Perspectivas

Los errores de los bancos demoran la reactivación

Cuando salieron a ofrecer créditos para captar cliente no hubo evaluación de riesgos y ahora se quejan por el aumento de la morosidad.

Rodolfo Cavagnaro
Columnista de Memo

Desde que se comenzó a gestar el nuevo gobierno, los bancos jugaron un rol fundamental. La economía venía de un proceso anómalo, con alta inflación, donde los bancos preferían prestarle al gobierno antes que a los particulares. Cuando cambia el gobierno y las nuevas autoridades deciden no tener más déficit, dejan de demandar dinero a los bancos y estos tuvieron que reacomodar su negocio.

Así, hubo en 2024 una apertura de créditos. Los bancos salieron a conquistar clientes, se abrieron cuentas de forma virtual, se dieron préstamos sin la prudente evaluación de riesgo crediticio y, cuando los mismos bancos decidieron subir las tasas ante los riesgos políticos, en el último trimestre de 2025, salió a la luz el cuello de botella generado por las altas tasas y los ingresos de los trabajadores que no se actualizaban al ritmo esperado.

Al proceso de generación de créditos se sumaron las billeteras virtuales con sistemas muy agresivo y, si bien los montos que prestaban no eran grandes, las facilidades si lo eran y también carecían de una prudente calificación de riesgo. Lo real es que el consumo se movió muy bien hasta mediados de 2025 por esta expansión del crédito privado, al cual los bancos les sumaron los préstamos hipotecarios.

Cuando los bancos deciden retraerse, aumenta más las tasas de interés, que ya eran muy altas, y restringen los créditos. Los tomadores, que en 2024 creían que sus deudas se seguirían licuando por la inflación, se dieron cuenta que esa licuadora ya no funcionaba, que sus ingresos crecían menos que inflación, se encontraron en un problema serio. Y muchos dejaron de pagar sus créditos o deudas con tarjetas de crédito.

Clásica situación de un trámite de crédito bancario

Hace dos meses el gobierno decidió comenzar a bajar las tasas, los bancos les bajaron las tasas a sus ahorristas, pero no las bajaron a los tomadores de crédito y menos a sus viejos clientes que están castigados con intereses cercanos al 250% anual. Con esas tasas los mismos bancos llevaron a sus clientes a la morosidad.

Hoy el gobierno les está pidiendo a los bancos que bajen las tasas a empresas y particulares pero las entidades se resisten. En privado, reconocen que se equivocaron al no evaluar los riesgos (de todos modos, se habían cubierto cobrando tasas de interés usurarias). Lo real es que hoy las entidades acumulan grandes ganancias pagando a los ahorristas 19% anual y cobrando a los tomadores de crédito tasas cercanas al 120%.

Debería haber alguna solución, que la deben encontrar las mismas entidades para no dejar a tanta gente inhibida de actuar, dándole facilidades para pagar. El gobierno no intervendrá, pero está muy molesto por la reacción de los bancos ante lo que fue su propio error de no prever una calificación crediticia prudente. El problema es que la falta de crédito a tasas razonables es lo que está demorando la reactivación de la economía.

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