Involución radical, la evolución de Cornejo, la demora en armar equipos en Mendoza y una peligrosa sobreactuación

En qué anda Cornejo, que sus ministros le piden el Ok antes de nombrar a sus equipos, pero que tampoco saben si podrán activar si el recorte de recursos nacional es demasiado grande. Jaque, Félix y el peronismo que viene. El radicalismo en donde ganan los que pierden. Y más.

Primero que nada, en cada conversación política, habrá que aclarar si se habla en torno a elevar castillos en el aire o a construir con el fratacho en una mano y el cemento en la otra. Es decir, si se hace en el terreno de las ideas, sueños y deseos, o con los pies puestos sobre la Tierra.


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A partir de allí, conocer si el debate es productivo o biribirismo, una nueva vieja pasión argentina.

En torno a esas dos posibilidades está girando no solo la discusión pública sino la interna del gobierno de Javier Milei, en donde los fundamentalistas de las ideas se enfrentan a los que se chocaron de frente con la praxis del ejercicio del poder y el diagnóstico real de la Argentina.

Pero eso pasa en todos lados. También, en el resto de las fuerzas políticas. Ni hablar del peronismo, que cayó bajo el influjo el ilusionismo kichnerista que se autopercibe propietario de los derechos humanos y se olvidó que fue el que indultó tanto a militares asesinos de la dictadura como a montoneros asesinos de sus fuerzas de choque, y que en 1983 no quisieron integrar la Conadep.

Masturbaciones intelectuales frente a hechos prácticos, para no ndar con rodeos: esa es la disyuntiva.

Ahora sí, hablemos.

Contradicciones radicales

Martín Lousteau es el presidente de la UCR. Tiene un grupo interno que a veces ha querido pasarle por arriba a todo el radicalismo que se llama "Evolución radical", pero ahora que se impuso ante los "radicales que gobiernan" aparece como todo lo contrario: una involución. De hecho, ese partido que ha recuperado espacio en todo el país, ganando provincias y municipios, le entregó la conducción a alguien que no ganó, sino que era el "pollo" de un gran perdedor como Gerardo Morales, que perdió dos veces.  Primero, fue derrotado en las PASO en las que acompañó a Horacio Rodríguez Larreta y luego, perdió Sergio Massa, su gran socio y amigo.  Si bien ha sido un gobernador hacedor, su discurso suena anticuado y autoconformista, sin sintonizar con el votante de su partido.

Muchas veces se da la contradicción de que son más socialistas los que ya tienen todo en la vida y les pesa eso como culpa, por lo que quieren distribuirlo todo, que los que no tienen nada, y buscan atajos desideologizado, que se vuelven prácticos y de derecha, porque se les va la vida y no pueden perder tiempo en el biribirismo de discusiones vacías.

Ganaron lo que pierden, un clásico radical

Eso le pasa al radicalismo con Lousteau, un "niño rico" pero socialoide, que habla desde arriba y mira por encima del hombro a los demás, dueño de la razón en casi todo y sin fuerzas para ganar y gobernar. De hecho, su único caso de gestión fue como ministro de Cristina Kirchner en el área de Economía, en donde fue autor de la Resolución 125 que enfrentó al campo y casi genera una guerra civil en el país. El otro "trabajo" que consiguió fue cuando Mauricio Macri le dio la embajada en Washington, a la que renunció de motu proprio, dando un inesperado portazo, tal vez queriendo dirigir al país "mejor que Macri", como se le adivina en su tono altivo en toda circunstancia.

Hay que decir que no le dio al tándem integrado por Alfredo Cornejo, Leandro Zdero y Gustavo Valdés para imponer a este último como titular de la UCR en nombre de la "Liga de Gobernadores", los que ganan más allá del cajetillismo de solo participar y meter legisladores, como sucede en el radicalismo porteño y bonaerense.

Sin embargo, Pamela Verasay terminó ocupando un lugar en la conducción en medio de la negociación.

Qué demora los nombramientos en el gobierno mendocino

La estancia de Cornejo en Buenos Aires demora, según se comenta en los pasillos de la Casa de Gobierno, la conformación de todos los equipos para gobernar. De todos modos, el propio gobernador dijo en diálogo con el programa "Tenés que saberlo" por 91.9 de Radio Jornada que no hay apuro porque se trata de una sucesión de dos gobiernos del mismo signo y la gente que estaba, puede seguir un rato más hasta que se nombre al resto de los colaboradores. Hay ministros nuevos con equipos viejos, en síntesis.

En Buenos Aires, mientras tanto, además de dar pelea dentro de su partido, para ver si se da cuenta de que sus votantes evolucionaron más que sus dirigentes, colocó a un mendocino en el gabinete de Javier Milei, vía Patricia Bullrich. Se trata de Néstor Majul, multioperador que será mucho más que el subsecretario del área Seguridad que coordine con las provincias, como delegado de Cornejo en CABA y en las tripas de la gestión libertaria.

Aquí su cargo quedó vacante y se lamenta la nueva ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, ya que pertenece al mismo equipo radical maipucino. En la sede de calle Salta, recibe coqueteos de todo tipo para que vuelvan viejos jefes policiales cuestionados y los integrantes de la poco relevante gestión del saliente Raúl Levrino amenazan con quedársele, llenándole los espacios que tarda en definir.

En tanto en Energía y Ambiente, Jimena Latorre da cuenta de la necesidad de "hallar los perfiles adecuados". La ministra no cree que se trate de "rellenar" los casilleros, sino de encontrar justo a los gerenciadores de temas cruciales, como la puesta en marcha de todo lo que el gobierno de Roberto Suarez le puso el pie encima por miedo a que la opinión pública alterara las encuestas que le hacía Martha Reale y, a la vez, generar un eficiente y efectivo sistema de control que permite darle confianza al Estado frente al potencial minero, eso que le daría a Mendoza recursos para cuidar el agua, por ejemplo, y mejorar el nivel salarial de los trabajadores con dólares reales.

El virtual "jefe de Gabinete"

Natalio Mema, por su parte, como "ministro de casi todas las cosas", se ha encontrado con que puede reemplazar al gobernador, funcionando como una especie de "jefe de Gabinete" que no ocupa tal cargo, pero que lo ejerce. Así, es quien lo representa en actos y habla en su nombre, comprendiendo los términos en que lo haría Cornejo. Sus interlocutores, además, saben que hablan con alguien en quien Cornejo confía.

Así, Mema les habló de frente sobre el "no hay plata" mendocino a los empresarios pymes constructores que en cantidad de 600 llenaron el salón Desert para celebrar el 21 aniversario de la Cecim y despedir el año, sobre la remolona obra de la Ruta 82 en Luján de Cuyo, y reclamaron que se les pague certificaciones a 20 días y no a 60, como es ahora, debido a la hiperinflación. 

Este grupo, que se le puso en contra a Cornejo en el proceso de Portezuelo del Viento, ya que quedaron fuera del grupo de empresas que ganó la licitación para la frustrada construcción, arrima el bochín ahora y pide -como lo dijo en su discurso Dalmiro Barbeito, su referente- que "las obras que se hagan con los fondos destinados a aquella obra queden en empresas de Mendoza".

El peronismo lame sus heridas en madrigueras propias

Las asunciones de Omar Félix en San Rafael y Celso Jaque en Malargüe dieron pie este fin de semana, a que los peronistas volvieran a verse las caras. Rehuyen de los encuentros multitudinarios tras su contundente derrota provincial, y tratan de reconfigurarse como una confederación de éxitos municipales gracias al desdoblamiento salvador que les permitió seguir gobernando en donde lo hacían. Hasta esas comunas viajaron Matías Stevanato, "la promesa" para 2027, que reactivó sus redes sociales que estaban paralizadas para "mejor no hablar de ciertas cosas" y mostrarse con los peronistas que sí lograron ganar. Y también empezó su recorrida ya como intendente real y no en las sombras el tunuyanino Emir Andraos. A los actos fueron también Fernando Pirincho Ubieta, un camporista que tendrá que reconvertirse o morir con las botas puestas y Edgardo González, que arranca su gestión en Lavalle tras dos décadas de "righiato" en el norte mendocino profundo.

Con Cornejo en Buenos Aires, varios ministros y diputados nacionales fueron tentados a acompañar a Jaque, por ejemplo, a quien se ve como el posible catalizador del Partido Justicialista y como un interlocutor capaz de unir al resto. Pero no hubo mucha voluntad de irse hasta la comuna que el radicalismo de Juan Manuel Ojeda perdió.

Sí lo hizo -una vez más- Mema, quien ya se muestra como la contraparte del diálogo con los intendentes peronistas.


El temor a que las sobreactuaciones terminen por "minar la minería"

Hay un temor que flota en el aire en torno a que las sobreactuaciones y exageraciones, con tal de "quedar bien" con cierto electorado exaltado y gritón, muy apegado a los algoritmos de Facebook, X, TikTok e Instagram en torno a posibles apocalipsis, terminen afectando el buen diálogo técnico que debe haber en torno al desarrollo de proyectos mineros.

Algunas voces se han levantado en torno a que Jaque impulsa un área de Ambiente más "ecologista" que técnica, y justamente Malargüe sería la vedette de la nueva Mendoza que le abre las puertas a la explotación minera sostenible.

En tanto, otras advierten en torno a que los "verdes" Emanuel Fugazzotto y Mario Vadillo "se van de mambo" con críticas inconsistentes y temerarias en torno a los proyectos en discusión, ya que podrían hacer aportes positivos y no destructivos, pero aseveran que deben "alimentar" con su intransigencia y griterío a la clientela electoral que los puso como tercera fuerza en Mendoza, con lo que se desestabiliza, una vez más, la posibilidad de hablar en serio de temas serios, y los pone al límite del ridículo y las fakes news tremebundas, una vez más.

Contentos, como perros con dos colas, pero buscando dónde hay un hueso para roer

Rodolfo Vargas Arizu es otro de los ministros que está esperando definiciones nacionales para ver si tiene gabinete o solo un equipo reducido.  En su entorno sostienen que si el recorte a que obligarán las medidas nacionales es grande, poco podrá hacer y, además, si biene s el cargo que el sector Activá Mendoza venía reclamando, carece de recursos. Su actividad, sin embargo, no quieren que sea simbólica, sino que genere cambios profundos y deje una huella cultural en el sentido que vienen bregando. Hay que saberlo: Vargas Arizu, "El Rula", es a Cornejo lo que Majul a Milei, un mileísta convencido ideológicamente.

Apalancado en el "ministro de casi todas las cosas", Mema, el bodeguero juntó tras de sí a todo el poder productivo de Mendoza para decir "estos somos, acá estamos y queremos cambiar el estado de las cosas, a cómo dé lugar".

"Tenemos un gran apoyo del sector privado. Mi objetivo es respaldar la actividad privada, promover la integración regional y combinar ética y eficacia para ser más eficientes con el menor costo posible". Además, agregó: "Buscamos implementar una política económica más fluida, reduciendo la burocracia estatal para estimular el crecimiento del comercio e industria. Hoy, hay cerca de 600 mil empresas en Argentina, debiera haber 1.800.000, por eso queremos fomentar la colaboración entre el sector público y privado para construir un país fuerte y sostenible", agregó. Y mostró su equipo sin cargo en el Estado:

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