Política monetaria

El Banco Central prevé menos inflación, pero alerta por el impacto de la crisis global

El BCRA proyectó una desaceleración de los precios, estabilidad cambiaria y mayor ingreso de divisas durante 2026. Sin embargo, advirtió que un deterioro del escenario internacional podría afectar el financiamiento, la energía y el comercio exterior argentino.

El Banco Central de la República Argentina presentó su último Informe de Política Monetaria (IPOM), en el que trazó un escenario de continuidad en la recuperación económica para 2026, con menor inflación, estabilidad cambiaria y fortalecimiento de las reservas, aunque advirtió que la economía argentina sigue expuesta a eventuales turbulencias internacionales.

El organismo sostuvo que un agravamiento de las tensiones financieras globales podría generar "un escenario disruptivo" con mayores restricciones crediticias y problemas en el abastecimiento de insumos estratégicos, especialmente energía y fertilizantes, con impacto directo sobre la inflación mundial.

Pese a esa advertencia, el Central consideró que el sistema financiero argentino mostró mayor solidez frente a shocks externos recientes. Según el informe, el comportamiento del tipo de cambio y de las tasas de interés permitió atravesar episodios de tensión internacional sin desestabilizar el mercado local.

En relación con la actividad económica, el BCRA explicó que durante el primer trimestre se registró una desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB), principalmente por la normalización del sector agropecuario tras la cosecha récord de trigo del año pasado. Los datos de febrero reflejaron caídas mensuales e interanuales, aunque el organismo las calificó como transitorias.

El reporte señaló que tanto la industria como la construcción mostraron señales de recuperación durante marzo, lo que permitió que el promedio del trimestre se ubicara en niveles similares a los del cierre de 2025.

El informe también marcó fuertes diferencias entre sectores. Desde 2024, las actividades más dinámicas fueron el agro, la minería y la intermediación financiera, mientras que la industria, el comercio y la construcción registraron retrocesos interanuales, afectados -según el Central- por la incertidumbre electoral.

En materia inflacionaria, el IPOM indicó que el aumento de precios del primer trimestre estuvo explicado por factores estacionales, ajustes tarifarios y un incremento inesperado en los combustibles vinculado al valor internacional del petróleo.

La inflación promedio mensual fue de 3,1%, con un pico de 3,4% en marzo. No obstante, el Banco Central aseguró que esos aumentos no generaron efectos de segunda ronda y atribuyó la contención a la política fiscal y monetaria implementada por el Gobierno.

En ese sentido, el organismo que conduce Santiago Bausili proyectó una desaceleración inflacionaria en abril y mayo, impulsada por la moderación en carnes y derivados y una menor presión en el rubro educación, aunque todavía persistirá el efecto rezagado de la suba de combustibles.

Ver: El mercado prevé una nueva baja de la inflación y un dólar estable hasta fin de año 

Respecto al mercado cambiario, el Central destacó que en lo que va del año compró más de USD 7.800 millones en el mercado oficial, equivalente a tres cuartas partes de la meta mínima prevista para todo 2026. Además, precisó que las adquisiciones diarias representaron el 10% del volumen operado, duplicando el 5% fijado inicialmente en el programa de acumulación de reservas, "sin generar presión sobre el tipo de cambio".

Para el resto del año, el organismo proyectó una consolidación del superávit comercial, apoyada en una cosecha agrícola que podría convertirse en la más alta de la historia gracias a condiciones climáticas favorables y a la reducción de retenciones.

A eso se sumaría un incremento de exportaciones energéticas y mineras por la maduración de proyectos incluidos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y el denominado "Súper RIGI". De acuerdo con las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el saldo comercial de bienes alcanzaría los USD 16.506 millones durante 2026.

En el plano fiscal, el informe destacó que el Sector Público Nacional no Financiero registró un superávit primario de $5,5 billones en el primer trimestre, equivalente al 1,2% del PIB. Además, la recaudación tributaria nacional, ajustada por estacionalidad, se ubicó cerca del 20% del PIB, un nivel que no se observaba desde 2006.

El BCRA también vinculó la desaceleración inflacionaria con una mejora social. Según sus cálculos, entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 la pobreza se redujo 15,3 puntos porcentuales, de los cuales 5,9 puntos estuvieron asociados directamente a la baja de la inflación.

En cuanto al crédito, el organismo anticipó una recuperación gradual del financiamiento en pesos, acompañando el dinamismo observado en los préstamos en dólares, que crecieron 26,4% entre fines de diciembre y comienzos de mayo.

Finalmente, el reporte sostuvo que medidas como la Ley de Modernización Laboral y nuevos instrumentos para fomentar la inversión formal configuran un escenario favorable para la expansión de proyectos productivos y el ingreso de capitales, aunque insistió en que la evolución del contexto internacional seguirá siendo el principal factor de riesgo para la economía argentina.

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