El despertar de´los hipócritas
La reacción al desvío de los fondos de Portezuelo huele a estrategia electoral. La indignación tardía de Jaque y el silencio de los legisladores que no blindaron el dinero. Malargüe asiste al fin de una siesta política que nos dejó sin la obra del siglo y con la obra trunca de las cloacas.
Lágrimas de cocodrilo. El pataleo tarde de una dirigencia que durmió una larga la siesta.
Hay una frase que se atribuye a la jequesa Aixa dirigiéndose a su hijo Boabdil frente a la pérdida de Granada: No llores con lágrimas de mujer lo que no supiste defender como un hombre. Esa parece ser la síntesis perfecta para la reacción que hemos visto en los últimos días por parte del intendente Celso Jaque y el bloque de legisladores del sur tras el discurso del gobernador. Ahora que el tesoro de los 1.023 millones de dólares de Portezuelo del Viento voló oficialmente hacia las arcas generales de la provincia nos quieren vender una indignación que llega con tres años de retraso.
La indignación fingida como estrategia electoral, hoy Resulta casi tragicómico ver al intendente Jaque romper su luna de miel con el gobierno provincial justo ahora. Pasó de ser el aliado conciliador y firmante de pactos a opositor furioso mostrándose como el caudillo herido. El análisis de su cambio de discurso como una estrategia de supervivencia para 2027. Critica el ajuste de Cornejo mientras en Malargüe ajusta a los municipales. Pero seamos claros, este cambio de libreto no es por amor a Malargüe, es por miedo al 2027. Jaque sabe que, si llega a las próximas elecciones con las cloacas inconclusas, la Ruta 40 intransitable y sin una sola obra de peso financiada por la provincia, su capital político se habrá evaporado.
Es fácil apuntar con el dedo a la capital hoy, pero ¿dónde estaba la voz de nuestro Intendente cuando se cocinaba la provincialización de los fondos? ¿Dónde estaban las gestiones firmes para blindar ese dinero para el sur antes de que el decreto de Milei le diera a Cornejo el cheque en blanco para gastarlo en arreglar plazas en el Gran Mendoza, haciendo política para grandes padrones con mira al 2027?
Legisladores en Narnia, Y qué decir de nuestros representantes en la Legislatura que hoy firman comunicados cargados de adjetivos. Hablan de burla, de cachetazo y de abandono. Lo que no dicen es que muchos de ellos validaron con su silencio o con su voto presupuestos anteriores donde ya se vislumbraba que Malargüe perdería la exclusividad de esos fondos.
Se despertaron tarde. O peor aún, estuvieron despiertos todo el tiempo, pero prefirieron la disciplina partidaria o la comodidad del cargo antes que plantar bandera por el sur. Hoy piden migajas para acueductos ganaderos o arreglos de rutas mineras con el dinero que era para la obra más grande de nuestra historia. Es como pedir que te regalen una bicicleta con la plata que te robaron de tu casa.
El doble discurso del ajuste, Pero la brújula no solo se perdió en la Legislatura y en el despacho municipal de Malargüe. El norte parece haber sido reemplazado por el capricho. Mientras el vecino sufre el abandono de las calles y el desborde de las acequias, la ineficiente recolección diferenciada, la gestión de Jaque tomó una decisión que roza el absurdo: priorizar la compra de una planta de adoquines en lugar de una planta de asfalto.
En un departamento con nuestras distancias y nuestro clima, optar por el adoquín de plaza mientras las rutas se despedazan es confesar que no hay un plan de conectividad serio. A esto se le suma el reclamo tibio y casi protocolar por la obra de las cloacas, urgencia sanitaria que hoy languidece en el olvido porque la dirigencia local prefirió la cosmética del adoquín antes que la dignidad del saneamiento básico. Es la gestión del parche, se gasta lo que no se tiene en lo que no se necesita, mientras lo esencial sigue bajo tierra y sin presupuesto.
La hipocresía es total, Jaque critica el ajuste de Cornejo, pero en Malargüe aplica su propio manual de motosierra local, con conflictos gremiales constantes y servicios básicos deficientes. Nos hablan de defender el compre local en la minería del futuro, mientras hoy no pueden garantizar que el vecino de Malargüe tenga una red de saneamiento digna.
Es tarde para rezongar, el tren de Portezuelo ya pasó, y mientras los dólares se van para impermeabilizar canales en el norte, nuestra dirigencia estaba en la estación equivocada gritando para la tribuna desde el andén. Ahora intentan convertir su negligencia en heroísmo regionalista para que la gente olvide que nos dejaron sin nada. No es indignación lo que sienten sino el peso de su propia negligencia.
En Malargüe ya nos conocemos todos y las obras que no se defendieron a tiempo no se recuperarán con comunicados de prensa.
Jaque regañó que Cornejo hablara extensamente sobre el futuro de Malargüe refiriéndose al potencial minero de la zona y proyectos a largo plazo pero que no mencionara obras concretas para el presente. Su frase fue tajante, En el discurso estuvimos presentes en el futuro y eso nos pone contentos, pero en el presente estuvimos ausentes. Yo le diría a nuestro intendente, Tarde piaste Celso, la siesta fue muy larga.
El intendente siente que su voluntad de diálogo no se tradujo en partidas presupuestarias equitativas para su departamento en este ciclo legislativo. Siente que el gobernador fue demasiado generalista y no garantizó beneficios directos para los malargüinos en el corto plazo.
Jaque hoy intenta recuperar la autoridad que perdió durmiendo la siesta, con comunicados de prensa y una actuación para la tribuna. El intendente parece haber olvidado que la doctrina que él dice representar, mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Sin obras en el presente y con los fondos en el norte, su indignación tardía no es más que ruido electoral, bajando la política a la mugre del problema diario, como un gran simulador.
La única verdad es la realidad, es un famoso axioma político popularizado en Argentina por Juan Domingo Perón y atribuido originalmente al filósofo griego Aristóteles. La certeza es que a Malargüe lo dejaron con las manos vacías que no tapa la inacción de la obra de las cloacas ni la falta de gestión para los 8 km de la ruta 40 desde el aeropuerto al puente del rio Malargüe y el puente, que son un desastre.
Definitivamente esta reacción de Jaque es vista por analistas como el fin de la luna de miel entre municipio y casa de gobierno, motivada por la urgencia de obras que no aparecen en el presupuesto 2026. Para los ciudadanos malarguinos, el pataleo de una dirigencia local que durmió y duerme una interminable siesta, llega muy tarde.
La realidad mata relato, y en las actuales circunstancias y en un enfoque inspirador y reivindicativo señalaría, que a Malargüe lo dejaron con la página en blanco listo para inscribir un nuevo capítulo, siendo el momento a actual de tomar las riendas de su propio destino y exigir el lugar que se merece.