Economía

Plazos fijos en baja: las tasas caen y quedan por debajo de la inflación

El recorte impulsado por el Gobierno ya impacta en los depósitos bancarios. La Badlar bajó a 21,3% y el rendimiento en pesos pierde atractivo frente a una inflación esperada del 23,8%.

La política de reducción de tasas que impulsa el Gobierno comenzó a reflejarse con fuerza en los plazos fijos cuyos rendimientos retrocedieron en las últimas semanas y ya se ubican por debajo de la inflación proyectada para el próximo año.

El movimiento responde a una estrategia oficial orientada a abaratar el crédito y reactivar tanto el consumo como la inversión, en un contexto en el que los préstamos en pesos aún no muestran señales de crecimiento sostenido.

Las medidas adoptadas incluyeron cambios en los encajes bancarios y una fuerte intervención del Banco Central de la República Argentina en el mercado cambiario, con compras de divisas que incrementan la cantidad de pesos en circulación. Al mismo tiempo, la autoridad monetaria continúa absorbiendo liquidez mediante instrumentos remunerados con tasas cercanas al 20%, mientras que el Tesoro logró renovar deuda por encima de sus vencimientos recientes.

En este escenario, las tasas de interés del sistema financiero ajustaron a la baja desde comienzos de abril. Para los depósitos superiores al millón de pesos -referenciados en la tasa Badlar- el rendimiento cayó de 25,4% a 21,3%, es decir, una reducción de cuatro puntos porcentuales. En el segmento mayorista (tasa Tamar), el descenso fue similar, hasta ubicarse en 22,3%.

En el caso de los plazos fijos minoristas, las tasas ofrecidas por las principales entidades se mueven actualmente en un rango de entre 16,5% y 21,5%. Por ejemplo, el Banco Nación ofrecía alrededor de 19% para este tipo de colocaciones.

Ver: Tasas en pesos en retroceso y dólar en mínimos: cómo el Gobierno busca reactivar sin tensionar la inflación 

Estos niveles quedan por debajo de la inflación esperada para los próximos 12 meses, que según el último relevamiento oficial se ubica en 23,8%, lo que implica rendimientos reales negativos para los ahorristas.

El ajuste no se limita al sistema bancario. En el mercado financiero también se observa una compresión generalizada de tasas, tanto nominales como reales. De acuerdo con analistas, en la curva en pesos prácticamente no quedan instrumentos que rindan por encima del 2% mensual, mientras que los bonos ajustados por inflación también redujeron sus retornos en el corto plazo.

Especialistas del mercado destacan que este contexto de tasas más bajas -incluso negativas en términos reales en algunos tramos- podría favorecer una reactivación del crédito, lo que contribuiría a dinamizar el consumo y la actividad económica en sectores rezagados.

Entre los factores que explican la baja aparece la elevada liquidez en pesos. La emisión derivada de la compra de dólares por parte del Banco Central, sumada a la flexibilización de encajes -que redujo la integración mínima diaria del 75% al 65%-, incrementó la disponibilidad de fondos en el sistema.

A esto se agrega la escasez de alternativas atractivas de corto plazo: el Tesoro no está ofreciendo instrumentos de muy corto vencimiento en sus licitaciones, lo que lleva a los inversores a volcarse al mercado secundario, elevando los precios de los activos y reduciendo sus tasas.

También incide el menor incentivo a dolarizar carteras, en un contexto en el que el tipo de cambio nominal muestra una tendencia a la baja.

Desde el Banco Central, el vicepresidente Vladimir Werning sostuvo ante inversores que la caída de tasas responde a una mejora en los fundamentos macroeconómicos y a la normalización de medidas adoptadas en períodos previos. Según explicó, este escenario podría dar paso a una reactivación del crédito en los próximos meses, impulsada por un costo financiero más bajo.

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