exvicepresidente sostuvo que su permanencia en la primera línea política se apoya en una enseñanza familiar. "Mi regla de oro son las ‘3P' que me enseñó mi abuelo: paciencia, perseverancia y prudencia; soy un trabajador de gestión y no me gusta comentar problemas, me gusta resolverlos", afirmó.

Lejos de esquivar las críticas por su salto desde el peronismo de Cristina Kirchner al gabinete de Javier Milei, Scioli planteó que su incorporación al actual Gobierno se explica por una coincidencia de diagnóstico sobre el rumbo del país. Recordó que su vínculo con el presidente no es reciente y defendió su decisión de acompañar el nuevo ciclo político. "El presidente interpretó una etapa de reconstruir las bases para tener un país de libertad y prosperidad; Argentina se ganó un respeto en el mundo y yo interpreté lo que él proponía desde el primer momento", aseguró.

Para Scioli, la clave no está en la identidad partidaria sino en la lectura del contexto. Bajo esa lógica, reivindica la adaptación como una herramienta de supervivencia política y como una forma de servicio público. A punto de cumplir 70 años, se presenta como un funcionario enfocado en ejecutar políticas, más que en librar disputas ideológicas.

En su rol actual, puso el foco en la transformación del turismo receptivo, con especial atención en Mar del Plata. Allí anticipó gestiones para posicionar al puerto como escala de cruceros internacionales. "Estoy convencido de que Mar del Plata tiene todo para conquistar el turismo internacional; me reuní con directivos de empresas de cruceros y están interesados, pero tenemos que garantizar condiciones técnicas y no quiero mezquindades políticas", sostuvo.

También destacó la política de cielos abiertos como herramienta para mejorar la conectividad aérea y reforzó la idea de que el orden es condición para atraer visitantes. "Con la política de cielos abiertos, este aeropuerto puede recibir vuelos directos de Brasil, Paraguay o Chile; sin orden no hay destino atractivo por más que el precio sea bueno", afirmó, apoyándose en su experiencia como exembajador en Brasil.

En paralelo, confirmó que su historia llegará a la pantalla a través de un proyecto con Netflix que combinará ficción y documental. "Les interesó la resiliencia: el accidente, volver a correr, salir campeón del mundo y mi trayectoria política; quiero dejar un mensaje de que no hay que renegar con lo que pasó, hay que sacar el fuego sagrado para salir adelante", explicó.

Hacia el final, Scioli volvió sobre la idea que atraviesa toda su narrativa pública: la política como construcción hacia adelante. "Entendés que hay que mirar la vida para adelante y tener una actitud constructiva; soy un agradecido de las oportunidades que me da la vida para seguir aportando mi experiencia", concluyó.

Así, el funcionario convierte su propio itinerario -del peronismo al liberalismo libertario- en parte central de su discurso: no como ruptura, sino como continuidad en torno a la gestión y la adaptación a cada etapa histórica.

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