Banco Central

El dólar se mantiene estable, pero crecen las dudas sobre la segunda mitad del año

El Banco Central ya acumuló compras por más de u$s8.000 millones en 2026 y sostiene la calma cambiaria con fuerte ingreso de divisas. Sin embargo, consultoras privadas alertan por posibles tensiones hacia el segundo semestre ante menor liquidación del agro, mayor demanda de cobertura y un escenario internacional más incierto.

El mercado cambiario atraviesa una etapa de relativa tranquilidad en la Argentina, apuntalada por el ingreso de dólares provenientes del agro, emisiones de deuda corporativa y el atractivo financiero de las tasas en pesos. No obstante, economistas y operadores comienzan a advertir que el panorama podría complicarse en la segunda mitad de 2026.

En lo que va del año, el Banco Central acumuló compras netas por u$s8.077 millones, superando más del 80% de la meta prevista, mientras que las reservas brutas alcanzaron los u$s46.024 millones.

La estrategia oficial logró mantener al dólar oficial por debajo de los $1.400, pese a que la inflación acumulada continúa avanzando por encima del ritmo de devaluación. Para el mercado, el frente cambiario se consolidó como uno de los principales desafíos económicos del Gobierno.

El contexto internacional también suma incertidumbre. La escalada de tensión en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz -uno de los corredores energéticos más relevantes del mundo- volvieron a presionar al alza el precio del petróleo y generaron mayor cautela entre los inversores globales.

En el plano local, las expectativas del mercado siguen mostrando una corrección cambiaria para los próximos meses. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, bancos y consultoras proyectan un dólar oficial cercano a los $1.676 para diciembre de 2026. El grupo de analistas con mejores pronósticos estima una cotización algo menor, alrededor de $1.611.

Mientras tanto, en el corto plazo persisten factores que contienen la presión sobre el tipo de cambio. Entre ellos aparecen la elevada liquidación de exportaciones agrícolas, el ingreso de dólares por colocaciones de obligaciones negociables y el carry trade, favorecido por las tasas en moneda local.

El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo que el exceso de oferta de divisas le permite al Banco Central seguir comprando dólares mientras el tipo de cambio permanece estable o incluso retrocede. Según explicó, parte de esos ingresos también proviene de empresas que toman deuda en dólares para financiar inversiones y luego venden esas divisas en el mercado doméstico.

Sin embargo, distintas consultoras privadas creen que esa dinámica podría empezar a perder fuerza en los próximos meses. Desde FMyA anticiparon un "rebote moderado" del dólar hacia el segundo semestre, asociado a una menor oferta del agro y a una mayor demanda de cobertura de importadores y ahorristas.

EconViews, por su parte, advirtió que el esquema económico actual depende en gran medida del dólar como herramienta para contener la inflación. La consultora también cuestionó la falta de definiciones más claras de política monetaria por parte del Banco Central y remarcó que la estabilidad cambiaria se sostiene, en buena medida, por el atraso del tipo de cambio y el freno en los salarios.

Según ese análisis, una eventual corrección cambiaria podría volver a trasladarse rápidamente a los precios.

A eso se suma un escenario financiero internacional menos favorable para los mercados emergentes. La suba en el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense -que ya se ubican cerca del 4,6%- mejora el atractivo de los activos norteamericanos y reduce el interés por instrumentos de deuda regionales.

En este contexto, los analistas consideran clave que el Gobierno logre seguir acumulando reservas y mantener bajo control las expectativas sobre el dólar, en un escenario donde también comienzan a pesar las especulaciones políticas y electorales de cara a 2027.

La principal incógnita del mercado pasa por determinar si el actual esquema cambiario podrá sostenerse una vez que disminuya el ingreso estacional de divisas y aumente la demanda de dólares financieros y comerciales durante la segunda parte del año.

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