Caputo evalúa abrir el crédito en dólares para ampliar el financiamiento
El ministro de Economía adelantó que estudia cambios en la normativa que limita los préstamos en moneda extranjera. El objetivo es aprovechar el crecimiento de los depósitos en dólares y compensar la falta de fondeo en pesos, aunque en el mercado advierten riesgos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el equipo económico analiza modificar el artículo 23 del Decreto 905/2002, una norma que desde la crisis de 2001 restringe el uso de depósitos en dólares para otorgar préstamos. Actualmente, los bancos sólo pueden prestar en moneda extranjera a clientes que generen divisas, con el fin de evitar descalces cambiarios en el sistema financiero.
La posibilidad de introducir cambios ya circulaba en la City, pero el funcionario volvió a ponerla sobre la mesa en una entrevista reciente, lo que reactivó el debate entre economistas y entidades financieras.
Más depósitos en dólares, poco crédito en pesos
El trasfondo de la discusión es doble. Por un lado, los depósitos en dólares crecieron con fuerza, en parte por la elevada dolarización previa a las elecciones de 2025. Esto dejó a los bancos con capacidad prestable ociosa en moneda extranjera, que hoy se canaliza principalmente hacia bonos en dólares o hacia empresas exportadoras.
Por otro lado, el crédito en pesos muestra límites claros. La política monetaria contractiva y los encajes que deben inmovilizarse en el Banco Central de la República Argentina reducen la liquidez disponible para préstamos. Tras la expansión crediticia de 2024 -cuando había margen para crecer-, en 2025 el ritmo se moderó y en 2026 la combinación de menor crecimiento de depósitos y aumento de la morosidad acotó aún más la capacidad de financiamiento en moneda local.
Frente a ese escenario, el Gobierno busca alternativas para sostener el flujo de crédito sin relajar las restricciones monetarias.
Ver: Créditos en dólares: Economía demora la flexibilización ante el impacto financiero
Qué cambiaría
Si se avanza con la flexibilización, se ampliaría el universo de sectores que podrían acceder a préstamos en dólares, más allá de los exportadores tradicionales. La intención sería habilitar financiamiento más barato para actividades dinámicas que hoy no generan divisas de forma directa, reduciendo el costo del capital e incluso potenciando líneas como los créditos hipotecarios.
Además, una mayor competencia por colocar esos dólares podría achicar los márgenes (spread) bancarios y mejorar la tasa que reciben los ahorristas, incentivando la formalización de los dólares que permanecen fuera del sistema financiero.
Beneficios y riesgos
Especialistas advierten que la medida podría dinamizar el negocio bancario en un contexto de liquidez restringida en pesos. Sin embargo, también subrayan los riesgos. El dólar sigue siendo el principal refugio de valor para los ahorristas argentinos y cualquier señal de vulnerabilidad podría generar tensiones.
Otro punto sensible es el llamado "riesgo moral": la posibilidad de que los actores financieros asuman que, ante eventuales problemas, el Estado intervendrá para rescatar al sistema, como ocurrió en crisis pasadas.
En el mercado, la iniciativa es observada con expectativa, pero también con cautela. Todo dependerá del alcance concreto de la reforma y de si se establecen reglas claras que asignen el riesgo cambiario a quienes toman los préstamos, sin comprometer la estabilidad financiera.
Por ahora, la discusión está abierta y el Gobierno evalúa cómo instrumentar una eventual modificación sin desandar los principios macroprudenciales que se establecieron tras la crisis de comienzos de siglo.