La Unión Industrial Argentina, dividida por las medidas económicas de Milei

Tras registrar una caída de la producción en 9 de 12 rubros industriales, puertas adentro se tensan las relaciones entre los empresarios que apoyan al presidente y los que exigen otra postura

La caída en la actividad industrial argentina desató una fuerte interna entre diversos sectores que integran a la Unión Industrial Argentina, porque algunos empresarios como Paolo Rocca de Techint, o el propio titular de la entidad Daniel Funes de Rioja vienen apoyando sin condicionamientos a la gestión de presidente Javier Milei, a pesar de que muchas de las medidas económicas están perjudicando al sector. 

La UIA publicó el pasado miércoles el tercer informe de actividad industrial con datos correspondientes al mes de febrero, en línea con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que da a conocer el Indec.

"En lo que va del primer bimestre de 2024 se acumula una contracción del 8,3%", dice el informe.

La tendencia a la baja que revela este último informe confirma que la caída se concretó en 9 de los 12 rubros medidos. Las mayores bajas se dieron en minerales no metálicos con un impresionante 24,8% -por menor demanda de la construcción-, y en el sector automotor con un 19,0%, por la caída de ventas en el mercado interno. Esta reducción también golpeó a la producción de metalmecánica que cayó un 13,5%.

En sentido contrario, hubo crecimiento en el sector de alimentos y bebidas 1,8%, papel y cartón 3,5% y refinación de petróleo 0,9%; sectores beneficiados por el actual modelo de precios liberados. Estas disparidades explican en parte las tensiones internas en la entidad. Su actual presidente es Daniel Funes de Rioja, abogado de la Copal, la cámara que nuclea a las alimenticias, todas muy beneficiadas por la devaluación.

Según la opinión de José Ignacio de Mendiguren -dos veces presidente de la UIA y ex ministro del peronismo- el enfrentamiento interno se debe a que "la Unión Industrial no representa la unanimidad industrial argentina, el control está en manos de las multinacionales muy vinculadas a la economía primaria en tanto la resistencia la encarnan empresarios nacionales desarrollistas".

Y agrega "la UIA está en manos de Techint, una empresa cuyo interés esta cada vez más vinculado a la exportación de gas y petróleo, con su operación en Vaca Muerta. "Paolo Rocca se quiere quedar con la representación como interlocutor válido ante el poder político. Lo mismo se refleja en la COPAL o en AEA. La estrategia es controlar la representatividad del sector".

Mientras que otro dirigente importante de la entidad, que pidió permanecer anónimo para hablar con libertad, explicó que la crudeza del cuadro que retrata el último informe de la UIA insinúa un giro en la posición condescendiente ante el gobierno: "Se ven las presiones internas de madereros, metalúrgicos, y otras industrias que están siendo sumamente afectadas por las políticas de este gobierno, y le mueven los cimientos a la conducción amigable de las multinacionales".

De cara al futuro la preocupación de una parte de la UIA pasa por dos lados: la suba de costos y pérdida de competitividad. "No cambió el tema crediticio, no hubo alivios fiscales y subieron fuerte los costos en dólares", precisó un industrial, que agregó como segundo factor la baja de la demanda del mercado interno por caída del poder adquisitivo.

En definitiva,  la tensión entre industrias exportadoras, mercado internistas o vinculadas al sector público nacional atraviesa a la UIA históricamente. En coyunturas críticas revive el debate entre dolarizadores que promueven los sectores que se dedican a la exportación y los devaluadores que apuestan a la competitividad. Se dio ante el proceso privatizador de la década del 90, y resucitó en medio de la crisis de la convertibilidad en el año 2001.

Los estudiosos del tema subrayan que el comportamiento de los industriales argentinos presenta grandes diferencias con la defensa de su sector que hacen otras burguesías industriales de la región, como la brasileña.

"El comportamiento de los industriales argentinos esta signado por un fuerte componente ideológico. Son gorilas por definición y a veces esto pesa más que las propias ganancias", reconoció un ex presidente de la entidad.

Siguiendo esta línea resulta interesante trazar el paralelismo con la FIESP, la poderosa federación industrial de San Pablo. "Brasil apostó a un modelo de desarrollo que no abandonó ni siquiera con la dictadura. Los empresarios brasileños están comprometidos con ese modelo", explicó De Mendiguren. 

Fuente: LPO

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