Humo legislativo: La hipocresía del trasvase al río Atuel
El autor expone su mirada ante el anuncio de la reactivación del proyecto de aprovechamiento hídrico postergado históricamente.
La reactivación del trasvase en la Comisión de Ambiente es una pantalla de humo que choca contra la complicidad local. El diario pampeano acusa un golpe que no existe, mientras los legisladores que levantaron la mano sumisamente y los intendentes sureños que callaron ante el vaciamiento de Portezuelo del Viento pretenden venderle espejitos de colores al Sur.
La farsa del trasvase
El pasado 4 de junio, un diario de la Pampa titulaba: Mendoza reactivó el debate del trasvase el río Grande al Atuel. La nota de la vecina provincia destila dramatismo, hablando de "fantasmas de despojo" y tildando de "sentencia de muerte" la mera posibilidad de que Mendoza ejerza el derecho legítimo sobre los 34 metros cúbicos por segundo que le corresponden por el Tratado de COIRCO de 1976.
Ya conocemos de memoria el argumento pampeano. Como analizamos anteriormente, La Pampa utiliza políticamente la histórica crisis hídrica de la cuenca del Colorado, que golpea con caudales mínimos a localidades como 25 de mayo y Casa de Piedra, para bloquear cualquier obra en la cordillera mendocina. Pero en el plano estrictamente legal y técnico, La Pampa no tiene sustento, Mendoza posee un derecho preexistente, legal y consentido por las cinco provincias desde hace medio siglo. El Río Grande nace en nuestro territorio y tenemos la potestad de regularlo.
Sin embargo, lo que verdaderamente escandaliza hoy no es el eterno reclamo pampeano, sino la soberana hipocresía de la Comisión de Ambiente y Recursos Hídricos de la Legislatura de Mendoza y la indignante complicidad de los dirigentes del Sur.
Con una liviandad que asombra, los legisladores mendocinos salieron a "vender" la reactivación del histórico trasvase como una herramienta estratégica para incorporar 80.000 nuevas hectáreas productivas en General Alvear y San Rafael. Raro todo muy raro, al parecer Malargüe no tiene hectáreas disponibles para ampliar su zona productivas. Lo que omiten deliberadamente es una pregunta tan básica como demoledora, ¿Con qué plata piensan financiar semejante obra si ellos mismos le firmaron el cheque en blanco a Alfredo Cornejo para vaciar las arcas del Sur?
Cualquier estudiante de ingeniería hidráulica sabe que, para concretar un trasvase serio, sustentable y técnicamente viable del Río Grande al Atuel, se necesita imperiosamente una presa de regulación previa. No se puede desviar un río a través de canales sin un dique que controle sus variaciones de caudal. Al haber rifado los fondos de Portezuelo del Viento, los 1.023 millones de dólares que nacieron, se justificaron y debían radicarse en Malargüe, dejaron el proyecto del trasvase totalmente huérfano de financiamiento.
Y aquí es donde la hipocresía se transforma en traición al territorio. Esta estafa planificada no se hizo a espaldas del Sur; se hizo con la firma y el silencio de los nuestros.
Dieron vergüenza ajena los senadores y diputados (algunos) provinciales del 4° Distrito (San Rafael, Malargüe y General Alvear), quienes levantaron la mano sumisamente en la Legislatura para avalar el cambio de destino de los fondos hídricos. Hoy, esos mismos legisladores tienen el descaro de sentarse en la Comisión de Ambiente a preocuparse por el Río Grande.
Y el silencio no fue menor en los sillones municipales. Los actuales intendentes de San Rafael Malargüe y de General Alvear no abrieron la boca cuando Cornejo decidió llevarse los fondos. Prefirieron el agache político y la disciplina partidaria antes que defender los recursos estratégicos de sus comunidades. Socios del silencio, miraron para otro lado mientras la gigantesca billetera que debió financiar la infraestructura hídrica y energética del Sur se licua en el norte.
Hoy, esa gigantesca billetera que debió financiar la infraestructura hídrica y energética del Sur se está diluyendo en los grandes padrones electorales del Gran Mendoza. El dinero vuela para financiar el Metrotranvía, el Tren del Este y obras de asfalto cosmético en el norte. Y aquí radica el absurdo más doloroso, esos 1.023 millones de dólares nacieron, se justificaron y debían radicarse en Malargüe, porque el Río Grande es íntegramente malargüino.
Vale la pena recordarle al gobernador, a los intendentes, a los funcionarios, a los legisladores, que más allá de ser los hipócritas y los vende humos del norte; que la obra de Portezuelo del Viento era la obra para los próximos 100 años.
Sin embargo, los tres intendentes prefirieron callar y entregar los fondos de la cuenca con tal de no romper la disciplina partidaria, sin entender que al permitir que nos liquiden el futuro a nosotros, firmaron también la sentencia de muerte de sus propios oasis. El objetivo es netamente electoral, pavimentar el camino político de cara al 2027 en las comunas más pobladas, dejándonos a los habitantes del sur con las manos vacías y un desierto cada vez más implacable."
Por eso, este repentino interés de la Legislatura por el Río Grande no es más que un burdo acto de hipocresía institucional. Utilizan la histórica pelea con La Pampa como una perfecta pantalla de humo. Les rinde políticamente agitar el fantasma del enemigo externo porque saben que el reclamo por el agua aglutina a los mendocinos. Pero mientras la opinión pública se distrae mirando los comunicados cruzados en el COIRCO, nadie les exige rendir cuentas sobre los fondos de Portezuelo a los obedientes legisladores ni a los intendentes subyugados y mudos.
Mendoza tiene el derecho legal e histórico de aprovechar las aguas sobre el Río Grande, pero reclamarlo con las arcas vacías y los fondos malversados en el norte es una comedia chabacana. Mientras La Pampa agita un fantasma de despojo que no existe, la Legislatura mendocina monta un decorado impracticable para distraer a la tribuna.
Sin presupuesto, sin la presa de regulación previa y con la complicidad disciplinada de una dirigencia sureña que entregó la billetera hídrica a cambio de obediencia, el trasvase es un imposible. No están gestionando el desarrollo de la región; están armando una puesta en escena para las elecciones de 2027, pretendiendo seguir vendiéndole humo de colores a los que ponemos el agua y el territorio."