Desde los aires frescos de Gualtallary a la arenalina de la Fórmula 1
Como solemos decir en nuestra sección de Vinos y Comidas, la identidad mendocina se construye a través de la innovación constante, y hoy celebramos una propuesta innovadora que une los viñedos de altura con el rugir de los motores en los circuitos más prestigiosos del planeta.
Mendoza no deja de proyectar su excelencia al mundo, y en este mayo que nos invita a redescubrir nuevos sabores, Terrazas de los Andes vuelve a situarse en el centro de la escena con una propuesta que combina la mística del terruño con la velocidad del deporte de élite.
Como solemos decir en nuestra sección de Vinos y Comidas, la identidad mendocina se construye a través de la innovación constante, y hoy celebramos una propuesta innovadora que une los viñedos de altura con el rugir de los motores en los circuitos más prestigiosos del planeta.
La gran novedad que llega a nuestras copas es el lanzamiento de Origen Gualtallary Chardonnay, el primer vino blanco de esta línea que, desde 2019, honra las Indicaciones Geográficas más emblemáticas de nuestra provincia. Se trata de una interpretación magistral de Finca Caicayén, un viñedo pionero plantado hace más de 30 años a 1.230 metros de altura, siendo el primero en apostar por el Chardonnay en esta zona del Valle de Uco. Este vino nace bajo una impronta de viticultura regenerativa, reflejando el compromiso de "Guardianes de la Vida de Montaña".
Un poco más sobre este vino que se destaca también por su versatilidad gastronómica, siendo ideal para acompañar carnes blancas, pescados ahumados, mariscos, quesos cremosos y preparaciones delicadas como pastas o risottos. En términos sensoriales, estamos ante un blanco de marcada tensión y perfil mineral, que ha pasado nueve meses en barricas de roble francés para ganar complejidad sin perder su esencia cítrica de lima y pomelo. Su boca es fresca y vibrante, pero con una textura envolvente y un final prolongado que augura un potencial de guarda de hasta diez años. Es, en palabras de su Director General de la Bodega,
Lucas Löwi, "un Chardonnay de montaña con identidad propia que reafirma que los grandes vinos nacen del respeto profundo por el suelo".
Pero la innovación no se detiene en el viñedo; este año, Terrazas de los Andes se consolida como la única representante argentina en la hospitalidad global de la Fórmula 1.
Gracias al acuerdo estratégico entre Moët Hennessy y la F1, sus etiquetas Reserva Malbec y Reserva Chardonnay son las elegidas para servirse en el exclusivo Paddock Club, donde se reúnen figuras internacionales y equipos de élite en cada Gran Premio. Representando un gran hito para la vitivinicultura, posicionando a Mendoza en la vidriera más sofisticada del automovilismo mundial. Así la presencia de nuestros vinos en eventos deportivos y turísticos de nivel internacional continúa posicionando la Marca de Mendoza en el mejor ranking mundial.
Al mismo tiempo para que los mendocinos podamos vivir esta pasión de cerca, la bodega ubicada en Luján de Cuyo ha diseñado una serie de eventos que fusionan la adrenalina
con su gastronomía de autor. La cita inaugural será el próximo domingo 24 de mayo con el Gran Premio de Canadá, donde los asistentes podrán disfrutar de la carrera en pantallas gigantes con sonido envolvente y simuladores profesionales. La propuesta incluye una copa de bienvenida y un menú pensado especialmente para maridar con los mismos vinos que hoy recorren los circuitos del mundo, a precios accesibles para poder disfrutar de una jornada que combina adrenalina, gastronomía y vinos de montaña en un entorno incomparable que ofrece la bodega. Esta capacidad de unir el prestigio internacional con el disfrute local es lo que hace que nuestra provincia siga siendo un destino que enamora y conquista a través de sus sentidos a locales y turistas.
Como siempre destacamos desde estas líneas, celebrar estos de los vinos de nuestro terruño, es homenajear el esfuerzo de quienes preservan la magia de Los Andes en cada botella. Así Terraza de Los Andes nos invita a descubrir la frescura de Gualtallary y a sumarse a esta agenda que pone a nuestra tierra en el podio de la hospitalidad global.
¡Salud por los recuerdos, los deseos y los sueños que, como un buen Chardonnay de montaña, ganan complejidad y brillo con el paso del tiempo! Porque como siempre decimos nada mejor que un buen vino para contar una buena historia. A disfrutar Mendoza.