La frase de Borges con la que Rodríguez Zapatero le restó trascendencia a la crueldad del chavismo
El expresidente del Gobierno de España José Luis Rodriguez Zapatero ha quedado envuelto en una nebulosa por su apoyo al chavismo y a Nicolás Maduro en particular, luego de "jugar" a ser mediador, pero trabajar para el chavismo. Aquí, la entrevista que nos concediera y sus respuestas sobre la relación con la cruel dictadura venezolana. Citó a Borges para referenciar a la dictadura chavista: "Estos son los años peores de la historia, esto lo han pensado todos los hombres en todas las épocas".
Son tiempos en los que para el otrora adalid de la socialdemocracia, José Luis Rodríguez Zapatero, es difícil explicar su apoyo a una dictadura equiparable a la más sangrienta que haya ocurrido en Latinoamérica: la de Nicolás Maduro. Fue otra socialista, Michelle Bachelet, la que reportó para la ONU innumerables desapariciones forzadas de personas, asesinatos y torturas, ademas de persecuciónes y detenciones ilegales.
Sin embargo, ni la ONU ni nadie más logró frenar el horror.
Ahora, Donald Trump, con métodos nada convencionales, extrajo al dictador Maduro y lo mandó a juicio en Nueva York.
Rodriguez Zapatero está acosado por los pedidos de explicaciones, sino por cosas más graves: acusaciones y potenciales denuncias en su contra.
Este miércoles, el diario ABC de Madrid publica que el Grupo de Puebla, la otrora influyente coalición de políticos progresistas y de centroizquierda de Iberoamérica, ha decidido tomar distancia del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero ante el desarrollo del proceso judicial que enfrenta el expresidente venezolano Nicolás Maduro en Estados Unidos.
La organización prepara su próxima reunión en marzo en Oaxaca (México), donde espera reunir a líderes regionales como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el mandatario colombiano Gustavo Petro, entre otros. Sin embargo, según fuentes del propio Grupo de Puebla consultadas por ABC, tras la captura de Maduro y el comienzo de su juicio en Nueva York se decidió no invitar a Zapatero y limitar la participación del exdirigente español Pablo Iglesias.
La decisión responde, en buena medida, a la preocupación de los organizadores por el impacto que podrían tener posibles declaraciones del propio Maduro o de otros testigos en el proceso judicial estadounidense. El exmilitar venezolano Hugo "el Pollo" Carvajal, ya detenido en Nueva York y con información relevante para la Fiscalía, ha vinculado en el pasado a dirigentes cercanos al chavismo con relaciones económicas y labores de mediación que habrían beneficiado intereses del régimen, lo que ha generado inquietud dentro del colectivo.
De mediador a figura incómoda
La trayectoria de Zapatero en las gestiones con Venezuela ha sido objeto de críticas. El expresidente español mantuvo un perfil de mediador durante la crisis venezolana, incluso después del cuestionado proceso electoral de 2024, que varios observadores internacionales y opositores calificaron de fraude. En ese contexto, evitó pronunciarse con firmeza sobre el régimen, argumentando que su labor exigía discreción.
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Organizaciones conservadoras en España han intensificado las presiones sobre Zapatero, y recientemente se presentó una querella ante la Audiencia Nacional española acusándolo de supuesta "colaboración con la estructura criminal de Maduro", que incluye imputaciones por posibles delitos de tráfico de drogas y blanqueo de capitales, aunque lo señalado en la querella aún no ha sido probado judicialmente.
Una nueva etapa para el Grupo de Puebla
La cúpula del Grupo de Puebla aspira a reposicionar la organización frente a la dinámica políticacontinental, enfocándose en mensajes críticos contra lo que consideran intervencionismo de Washington y en defensa del multilateralismo regional. Para ello, buscan evitar la presencia de figuras que podrían polarizar o generar rechazo entre los jefes de Estado invitados.
Analistas señalan que esta decisión refleja la complejidad de la coyuntura actual en América Latina, marcada por la judicialización de líderes políticos, tensiones geopolíticas y decisiones estratégicas que ponen a prueba la cohesión de los espacios políticos de izquierda y centro-izquierda en la región.
Qué dijo Zapatero en 2022 sobre Maduro, el chavismo y su futuro
En octubre de 2022 junto a Santiago Montiveros entrevistamos a Rodríguez Zapatero Fue en el recordado programa radial «Tormenta de Ideas», por donde pasaron unos 30 exmandatarios del mundo, además de otras reconocidas figuras, como premios Nobel y referentes de altísima influencia global.
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Por entonces Zapatero tenía una coartada para su labor junto a Maduro.
Pero en 2015 fueron los propios expresidentes de América Latina nucleados en el Grupo IDEA quienes, como veedores electorales de las elecciones parlamentarias en las que rotundamente ganó la oposición, observaron cómo el exmandatario español se salía de su rol de mediador y se pasaba a las filas del chavismo en medio de la veeduría electoral. El autor de estas líneas fue veedor, invitado por la Fundacion Universitaria del Río de la Plata junto a José María Videla Sáenz y otros, y compartimos esa desazón con expresidentes que lo vieron desertar del justo medio. Cabe recordar que junto con el triunfo opositor, Maduro disolvió la Asamblea (el Congreso) e inventó una propia, toda con partidarios chavistas.
Esto dijo Rodriguez Zapatero sobre Venezuela, con divagaciones incluidas sobre el mundo, la política y la paz, en aquella nota, que puede verse y escucharse completa en el video, en la que ademas auguró un final abrupto a la polarización de la política en el mundo, cosa que tampoco pasó:
- ¿Cómo califica al gobierno de Venezuela? ¿Usted defiende a Maduro o lo está tratando de reconducir a la senda democrática?
- Bueno, la política es una inteligencia de la realidad, es una búsqueda de acuerdos, los mejores productos de la historia política son siempre los acuerdos que parten de diálogo y eso es lo que he defendido en Venezuela, y creo además que se está imponiendo porque hemos visto que ahora se está recuperando el diálogo entre el gobierno de Estados Unidos y el de Venezuela. Quizá en las próximas fechas se vuelva al diálogo gobierno oposición. Creo que toda salida, aunque cueste, aunque sea un esfuerzo grande, sobre el diálogo, es muy importante. Y sobre la situación global voy a invocar a un genio argentino, una cita de Borges. Borges escribió «estos son los años peores de la historia, esto lo han pensado todos los hombres en todas las épocas». Me parece que es una buena aproximación para tomar un poco de distancia en tanto y en cuanto la historia es una historia cíclica, de convulsiones, y ahora en efecto tenemos un momento, pienso que un momento de trance, en cómo se va a definir el siglo veintiuno y que ha sido acelerado por la pandemia y por la guerra de Ucrania. Yo vaticino que los populismos, que las extremas posiciones como la extrema derecha en algunos países europeos, creo que va a ser bastante efímero, Trump perdió, es probable que Bolsonaro, y eran los dos grandes referentes internacionales, y van como ondas, quizá en España y, en mi opinión, Vox está ya declinando, Suecia es verdad que ahora ha emergido, pero puede ser un ciclo. Y lo que constatamos es que cuando estas posiciones extremas que quieren acabar con todo, teóricamente porque todo está mal, presentan grandes debilidades porque sus proyectos son débiles, entonces tiendo a pensar que va a ser cíclico y que el grave problema de este momento geopolítico global es la dificultad de establecer un sistema internacional que funcione, se ha roto especialmente con la guerra de Ucrania y vemos la tentación a los bloques, a una confrontación de bloques más o menos activa, más o menos intensa, cuando en mi opinión la senda del progreso de la humanidad será siempre y ha sido siempre una senda de progreso de cooperación y colaboración, y por eso no creo en la desglobalización, creo que es una especie de reacción ante las dificultades, porque la ciencia es global, la tecnología es global, la sociedad es global.
Hoy estamos viviendo ya incluso un mercado laboral global, porque el teletrabajo permite a la gente poder vivir en España y trabajar para una empresa canadiense, o vivir en Argentina y trabajar para una empresa sueca, eso estamos empezando a verlo ya y por tanto es muy difícil, creo que es imposible, que pongamos puertas al campo, a ese proceso de globalización. Lo que sucede es que no tenemos instituciones globales, gobernanza global y como la historia demuestra seguramente nos va a costar construirlo. Pero fíjese los datos globales de educación en el mundo, de expectativa de vida, han progresado en estos últimos 40 años como nunca en la historia, y tenemos que convencernos a nosotros mismos y hacer la profecía contraria, que con ese cambio histórico en la educación, en la expectativa de vida, en la salud, pues seremos también capaces de superar este momento crítico.
- ¿Cómo define usted a Maduro? ¿Como un presidente democrático o como un dictador como lo definen incluso algunos líderes de América Latina?
- Creo que la tarea de alguien que quiere construir no es definir sino es proponer, es superar los adjetivos, las descalificaciones, porque si solo nos dedicamos a atribuir a otro una condición negativa pues ya empezamos a no poder dialogar, el diálogo pasa por el respeto en primer lugar y el reconocimiento. Yo le podría hacer la trayectoria de lo que ha pasado en los procesos electorales en Venezuela porque lo conozco muy bien desde el año 2015, pero más allá de cada circunstancia concreta y de la responsabilidad de unos y otros, lo cierto es que en Venezuela se dio un conflicto entre dos visiones antagónicas muy enfrentadas que seguramente en algún momento tendrán que refundar un pacto de convivencia, y cuidar las palabras es empezar a cuidar los consensos, por eso siempre estoy alejado de las descalificaciones exageradas, de un entendimiento de culpabilización a una u otra parte de dos visiones y de dos partes que hay en la sociedad venezolana. Afortunadamente puedo decir que en Venezuela estamos empezando a mejorar. Y ojalá podamos llegar a las elecciones de 2024 con unas elecciones competitivas donde participe la oposición y donde la ciudadanía venezolana decida libremente su futuro.
- ¿Por qué en estos siete o seis años no se ha logrado una salida pacífica a la crisis que hay?
- En efecto casi siempre cuando obviamente la salida se ha retardado, ha habido graves problemas, claro, la lectura es difícilmente positiva pero le diré, en 2017 yo estaba en plena intensidad de la tarea, hubo una situación de conflicto ya en la calle de pre conflicto civil, no quiero utilizar una palabra mayor que podía ser guerra, pero hubo cien muertos, yo estaba allí en Caracas y intentaba por todos los medios reunir a ambas partes para buscar una salida mínima, porque una vez que ese momento se desbordara hubiera sido todo casi imposible. Creo por tanto que hemos evitado, hemos logrado con todas las dificultades un discurrir pacífico del conflicto, del grave conflicto y de la grave crisis pero sin que se desbordara a situaciones mucho más graves y con mucho esfuerzo y con mucho trabajo intentar reconducir la situación.
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Debo decir, como casi siempre, los extremos se tocan y hubo un momento para mi muy preocupante que fue precisamente la elección de Trump, conicidiendo con bastantes gobiernos conservadores de Latinoamérica que parecía que podían dar un vuelco radical a la situación de Venezuela, mi pronóstico siempre era que eso no iba a pasar y que era necesario volver o estar en el diálogo y mire usted por dónde, con el tiempo, al cabo de cuatro años esa tesis se ha impuesto y me parece que siempre es mejor el plan B que el plan A en política, mi experiencia me dice que es mejor el plan B porque el plan A siempre se hace en una mesa, es teórico, está lleno de ambiciones últimas y la política, en democracia, buscando la convivencia debe tener siempre de fondo una sintonía que es la contención, el límite, el no intentar todo a la vez, y yo he discutido mucho con opositores venezolanos y dije: primero paz y luego justicia, y hagamos mientras tanto un tránsito lo más democrático posible.
Es mi filosofía, es mi concepción de la política, lo ha sido no sólo en Venezuela sino ante otros confictos que en su momento como presidente de gobierno me tocó administrar, gestionar, unos muy difíciles. Para algunos esta posición es buenista, ingenua, débil con los duros, respeto esa posición pero a mi me parece que es el método. Yo todas las cosas importantes que he conseguido en política, las que yo considero logros han sido a través de mucha paciencia, diálogo, generosidad y humildad.
- ¿Puede ser que las necesidades económicas estén condicionando al éxito de las posiciones extremas? Hasta ahora hemos visto en el mundo muchas posiciones absolutamente extremas, después de la pandemia lo tenemos a Biden negociando con Maduro por el petróleo y otras cuestiones económicas...
- Quiero pensar que no sea sólo el petróleo. Quiero pensar que sea una reflexión de la posibilidad de agotar todas las posibilidades últimas en el diálogo. Yo he dialogado con el gobierno de Venezuela, antes invocaba aquí a Leopoldo López, podría ampliar esa lista, y por supuesto que es un diálogo, como todos los diálogos políticos en situación de crisis, no fácil, pero si yo pensara que en Venezuela no es posible el diálogo ni es posible una elección democrática en la que se respeten los resultados que para mí es la condición demócrata, la aceptabilidad de la derrota, es fácil ser demócrata si se gana siempre, pues no hubiera estado trabajando en Venezuela. Y le añado que la historia nos demuestra que la evolución de las economías, de la situación económica impacta, es lo que más impacta en la política. Cuando hay crisis, y venimos de una crisis latente que no se ha superado desde 2008, la crisis financiera global de 2008-2009, pero desde ese momento hay una especie de sismos políticos, extremismos, partidos que casi desaparecen, cambios políticos, y estoy hablando de las democracias bastante consolidadas, esto ha sido así a lo largo de la historia, si uno ve los antecedentes de los peores momentos del siglo veinte siempre venían precedidos de graves crisis económicas, y ahora tuvimos además la crisis de la pandemia, que es una crisis no previsible, pero que ha provocado además del impacto económico otro impacto muy preocupante que el otro día ponía de manifiesto Naciones Unidas en su informe anual de desarrollo humano y es quizás este el momento desde hace décadas de mayor incertidumbre, inseguridad, desconfianza, angustia ante el futuro de las sociedades en el mundo en general y que esto está provocando ese gran desasosiego que hay.
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Este es el momento en que seguramente por eso necesitamos más política y más políticos de la palabra, del diálogo, del acercamiento y del entendimiento. Quizás cuando emerge el riesgo de más radicalidad hay que contraponer una capacidad de diálogo y eso es lo que algunos pensamos, creo que afortunadamente Latinoamérica, a pesar de lo que se dice, anota importantes virtudes en este ciclo. Yo lo reflexionaba en estos días en algún foro, hemos visto grandes movilizaciones no sólo en Chile, en Colombia, en la crisis de Venezuela, problemas serios en muchos países y sin embargo todas las salidas están siendo salidas en las urnas, salidas democráticas, con el resultado que sea, pero democráticas, y no sólo democráticas sino con aceptación de los resultados. Insisto en esta idea, mientras el valor general en Latinoamérica se conserve, y ahora tenemos Brasil que no tengo ninguna duda de que también gane quien gane se va a producir la aceptación democrática, eso dice mucho de un continente, de una región. Fíjense que esto no se comenta, es la única región en el mundo que no tiene ningún conflicto bélico o casi bélico abierto, ningún conflicto entre naciones, incluso cuando hay alguno se acude a los tribunales internacionales, pienso Bolivia y Chile con su conflicto de la salida al mar, esto solo pasa en estos momentos en Latinoamérica. Creo que es bueno que se miren con autoestima en un mundo que, fijese cómo está Europa del este, la terrible guerra que tenemos, África tiene 10, 12 conflictos bélicos abiertos muy graves y en Asia Pacífico tenemos toda la situación del Mar del Pacífico, Taiwán, todos los días estamos un poco en vilo a ver qué pasa en Taiwán, por ejemplo. Sin embargo en Latinoamérica no, por eso tengo una gran confianza en que Latinoamerica pueda jugar un papel que ya jugó, por cierto, en el siglo pasado después de la creación de Naciones Unidas, de ser un referente para la paz, para un ciclo que no termine con conflictos.
Latinoamérica tiene una gran posición internacional aunque no lo parezca, un continente en paz, está a punto de terminar el último grupo guerrillero que es el ELN en Colombia y además tiene capacidad de dialogar con Oriente y Occidente, está bañado por el Atlántico y el Pacífico, tiene relación intensa con China, con Estados Unidos y con Europa, no hay una región que tenga este potencial y este potencial en mi opinión debería ser un modelo y ojalá el estadío superior que, en mi opinión necesita Latinoamérica, que es la integración, muchos de los desvelos, muchas de las insatisfacciones y seguramente reducir la desigualdad económica y social que es la pobreza que es el gran problema de fondo de Latinoamérica, podrán tener una salida con ese proceso de integración. Naciones jóvenes, no podemos ser más exigentes.
Europa estuvo en guerra casi dos mil años hasta que después de la Segunda Guerra Mundial se produjo un ataque de razonabilidad y fuimos a la Unión Europea que sin duda alguna es un escenario de paz, de progreso, de democracia, y ojalá Latinoamérica tenga la capacidad de impulsar esa integración siendo como es una región homogénea, con recursos naturales. Ahora estamos en el debate de que las materias primas van a ser eso que llaman «materiales raros», todo lo que garantiza el mundo la conectividad y Latinoamérica tiene muchísimos, a mi me daba satisfacción ver que argentina y Bolivia discutían a ver quién tiene más reservas de Litio, el Litio es un potencial extraordinario de riqueza en la sociedad a la que vamos y en la economía a la que vamos.
Pienso que es muy importante que Latinoamérica ponga esos instrumentos en valor pero qué le falta políticamente, le falta un consenso izquierda - derecha, le falta recuperar un gran consenso por la integración entre izquierda y derecha, creo que esto es lo más difícil, cuando uno ve a argentina o a otro país, la fractura que hay, la polarización es excesiva, y claro que la democracia es ante todo debate, contraposición contestar al poder, claro que eso es la democracia, pero tiene que haber una especie de fondo de armario, de clarividencia de cuáles son los temas necesariamente de consenso.