Trump advierte: "Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba"

El presidente de Estados Unidos abre la puerta a una intervención diplomática en medio de crecientes tensiones y la crisis económica de la isla.

En un pronunciamiento que encendió las alarmas internacionales este viernes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración está considerando la posibilidad de una "toma de control amistosa" de Cuba, una expresión vaga que ha provocado inquietud y análisis entre expertos en relaciones internacionales.

Trump hizo las declaraciones a la prensa al salir de la Casa Blanca con destino a Texas, donde aseguró que "el Gobierno cubano está hablando con nosotros y tienen problemas muy serios", refiriéndose a la profunda crisis económica que atraviesa la isla tras la pérdida del suministro petrolero que antes le proveía Venezuela. Según el mandatario, la falta de recursos básicos -como dinero, petróleo y alimentos- coloca a Cuba en "serios apuros" y abre la posibilidad de un acuerdo con Washington.

La referencia a una "toma de control amistosa" implica, según Trump, negociaciones que se están llevando adelante a "muy alto nivel" por parte del secretario de Estado, Marco Rubio, aunque La Habana no ha confirmado oficialmente conversaciones formales de este tipo. El presidente estadounidense aseguró que una acción así podría tener un impacto positivo, especialmente para los cubanos que viven en el exilio y desean cambios en la isla.

Estas declaraciones se producen en un contexto de fuerte presión política y económica: el gobierno de Washington ha impuesto un bloqueo energético y sanciones adicionales contra la economía cubana, que se han intensificado desde el operativo estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, tradicional aliado de la isla. Las medidas han exacerbado las tensiones diplomáticas y generado advertencias de organismos internacionales sobre riesgos humanitarios por la escasez de recursos esenciales.

Mientras Estados Unidos aborda una estrategia que combina sanciones y posibles incentivos, la comunidad global observa con preocupación cómo se desarrolla este escenario que podría redefinir las relaciones entre Washington, La Habana y la región caribeña en los próximos meses.

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