El desafío de Milei rumbo a 2027: conquistar a los votantes que hoy no se alinean

Una encuesta de Synopsis muestra que el oficialismo tiene más votantes que militantes y que un cuarto del electorado se define como "ni oficialista ni opositor". Ese segmento, crítico del Gobierno y preocupado por el empleo, aparece como la llave de una eventual reelección.

Aunque faltan casi dos años para la próxima elección presidencial, en la Casa Rosada ya se proyecta el escenario de 2027. Javier Milei ha dado señales públicas de que buscará un segundo mandato y, puertas adentro, la conducción libertaria empieza a imaginar cómo podría sostenerse en el poder. Pero una reciente encuesta introduce una advertencia: hoy, los números no garantizan una reelección automática.

Un estudio de Synopsis reveló una fotografía política compleja para La Libertad Avanza. Solo el 31,4% de los consultados se reconoce como "oficialista", mientras que el 41,3% se identifica como "opositor" y un 25,5% prefiere ubicarse en una zona intermedia, como "ni oficialista ni opositor". Esa franja, conocida como los "Ni-Ni", se vuelve decisiva en cualquier escenario electoral que requiera superar el 50% de los votos.

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El trabajo también muestra que, si el resultado de las últimas legislativas se trasladara a una elección presidencial, el oficialismo no alcanzaría para ganar en primera vuelta y debería ir a un balotaje. Pero el dato más delicado para el Gobierno es que más de la mitad de los "Ni-Ni" evalúan negativamente su gestión: el 38,8% la califica directamente como "muy mala". Para lograr la reelección, Milei necesitaría captar cerca del 75% de ese segmento, un objetivo difícil cuando el humor social en ese grupo es mayormente crítico.

Mientras tanto, dentro del oficialismo se multiplican las especulaciones sobre las candidaturas futuras. Milei no solo ha ratificado su intención de competir en 2027, sino que incluso dejó abierta la posibilidad de que su hermana Karina, principal armadora política del espacio, tenga un rol electoral. En su entorno se comenta que, tras haber diseñado la estrategia que llevó a La Libertad Avanza a fortalecerse en las elecciones de medio término, Karina podría aspirar a una fórmula presidencial -como candidata a vicepresidenta- o incluso a la gobernación bonaerense. Aun así, nadie imagina que se aparte del núcleo del poder: buena parte de la gestión, con excepción del área económica y Capital Humano, está bajo su órbita.

Sin embargo, más allá de los movimientos políticos, la encuesta de Synopsis también ilumina el principal reclamo social que condiciona el futuro del Gobierno. Casi el 50% de los consultados señaló que su prioridad es "generar empleo". Es una demanda que choca con algunas características del modelo económico en marcha: los sectores que más crecen -como el agro, la minería y la energía- no son intensivos en mano de obra, mientras que la apertura comercial y el avance tecnológico presionan sobre industrias tradicionales y puestos de trabajo.

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Dentro del propio oficialismo reconocen ese límite, pero en el entorno de Santiago Caputo sostienen que el contexto político juega a favor del presidente. Allí creen que no hay una oposición capaz de capitalizar el malestar: el kirchnerismo, el peronismo tradicional y el radicalismo son vistos como expresiones del pasado, y la agenda de demandas identitarias que Milei agrupa bajo la etiqueta "woke" perdió atractivo entre amplios sectores, en especial entre los jóvenes.

La encuesta, sin embargo, marca que la llave de 2027 no estará en la base dura libertaria, sino en ese cuarto del electorado que hoy no se siente ni oficialista ni opositor. Convencerlos, en un contexto de incertidumbre laboral y evaluación crítica de la gestión, será la prueba más exigente para Javier Milei si quiere aspirar a un segundo mandato.

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