El vino argentino cierra 2025 con exportaciones en mínimos de la última década
Con ventas externas por unos US$ 726 millones hasta noviembre, el sector enfrenta una caída en volumen y valor. Cambios en el consumo global, pérdida de competitividad y costos internos explican el retroceso, mientras se refuerzan estrategias para abrir nuevos mercados.
A falta de computar el dato de diciembre, las exportaciones de vino argentino se encaminan a cerrar 2025 como uno de los años más débiles de la última década en términos de ingreso de divisas. En un escenario internacional atravesado por transformaciones en los hábitos de consumo y un contexto económico desafiante, el sector vitivinícola vuelve a enfrentar un retroceso en sus ventas externas.
De acuerdo con las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y noviembre de 2025 las exportaciones totales de vino y mostos alcanzaron un valor FOB acumulado cercano a los US$ 726 millones. Ese monto deja al año al borde de perforar el piso registrado en 2023, cuando las ventas externas totalizaron US$ 809 millones, el nivel más bajo del período reciente.
Si la tendencia no se revierte de manera significativa en el último mes del año, 2025 quedará prácticamente igual o incluso por debajo de ese mínimo, consolidándose como uno de los peores ejercicios para el sector en la última década en términos de generación de dólares.
Caídas en volumen y en valor
El deterioro se refleja tanto en las cantidades exportadas como en el valor obtenido. Según el INV, el volumen total exportado de vinos y mostos entre enero y noviembre de 2025 mostró una contracción del 7,1% respecto del mismo período de 2024.
Las bajas fueron especialmente visibles en segmentos clave. El vino color y el granel registraron los descensos más pronunciados, mientras que el vino fraccionado -principal componente del valor exportado- también evidenció retrocesos en volumen. El impacto fue directo sobre el ingreso de divisas.
En términos de valor FOB, el vino fraccionado acumuló aproximadamente US$ 604,7 millones en los primeros once meses del año. Por su parte, las exportaciones de mosto sumaron alrededor de US$ 122 millones en el mismo período. La combinación de ambos rubros explica los US$ 726 millones acumulados hasta noviembre.
Un dato positivo en un escenario adverso
Pese al panorama general negativo, algunos segmentos mostraron un comportamiento diferencial. Las exportaciones de vino blanco lograron un leve incremento en volumen frente al año anterior, en línea con una tendencia global que privilegia bebidas más ligeras y de consumo más simple.
Este desempeño sugiere que, aun en un contexto contractivo, existen nichos específicos donde la demanda se mantiene activa, siempre que el producto se adapte a los nuevos patrones de consumo.
Las causas detrás del retroceso
La caída de las exportaciones de vino argentino en 2025 responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Entre los principales se destacan:
Menor volumen y perfil del producto exportado. La baja en las cantidades, especialmente en categorías de mayor valor agregado como el vino fraccionado premium, redujo el ingreso total de divisas. Aunque hubo mejoras puntuales en algunos meses o segmentos, la tendencia general fue descendente.
Cambios en la demanda internacional. Los principales mercados importadores atravesaron en 2025 una desaceleración del consumo. Europa mostró menor dinamismo, y en mercados maduros los consumidores se volcaron cada vez más a vinos premium de origen europeo o con denominaciones consolidadas, aumentando la presión competitiva sobre los productos latinoamericanos.
Mayor competencia externa y precios. Países como Chile, España e Italia fortalecieron su posicionamiento en mercados tradicionales gracias a precios competitivos y acuerdos comerciales favorables. Esta situación afectó especialmente al vino argentino en segmentos de mayor volumen, como el granel, tanto en Europa como en algunos destinos de Asia.
Factores internos y tipo de cambio. La inflación, la volatilidad cambiaria y el aumento de los costos productivos y logísticos impactaron sobre la estructura de precios del vino argentino. Esto erosionó márgenes y dificultó la posibilidad de ofrecer valores competitivos frente a otros países productores.
La estrategia para revertir la tendencia
Ante este escenario, el sector intensificó su agenda de promoción internacional a través de Wines of Argentina (WofA), la entidad responsable de posicionar la marca "Vino Argentino" en el exterior y de acompañar la apertura de nuevos mercados.
Durante 2025, WofA lanzó una nueva estrategia global de comunicación bajo el concepto "The Wine for Now", orientada a reforzar la presencia internacional del vino argentino a partir de atributos como versatilidad, autenticidad y cercanía con las audiencias contemporáneas. El plan apunta tanto a consolidar mercados tradicionales como a desarrollar destinos emergentes.
En ese marco, la institución participó en ferias internacionales clave, como ProWein en Alemania, y focalizó acciones en países con potencial de crecimiento a mediano y largo plazo. Brasil volvió a ocupar un rol central, con campañas destinadas a reposicionar el vino argentino en segmentos de mayor valor, mediante eventos gastronómicos y ferias especializadas.
En Europa, se profundizaron las acciones en mercados como Suecia, Suiza, Noruega e Islandia, caracterizados por un consumo sofisticado y un alto poder adquisitivo. También Irlanda fue incorporada a la agenda promocional, con iniciativas orientadas al canal horeca y a consumidores interesados en experiencias vitivinícolas diferenciales.
Estas estrategias se complementan con misiones comerciales, vínculos con distribuidores, presentaciones a compradores internacionales y acuerdos con cadenas de retail y restaurantes, con el objetivo de fortalecer el posicionamiento del vino argentino como un producto de mayor valor agregado.