Donación de sangre: qué cambia desde ahora

Desde este mes ya no se podrá exigir donantes para operaciones y se avanza hacia un modelo basado en aportes voluntarios. También se flexibilizan requisitos históricos como el ayuno.

El sistema de donación de sangre en Argentina inició una transformación profunda a partir de este mes, con cambios impulsados por el Ministerio de Salud de la Nación que buscan modificar de raíz el funcionamiento del sistema. La reforma apunta a garantizar un abastecimiento más seguro, transparente y eficiente, mediante un esquema centrado exclusivamente en la donación voluntaria y regular.

El punto más significativo de esta modificación es la eliminación de la llamada "donación por reposición", una práctica habitual hasta ahora en la que hospitales y clínicas pedían a los pacientes que consiguieran donantes entre familiares o allegados para cubrir la sangre utilizada en intervenciones o tratamientos. A partir de la nueva normativa, esta exigencia queda expresamente prohibida, lo que implica que ningún procedimiento médico podrá depender de que el paciente aporte donantes.

En paralelo, la actualización introduce cambios relevantes en los requisitos para donar, con el objetivo de facilitar el acceso y derribar mitos que históricamente desalentaban la participación. Uno de los más importantes es el fin del ayuno obligatorio: ya no es necesario concurrir sin haber ingerido alimentos. Por el contrario, se recomienda una adecuada hidratación previa, con al menos medio litro de agua o bebidas con sales, para mejorar la tolerancia al proceso y evitar efectos como mareos.

Otro de los ejes centrales del nuevo enfoque es el criterio de evaluación de los donantes. La aptitud ya no se determina por características personales como la orientación sexual, la identidad de género o el origen, sino por un análisis individual basado en conductas recientes y situaciones concretas de riesgo. De esta manera, se busca un sistema más inclusivo y alineado con la evidencia científica, poniendo el foco en prácticas que puedan implicar exposición a infecciones, como relaciones sexuales sin protección o procedimientos sin condiciones adecuadas de bioseguridad.

En cuanto a las condiciones generales para donar en 2026, se mantienen parámetros básicos: tener entre 18 y 65 años (con excepciones en algunos casos desde los 17 con autorización), pesar más de 50 kilos, presentar un documento de identidad y encontrarse en buen estado de salud al momento de la evaluación. También siguen vigentes los períodos de espera tras tatuajes o piercings -entre seis y doce meses según la normativa- y se establecen plazos de hasta seis meses para quienes hayan tenido nuevas o múltiples parejas sexuales. Asimismo, quedan excluidas personas con enfermedades crónicas no controladas, como ciertas patologías cardíacas, pulmonares o diabetes insulinodependiente.

En Mendoza, el escenario aparece favorable frente a este nuevo esquema. Según datos del Centro Regional de Hemoterapia, la provincia ya cuenta con un 65% de donantes voluntarios, muy por encima de los niveles registrados una década atrás. Este cambio no solo mejora la disponibilidad de sangre, sino también su calidad. De acuerdo con especialistas, cuando el porcentaje de donación voluntaria era mucho menor, la tasa de unidades descartadas por infecciones era significativamente más alta.

Actualmente, Mendoza recolecta alrededor de 16.600 unidades de sangre por año, lo que permite generar más de 22.000 componentes sanguíneos destinados a transfusiones. Estas cifras reflejan la importancia de sostener un flujo constante de donaciones para garantizar el funcionamiento del sistema sanitario.


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