El mercado prevé una nueva baja de la inflación y un dólar estable hasta fin de año
Analistas estiman que el IPC de abril habría perforado el 3% y proyectan una desaceleración gradual en los próximos meses. Sin embargo, advierten que la mejora estará acompañada por menor crecimiento económico y una actividad más débil.
Los analistas económicos consideran que la inflación retomó en abril el sendero descendente luego de varios meses de estancamiento y proyectan que el proceso de desaceleración continuará, aunque de manera gradual, durante el resto del año.
Las previsiones surgen del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central, que reúne estimaciones de consultoras, bancos y centros de investigación locales e internacionales. El informe se realizó entre el 28 y el 30 de abril y contó con la participación de 45 especialistas.
Según las proyecciones, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría cerrado abril en una zona de entre 2,6% y 2,7%, por debajo del 3,4% registrado en marzo. Para mayo, el mercado anticipa una inflación todavía más baja, ubicada entre 2,3% y 2,4%.
La expectativa de los economistas es que la desaceleración continúe en los próximos meses, con leves interrupciones estacionales, hasta acercarse a niveles mensuales de entre 1,8% y 2% hacia octubre.
Pese a esta mejora, el REM corrigió al alza la inflación anual esperada para 2026. Ahora el mercado proyecta un índice acumulado cercano al 30,5%, un punto porcentual por encima de la previsión anterior. La inflación núcleo seguiría un recorrido similar y cerraría el año alrededor del 30,3%.
Uno de los principales factores detrás de esta expectativa es la estabilidad cambiaria. Los analistas prevén que el dólar permanezca relativamente controlado durante todo el año. Para mayo, el tipo de cambio oficial promedio se ubicaría en torno a los $1.410, mientras que para diciembre la estimación es de $1.676.
Ese recorrido implicaría una variación interanual cercana al 15,8%, por debajo de la inflación proyectada y consistente con un escenario de apreciación del peso.
El informe también señala que las tasas de interés continuarían en niveles reales negativos y sin grandes modificaciones durante el año, con la tasa TAMAR moviéndose alrededor del 23%.
Sin embargo, el proceso desinflacionario estaría acompañado por una economía más débil de lo esperado. Lejos de la expansión del 5% contemplada por el Gobierno en el Presupuesto, el mercado ajustó sus previsiones y ahora espera un crecimiento mucho más moderado.
En promedio, los participantes del REM proyectan que el PBI crecerá 2,8% en 2026 respecto del promedio del año pasado. Entre los analistas considerados más precisos por el Banco Central -el denominado TOP-10-, la expansión esperada es todavía menor: apenas 2,5%.
La revisión responde a los flojos datos de actividad del primer trimestre. Hace un mes, el mercado esperaba un crecimiento trimestral cercano al 1%, pero ahora las estimaciones apuntan a un avance de apenas 0,3% desestacionalizado.
Aun así, los analistas prevén cierta recuperación en los próximos meses, con una expansión de 1% durante el trimestre actual y de 0,9% entre julio y septiembre.
El mercado laboral también reflejaría esa desaceleración económica. La tasa de desempleo, que en el primer trimestre habría oscilado entre 7,7% y 7,8%, apenas bajaría hacia fin de año hasta ubicarse entre 7,3% y 7,4%.
En comercio exterior, las proyecciones muestran un incremento tanto de exportaciones como de importaciones. Para 2026, el REM estima ventas externas por US$96.056 millones e importaciones por US$79.550 millones, lo que dejaría un superávit comercial de US$16.506 millones.
En materia fiscal, el mercado mantiene la expectativa de que el Gobierno sostendrá el superávit comprometido ante el Fondo Monetario Internacional. Las proyecciones ubican el resultado primario positivo de este año entre $15,9 billones y $16,5 billones. Incluso, según destacó el Banco Central, ninguno de los participantes del relevamiento previó un superávit inferior a los $9 billones.