Mayo en Mendoza
Mayo patrio en Mendoza: un brindis por la historia y los sabores de nuestra tierra. Conectando con la chispa inicial de libertad que encendió el espíritu de la Revolución de Mayo de 1810, Mendoza toda se viste de celeste y blanco, o al menos así debería ser, para celebrar nuestra historia y nuestra identidad, desplegando una agenda vibrante a puro folclore, el aroma tentador de las comidas típicas junto al inigualable prestigio e historia de nuestro vino.
Ya palpitamos el 25 de Mayo, una fecha grabada a fuego en nuestra memoria colectiva. No es un día cualquiera en el calendario, sino el punto de partida, y al mismo tiempo el comienzo del fin de la dominación española en América; la génesis de una revolución que despertó un anhelo profundo de libertad. Fue en aquel lejano mayo de 1810 cuando se dieron los primeros pasos hacia la formación de un gobierno propio, la denominada Primera Junta, y un momento crucial donde, como rezaba aquella máxima de la época, "El Pueblo quiere saber de qué se trata", reclamando participación y entendimiento de lo que estaba sucediendo, frase para nada vetusta, ya que sigue siendo el emblema de la participación ciudadana hasta nuestros días, y que nunca debemos olvidar.
Ese primer acto de rebeldía, esa semilla plantada en 1810, inició un largo y arduo camino que culminaría años después con la declaración de independencia en 1816. Fue un proceso impulsado por hombres y mujeres de ideas y acción, visionarios que sentaron las bases de nuestra patria. Recordar el 25 de Mayo es conectar con esa valentía inicial, con los ideales de libertad que inspiraron a los primeros patriotas, y entender que la nación se construyó, y se sigue construyendo, desde cimientos profundos, con gran esfuerzo, valentía y unión, como el trabajo en la tierra: todos juntos hasta ver los frutos.
Mendoza: paisajes que enamoran, sabores que conquistan
Precisamente en este sentido, de recordar nuestras raíces, Mendoza se viste de fiesta, y el fin de semana patrio, se vive con un aire de celebración criolla que impregna cada rincón, coincidiendo con los colores ocres y dorados del cuadro otoñal, momento en que las bodegas presentan su menú otoño invierno con sabores propios. Es la fecha perfecta para vibrar con nuestros colores, para honrar a aquellos que nos dieron patria, y, por supuesto, para reunirnos alrededor de la mesa. La historia también se cuenta y se celebra con el trabajo y los frutos de nuestra tierra, con los aromas y los sabores de la gastronomía de identidad, la cocina de fusión y el vino en perfecta armonización.
Así la agenda de actividades de toda la provincia y por todos los departamentos es un fiel reflejo de este sentir. Un abanico de propuestas que van desde actos protocolares hasta festivales populares, pero donde invariablemente el canto cuyano, las danzas folclóricas tradicionales y, sobre todo, las comidas típicas emergen como protagonistas indiscutidas de la jornada patria. Que decir degustar por un momento el aroma reconfortante del locro borboteando a fuego lento, el dulzor irresistible de unos pastelitos calientes, la promesa de unas empanadas jugosas y crocantes. Estos no son solo platillos; son los verdaderos sabores de la patria, los que nos transportan en el tiempo y nos conectan directamente con la memoria de nuestros antepasados y con aquel espíritu revolucionario. Son historia viva servida en el plato, como tanta veces hemos expresado y además representan una porción de nuestra identidad.
Las peñas folclóricas, que parecieran ser un patrimonio exclusivo de nuestro bello norte argentino, tienen también aquí en Mendoza, su magia particular, y con todo el sentir de la cuyanidad serán el epicentro de gran parte de las celebraciones barriales y distritales. Lugares vibrantes donde la música de la tierra, las guitarras y los pañuelos al aire se entrelazan con la alegría compartida. Distintos departamentos invitan a peñas con artistas destacados, acompañadas de puestos de comida típicas y artesanos, el plan ideal para vivir el mediodía patrio, en distintos puntos de la provincia, con músicos y cuerpos de baile de los departamentos.
Mayo en las mesas mendocinas: locro y vino en colores patrios
Así las fiestas de sabores se extienden por toda la provincia, demostrando la diversidad de nuestras tradiciones locales. Desde la villa cordillerana de Potrerillos, con su "excelente oferta gastronómica con los sabores típicos de nuestra región", pasando por Lavalle, la Ciudad de Mendoza con sus actividades patrióticas y comidas típicas, y este año además con una nueva edición del Boulevar del Café. El Valle de Uco con San Carlos y Tupungato con sus foodtrucks y paseos de artesanos.
Las Heras que organiza un concurso para encontrar el "Mejor Locro"en el primer festival provincial del locro en una agenda cargada de actividades y San Martín, desde las 15 con el gran desfile cívico, escolar, policial y militar.Ofreciendo el tradicional chocolate patrio en el predio del Museo Las Bóvedas, La Tebaida del General, como no podía ser menos en la ciudad histórica fundada por el Gran Capitán, y también en Rivadavia con su tradicional Peña Patriótica con feria de platos y locro solidario incluido. Santa Rosa con su feria de comidas típicas, y mucho más, en cada rincón que aporta su toque y su sabor a la gran celebración: consulta la agenda completa aquí la agenda completa.
Y mientras saboreamos cada bocado de esta fiesta criolla, sería impensable no hablar de nuestro más grande emblema líquido: el vino mendocino. Si bien las celebraciones destacan las comidas típicas como protagonistas, sabemos que en esta tierra, una reunión que celebre nuestra identidad, nuestra historia y nuestra cultura no está completa sin que una copa de nuestro buen mendocino acompañe la mesa. Es parte intrínseca de lo que somos, y como siempre decimos el vino, en su justa y responsable medida, realza cualquier encuentro, y une corazones.
La Tebaida de San Martín: altar del Libertador y el vino de calidad
Porque el maridaje patrio en Mendoza es una celebración en sí misma, ya sea con un Malbec robusto abrazando una jugosa empanada, un Bonarda generoso para el tradicional locro, un Torrontés aromático que refresca el paladar, o un Chardonnay, recordando su día - el últimos jueves de mayo - acompañando una trucha de algunos de nuestros embalses o ríos; y es que el vino se integra de forma natural a estos festejos. Las peñas, los patios familiares, las plazas vestidas de celeste y blanco son el escenario perfecto para descorchar, brindar y sentir el orgullo de nuestra historia, con el sabor de la tierra en cada sorbo.
Esta fecha también nos invita a valorar la identidad de cada comunidad. Tupungato por ejemplo, llevará sus actos patrios oficiales rotando por los distritos, poniendo en valor el esfuerzo y la participación de cada vecino. San Rafael convoca al "Pericón más grande del mundo", y General Alvear también organiza un gran pericón y un festival "a todo trapo" con participación comunitaria. Son gestos que nos recuerdan que la patria se construye desde lo local, con la participación y el sentir de todos, con todos nosotros, el pueblo como protagonista como fue en aquella agitada semana de Mayo de 1810.
Queridos lectores he aquí un fin de semana del 24 y 25 de mayo en Mendoza con una invitación abierta a sumergirse en nuestras tradiciones, a disfrutar de la música que nos conmueve, de las danzas que expresan nuestro sentir, y, por sobre todo, a deleitarse con esos sabores típicos y esos vinos que nos hacen sentir profundamente mendocinos y orgullosamente argentinos. Una oportunidad única para honrar nuestra historia con todos los sentidos. Porque como siempre decimos que mejor que un buen vino para contar una buena historia, y la historia de nuestra Revolución vaya que si es entretenida. ¡Salud por la patria y por la cocina y el vino que nos unen, y a disfrutar Mendoza!