El sacerdote abusador Grassi también pidió prisión domiciliaria

Al pederasta aún le quedan cumplir otros once años de prisión, ya que solamente está preso hace 6 años, cumpliendo la condena por abuso sexual a la que dos años después se le sumo la de malversación de fondos de la fundación "Felices Los Niños".

El padre Julio César Grassi, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, y a quien la Iglesia no le quitó su estado sacerdotal a pesar de esos antecedentes, también solicitó prisión domiciliaria, bajo la excusa de pertenecer al grupo de riesgo de coronavirus, argumentando que es mayor de 60 años, tiene una afección respiratoria y ya hay un caso positivo de covid-19 en la cárcel de Campana, donde se encuentra preso.

Al pederasta aún le quedan cumplir otros once años de prisión, ya que solamente está preso hace 6 años, cumpliendo la condena por abuso sexual a la que dos años después se le sumo la de malversación de fondos de la fundación "Felices Los Niños".

Tras conocerse el fallo de la Cámara de Casación Penal bonaerense que habilitó las prisiones domiciliarias, el Padre Grassi que aún continúa siendo cura, presentó un pedido de morigeración al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de Morón, por una supuesta afección respiratoria y el caso positivo de coronavirus de un guardiacárcel de la Unidad Penitenciaria N° 21 de Campana. El pedido que realizó aún no tiene respuesta judicial.

Del otro lado, el abogado Juan Pablo Gallego, querellante en la causa por abuso sexual contra el sacerdote, aseguró en un diálogo con Clarín, que la "condición de delincuente sexual de Grassi impone que de ningún modo puede obtener la excarcelación".

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