Perspectivas

Detrás de la espuma electoral pasan cosas, casi en la clandestinidad

La diputada nacional mendocina Pamela Verasay denunció que mientras todo el mundo está distraído con la campaña electoral, el gobierno nacional mete por la ventana un proyecto al Congreso con destinatario fijo como beneficiario.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

El Gas Natural Licuado, conocido como GNL, es fundamental para los nuevos tiempos en que se pretende menos contaminación en la logística. El líquido criogénico disminuye las emisiones de dióxido de carbono, dióxido de azufre y partículas contaminantes en un 90% frente a lo que deja el diésel.

De allí que importancia es fundamental.

Pero como muchas cosas en Argentina, se aprovecha su importancia y sustancialidad para provecho de sectores particulares y se buscan atajos en beneficio de sectores del poder. Pocas veces podemos cantar victoria y decir que estamos consiguiendo desarrollo, cuidado del ambiente y buenas prácticas del Gobierno.

Ampliá con clic aquí: Las razones de Verasay contra el Régimen de Promoción del Gas Natural (GNL)

Mientras todo el mundo está distraído por la espuma electoral, ya que este año está dada la oportunidad de cambiar de modelo al elegirse nuevo presidente, en la sustancia de las cosas suceden cuestiones sobre las que hay poca información y repercusión.

Una de ellas es lo que denunció la diputada nacional mendocina Pamela Verasay, quien casi en soledad alertó que una sociedad anónima, YPF, que aunque tenga control estatal es eso y no representa al Poder Ejecutivo, presentó un proyecto para beneficiarse con lo que pomposamente denominaron como "Promoción del GNL".

La secretaria de Energía de la Nación, la massista Flavia Royón, llenó el aire de un plenario de comisiones del Congreso con frases comunes vinculadas al potencial desarrollo de Vaca Muerta al defender el proyecto de YPF que la oposición de Juntos por el Cambio reclamó que se presente como corresponde, con una comunicación del Poder Ejecutivo.

Verasay advirtió, en medio del desinterés general, que no ha sucedido algo fundamental: no se ha consultado a las dueñas del recurso, que son las provincias.

De tal modo, adivina una intención de cubrir déficits más que apostar a un "plan de desarrollo", cierto apuro por cerrar el negocio en beneficio propio en lugar de abrirlo a las inversiones.

Entre las cuestiones que dijo Verasay en la comisión está que se fija para el GNL un precio de 15 dólares para la exportación y un valor de 30 dólares como referencia por 30 años, en un mundo en el que ese mercado tiene una alta volatilidad y cambios de cotizaciones entre la mañana y la noche de cada día.

Por lo tanto, lo que queda en claro es que hay que sumergirse bajo la espuma electoral y analizar lo sustancial: se están pretendiendo regulaciones con altísima discrecionalidad. Y es en estos casos cuando hay que reflexionar sobre mayorías y minorías en el Congreso. Las elecciones no sirven para elegir al que habla "más bonito" o un concurso de frases y eslóganes, sino que deberían ser útiles para ordenar, equilibrar y pensar más allá del "blanco o negro" que generalmente se propone como respuesta maniquea. Pasan cosas detrás de escena. Y hay que poner ojos ahí.


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