Decires mendocinos y del mundo

La seducción, entonces, de los dichos que usamos a diario me lleva a compartir con el lector el significado de algunos de ellos.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

Al revisar trabajos publicados en estos años, en los que incluía refranes y locuciones usados en nuestro medio, pero también en otras partes del mundo, recordé a Alex Grijelmo, en el comienzo de su libro La seducción de las palabras. Él nos hace reflexionar al decir "Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Contaremos sus letras, el tamaño que ocupa en un papel, los fonemas que articulamos con cada sílaba, su ritmo, tal vez averigüemos su edad; sin embargo, el espacio verdadero de las palabras, el que contiene su capacidad de seducción, se desarrolla en los lugares más espirituales, etéreos y livianos del ser humano. Las palabras arraigan en la inteligencia y crecen con ella, pero traen antes la semilla de una herencia cultural que trasciende al individuo. Viven, pues, también en los sentimientos, forman parte del alma y duermen en la memoria. Y a veces despiertan, y se muestran entonces con más vigor, porque surgen con la fuerza de los recuerdos descansados. Son las palabras los embriones de las ideas, el germen del pensamiento, la estructura de las razones, pero su contenido excede la definición oficial y simple de los diccionarios. [...] Nada podrá medir el espacio que ocupa una palabra en nuestra historia".

La seducción, entonces, de los dichos que usamos a diario me lleva a compartir con el lector el significado de algunos de ellos:

"A BABUCHA": El diccionario académico de la lengua registra locución coloquial de Argentina y Uruguay, con el significado de "a cuestas, sobre los hombros o las espaldas".

Es equivalente a la expresión ‘a peteco', registrada en el Diccionario de americanismos, como locución adverbial de Argentina, en la zona oeste, con el significado de "sobre los hombros o la espalda de alguien".

El Diccionario fraseológico del habla argentina registra ‘a babucha', como locución adverbial rural, con el significado de "sobre los hombros o a cuestas sobre las espaldas, a horcajadas".

"ABRIR EL PARAGUAS": La expresión, no tomada en sentido literal, sino connotativamente, está consignada en las diferentes fuentes de consulta: el Diccionario de americanismos trae la locución, con diferentes valores. Así, como locución verbal en la República Dominicana, en la Argentina y en Uruguay, significa "aguantar muchos insultos y reproches". También, en la República Dominicana y en la Argentina, puede equivaler a "prepararse para oír algo desagradable". En cambio, en Paraguay puede significar "defenderse de ataques indirectos".

En cambio, el Diccionario integral del español de la Argentina la registra como ‘abrir el paraguas' y, también, ‘abrir el paraguas antes de que llueva', con el valor coloquial de "tomar precauciones": "Hay que abrir el paraguas antes de que pasen cosas más graves". El segundo valor coloquial es "dar excusas por algo antes de que suceda": "No sea negativo abriendo el paraguas antes de informarse más".

El mencionado Fraseológico la consigna como ‘abrir el paraguas', como locución verbal coloquial y con el significado de "dar explicaciones antes de que estas sean pedidas a modo de evitar o disminuir críticas o enojos". El otro significado es "tomar precauciones anticipándose a los hechos".

"HACERSE EL CHANCHO RENGO": El Diccionario de americanismos consigna ‘chancho rengo', como locución adjetiva; referido a persona, significa que "se hace la desentendida respecto de un asunto". También consigna "hacerse el chancho rengo", como locución verbal usada en países como Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, con el valor de "fingir alguien que no se entera o que desconoce algo porque no le interesa".

También el nombrado Diccionario fraseológico consigna "hacerse el chancho rengo", como locución verbal coloquial, con el valor de "hacerse el desentendido"; lo mismo sucede con el Integral, que también la incluye, referida a una persona, como equivalente a "simular que no está relacionada con un asunto".

"HACÉRSELE (A ALGUIEN) EL CAMPO ORÉGANO": El Centro Virtual Cervantes, en su Refranero multilingüe, nos trae una locución similar: "No todo el monte es orégano", con la siguiente explicación: "En cualquier asunto, no todo es fácil ni placentero. Se dice esta frase proverbial cuando queremos expresar que a veces no todo es fácil ni bueno ni ventajoso, sino que también hay cosas difíciles o trabas que impiden que podamos hacer las cosas con facilidad. Se emplea también para indicar que algo no es como lo imaginábamos".

Añade, como observación, que el orégano es una planta aromática empleada como condimento. El orégano figura como referencia de facilidad, de ventaja, de algo bueno porque antiguamente se utilizaba como remedio para muchos males. Su etimología es griega y significa «planta que alegra el monte».

Para nuestro Diccionario Fraseológico la locución verbal coloquial ‘hacérsele (a alguien) el campo orégano' puede tener diferentes aplicaciones: 1. "Facilitársele a alguien mucho una empresa o tarea". 2. "Tener alguien pingües ganancias sin el menor esfuerzo, generalmente por haber encontrado un negocio muy rentable". 3. "En sentido irónico, considerar alguien que un trabajo es fácil cuando, en realidad, no lo es".

"HASTA EL CUADRIL": La definición de ‘cuadril', según el diccionario académico, es la de "hueso que sale de la cía, de entre las dos últimas costillas, y sirve para formar el anca".

El Diccionario de americanismos incluye ‘hasta el cuadril', como locución adverbial propia de Argentina y Uruguay, con el significado de "profunda y totalmente".

Otro tanto hace nuestro Diccionario Integral que incluye ‘hasta el cuadril', con valor coloquial, con el significado de "en gran medida": "La mina metió la pata hasta el cuadril".

Por su lado, el Fraseológico registra ‘hasta el cuadril o los cuadriles', como locución adverbial coloquial, con el valor de "en forma total, completamente". Se usa con el verbo ‘meter': "Metido hasta el cuadril" o "cuadril de los cuadriles".

"IR DE FRENTE": Al usar esta expresión, descubrimos que el diccionario académico de la lengua trae la locución ‘de frente', como adverbial, con tres valores: "Con gran resolución, ímpetu y actividad", según se ve en las expresiones "llevar de frente", "acometer de frente". El segundo valor es "con la parte delantera orientada en el sentido de la marcha" y el tercero, el más conocido, "con franqueza".

El Integral registra las mismas acepciones, con los ejemplos "Odio que no me mire de frente cuando habla" y "Prefiero las cosas de frente".

Como aporte diferente, advertimos que el Fraseológico trae la locución lunfarda ‘ir de tefrén' (vesre de ‘frente'), con el valor de "dar la cara, responsabilizarse".

Esta nota habla de: