Jóvenes y democracia: el 53% se frustra luego de votar

Más de la mitad de votantes entre 16 y 24 años de Mendoza consultados en una encuesta opina que el modo de gobierno no ha dado respuesta a las expectativas de desarrollo de la población .

Director de Memo. Crónicas y Análisis

Una joven de 21 años le dice a su amiga, caminando por la Plaza Independencia el día de la votación de la ley de Reforma Laboral en el Congreso, que nadie puede defender sus derechos laborales porque ya nadie los respeta y por eso entiende que en la práctica ya nadie los tiene. 

Otro de 20 cree que la democracia tiene fallas porque no le da respuesta a sus demandas económicas y de trabajo. Y otro, suma un aspecto de vulnerabilidad, cuando mira a sus padres que viven con carencias económicas, aun cuando han trabajado haciendo los aportes jubilatorios y no han logrado que sus hijos se desarrollen como lo imaginaron.

Juventud, divino tu voto

La descripción resume lo que el consultor Rubén Zavi detectó ens su estudio de representatividad democrática donde concluye que el 53 por ciento de las personas jóvenes consultadas tiene una opinión negativa de la democracia. La encuesta fue realizada entre el lunes 23 de febrero y el miércoles 3 de marzo. Es decir un día después de las últimas elecciones de concejales en 6 departamentos de Mendoza con una asistencia del 49 por ciento, la más baja de este periodo democrático iniciado en 1983. 

Por eso en el informe técnico de la encuesta, el consultor advierte lo siguiente.

La democracia no está en crisis de legitimidad formal, pero sí enfrenta una crisis de rendimiento y representación. Y el foco más crítico está en el electorado joven. La diferencia más significativa aparece por edad. remarca Zavi que entre los jóvenes de 16 a 24 años predominan las evaluaciones más duras. Mientras que los mayores de 45 años muestran posiciones más moderadas. 

Democracia escrutada

El 39,4 por ciento evalúa el funcionamiento de la democracia como "bien" , pero el 51,8 por ciento lo hace en términos críticos ("regular" , "mal" o "muy mal"). La valoración negativa supera a la positiva.   

Los jóvenes no cuestionan el régimen democrático en sí; cuestionan su desempeño. Evalúan resultados, no principios. Esto tiene una consecuencia política directa: el voto joven se moviliza menos por apelaciones institucionales tradicionales y más por eficacia, coherencia y autenticidad. 

 Distancia con la dirigencia 

El 64 por ciento afirma sentirse "nada" o "poco" representado por la dirigencia política actual. Solo un 36 por ciento expresa algún nivel de representación. Entre los jóvenes, la sensación de "nada" representado es significativamente más alta

La brecha no es solo ideológica: es identitaria, subraya Zavi. La política no está logrando interpelar generacionalmente. Aquí hay una advertencia para la dirigencia: no alcanza con gestionar; es necesario reconstruir vínculo y credibilidad

Economía e inseguridad concentran más de la mitad de las preocupaciones. Sin embargo, cuando se consulta por reformas prioritarias, encabezan la lucha contra la corrupción y la independencia de la justicia. 

La confianza, el crédito ciudadano

La ciudadanía asocia los problemas económicos con fallas estructurales del sistema político. En jóvenes, esa asociación es aún más marcada. Confianza distribuida, sin liderazgo dominante Gobierno nacional, provincial e intendentes presentan niveles muy similares de confianza

No hay una institución claramente predominante. Esta paridad no refleja preferencia por una sobre otra, sino ausencia de un liderazgo institucional firme que concentre credibilidad. La confianza está fragmentada y distribuida. 

Congreso y Justicia, en cambio, muestran niveles más bajos, profundizando la percepción de crisis en los espacios de intermediación política. 

El dato estratégico es que la democracia no está siendo rechazada; está siendo evaluada con mayor exigencia. Y son los jóvenes quienes marcan el tono de esa evaluación. El dirigente que logre traducir malestar en proyecto, y distancia en identificación, tendrá ventaja competitiva. La discusión que viene no es sobre si la democracia debe existir. Es sobre quién puede hacer que funcione mejor.

Bonus track: ¿el voto tiene que seguir siendo obligatorio?

La pregunta del Memo al consultor decantó luego de releer su encuesta. ¿La ciudadanía más joven se cuestiona si votar vale la pena? O mejor dicho, ¿no está llegando la hora del voto voluntario? La pregunta estaba disparada también sobre la base de la cada vez menos asistencia a las urnas en las distintas fechas de elecciones.

Zavi no ocultó su asombro por el resultado de sus proyecciones estadísticas, pero su estado de sorpresa se debió más a que el público joven que fue consultado no solo mostraba su decepción por la falta de consecuencias virtuosas para su desarrollo, sino que ese estado de frustración se retroalimentaba en el mismo grupo al ver a sus padres sufrir por no haberles heredado un país en mejores condiciones.

"Fueron respuestas y apreciaciones que no esperábamos escuchar y por eso seguiremos profundizando en estas opiniones para entender al electorado que viene", advirtió Zavi, dejando abierta su propia agenda de encuestas. 

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