El pacto del silencio, los concejales del sí fácil
El día que Malargüe entregó sus llaves. ¿Ignorancia histórica o complicidad fiscal?
Al derogar la ordenanza de 2019, con la cual Malargüe recuperó la gestión de los fondos de alumbrado para transformarlos en obras municipales, nos hizo retroceder siete años en soberanía y eficiencia. Al aprobar el retorno del convenio con EDEMSA, el Concejo Deliberante no solo borró una norma, sino que desmanteló un modelo de gestión soberana. Una radiografía de por qué la obediencia ciega al Ejecutivo nos devuelve a un esquema de asfixia financiera y nos quita el control de nuestros propios recursos. La responsabilidad del HCD que frente a un contrato que huele a prebenda, el Grupo Vila-Manzano se cuelga del cinturón del estado a costa de los malargüinos.
Hay decisiones legislativas que se explican por la urgencia y otras que sencillamente no tienen explicación lógica si se mira el pasado reciente de nuestro departamento. La reciente aprobación del convenio con EDEMSA por parte del Concejo Deliberante (no hubo unanimidad), no es solo un error técnico sino una desmemoria política que le va a costar cara al bolsillo de los malargüinos. El Concejo Deliberante borra de un plumazo el antecedente de 2019. Una radiografía de por qué NO votar a favor de este proyecto
El espejo de 2019, Cuando Malargüe fue soberano. Parece que los concejales que levantaron la mano con tanta ligereza han olvidado lo que ocurrió hace apenas siete años. En 2019, bajo la gestión de Jorge Vergara Martínez, Malargüe tomó una decisión estratégica y valiente: salir del convenio con EDEMSA. No fue un capricho. Fue el resultado de entender que cuando el municipio administraba el excedente sin las leoninas comisiones de la distribuidora, el dinero alcanzaba para más.
En aquel entonces, gracias a que se cortó el chorro de retenciones automáticas de la empresa los fondos se transformaron en obras eléctricas municipales genuinas, ejecutadas por y para los malargüinos. El municipio demostró que podía gestionar sus recursos sin un tutor privado que se queda con el 4,2% más IVA solo por procesar un papel.
La pregunta que el oficialismo no quiere responder. Cabe preguntarles a los señores concejales: ¿Qué cambió para que ahora consideren conveniente lo que antes era perjudicial? ¿Por qué decidieron entregarle a EDEMSA la potestad de cobrarse primero, retener comisiones y decidir cuánto le sobra al pueblo?
Votar a favor de este convenio es, literalmente, votar para que Malargüe tenga menos dinero para obras propias. Es elegir el camino de la comodidad administrativa para el Ejecutivo de Celso Jaque, pero el de la asfixia financiera para las obras de infraestructura que el departamento reclama a gritos. Mientras se llenan la boca hablando de defender al sur, le regalan la llave de la caja a una empresa que ya es millonaria.
La noticia de la mesa de café y del runrun de la calle, supuestamente hubo una billetera virtual radicada en el sur del departamento que ahora nos pagó la boleta de la luz. ¿Sería esto un "desinteresado" obsequio empresario que nos llegó del norte?
Casualidad o predestinación diría Juan Carlos AltaVista en su personaje de Minguito Tinguitela allá por el año 2016, porque tan solo tres días después de este aparente evento, los concejales del SI fácil levantaron la mano para la aprobación del nuevo convenio y ordenanza.
De custodios a escribanos. Resulta grave que, ante un Intendente con la trayectoria de Jaque, quien conoce sobradamente cada rincón de la administración pública, el cuerpo legislativo no haya servido de contrapeso. En lugar de defender la autonomía ganada, los concejales del sí fácil prefirieron avalar un esquema que choca incluso con las normativas nacionales de boletas limpias.
¿Cómo le explicarán al vecino que el dinero para iluminar su barrio no aparece porque se lo consumieron las "comisiones de gestión" y los "costos de sistema"? El rol del concejal es ser custodio del patrimonio municipal y contralor del ejecutivo, no un pasamanos del mismo.
Este departamento vuelve a ser el tablero donde los intereses privados ganan por goleada gracias a una dirigencia que prefirió la obediencia al sentido común. Los nombres de quienes votaron este negocio para pocos quedarán grabados como los responsables de haber entregado, una vez más, la soberanía de Malargüe a la voracidad de la distribuidora eléctrica
Hoy la historia de nuestro departamento anota un retroceso. Al derogar la Ordenanza 1.991/2019, los ediles responsables no solo firmaron un contrato; firmaron un acta de rendición, no solo están borrando una norma, están desmantelando un modelo de gestión soberana que permitió que los fondos de los malargüinos se quedaran en Malargüe.
. ¿Por qué una nueva Ordenanza si ya existía la de 2019?
. ¿Por qué La gestión actual bajo la intendencia de Celso Jaque propuso unificar todo?
. ¿En qué varían los porcentajes? ¿por qué el cambio de lógica?
Finalmente y recopilando, digamos desde el punto de vista del bolsillo del vecino, pregunto: ¿Seguía siemdo más conveniene la ordenanza 2019?, la respuesta es un rotundo Sí: El análisis, las comparativas y el famoso fondo solidario serán motivo de otra nota.