Jean Michel Blanquer: "Tecnología y docentes deben trabajar en pareja, pero lo humano no puede reemplazarse"

En diálogo con "Tormenta de Ideas", el exministro de Educación de Francia Jean Michel Blanquer orientó en torno a qué modelos de educación habría que mirar para salir adelante, cómo deben ser los salarios de los maestros y docentes, y qué tipo de aprendizajes debe enfocarse en los niños.

G. Conte y S. Montiveros

Jean Michel Blanquer llegó a general la envidia del gabinete de ministros del presidente francés Emmanuel Macron debido a su altísimo nivel de popularidad. Como ministro de Educación impulsó lo que ahora se conoce en el mundo como las "Escuelas de Confianza" e impulsó una corriente que ahora reivindica desde afuera del cargo: "Cuando todo en la sociedad cierre, deben abrirse las escuelas".

Jean Michel Blanquer: el diálogo con el exministro de Educación de Francia

Así lo afirmó en el diálogo que sostuvo este sábado en el programa "Tormenta de Ideas" por Radio Nihuil, en el que orientó en torno a qué modelos de educación habría que mirar para salir adelante, cómo deben ser los salarios de los maestros y docentes, y qué tipo de aprendizajes debe enfocarse en los niños.

Alertó sobre "11 millones de niñas" que no volverán a clases tras la pandemia, enfocándose en el perjuicio de género que dejó el covid, al que calificó como "una catástrofe para la educación". Y derribó mitos en torno a que la tecnología podría reemplazar a los seres humanos a la hora de impartir enseñanza.

Un diálogo a fondo con un experto internacional de primer nivel y definiciones claras, basadas no solo en la teoría, sino en su propia experiencia:

- Se ha abierto una nueva etapa en la Educación, no solo por el uso de tecnologías, sino después de la pandemia. ¿Se ha replanteado la forma de educar desde las escuelas después de la pandemia o si todo debe seguir igual?

- En muchos aspectos la pandemia desde el punto de vista educativa es una catástrofe. Muchos niños han perdido la oportunidad de la enseñanza. Es muy difícil que la recuperen, pero hay que hacerlo. Los organismos internacionales han medido cuál ha sido el tamaño de la pérdida sufrida, que es distinto en cada país, pero que de todos modos es enorme. Además hay alumnos y, sobre todo, alumnas, que no han regresado a las escuelas después de esta crisis. Se considera que alrededor de 11 millones de niñas no regresarán a la escuela en el mundo. Las consecuencias a largo y corto plazo son muy graves. No se ven inmediatamente, pero se verán. 


En diálogo con Blanquer.

Por otro lado, hemos experimentado la enseñanza a distancia a gran escala a raíz de esta crisis, pero al mismo tiempo hemos visto que la tecnología nunca puede compensar la presencia física. La crisis nos permitió acabar con una falsa utopía que nos decía que 'algún día las computadoras van a reemplazar a los profesores'. Debemos concebir nuestras sociedades, como lugares en donde el asunto de la Educación es central, se hace a través de maestros, ellos pueden 'hacer pareja' para dar clases con computadoras en donde el maestro sigue siendo el maestro, y eso quiere decir que el maestro lo es tanto de la clase como de la máquina. 

Qué opinan los mendocinos de los paros del SUTE

Debe haber formación mucho más desarrollada de nuestros docentes en materia tecnológica, al mismo tiempo que nuestras sociedades deben tener presupuestos para reclutamiento de personal docente, sus sueldos, para formación de calidad en su nuevo rol del futuro. En casi todos los países del mundo hay problemas para el reclutamiento de calidad, formación con calidad y sueldos a un nivel decente. Eso requiere una especie de inversión que se puede hacer si hay una movilización mundial sobre estos temas. De todo esto depende el futuro y el desarrollo sostenible de la sociedad.

- Cuando casi todo está disponible en casi brutal en internet, e inclusive hay influencers y hasta Premios Nobel ofreciendo clases gratuitamente en temas puntuales, ¿tiene que empezar a formarse docentes de élite que puedan 'competir' en cierto modo con esta disponibilidad, pero desde las aulas? ¿Tienen cambiar las formas en que estudian?

- Lo que es cierto es que hemos vivido en los últimos 20 años un cambio de paradigma en la historia de la humanidad. Había que ir de un lugar a otro para buscar en una biblioteca y hemos pasado a un mundo en donde el riesgo es absolutamente inverso, en donde hay una abundancia de fuentes de conocimiento. Pero podemos "morir de esta abundancia", porque hay que escoger las buenas fuentes, tener un guía para eso. El rol del maestro, dependiendo de la edad de los niños (porque uno de 5 o 6 debe aprender a leer y no lo va a hacer a través de internet), es que los necesitamos como seres humanos, que deben trabajar de manera distinta en el futuro. Si hay en internet y Wikipedia elementos sobre San Martín, ¿eso tiene como consecuencia que uno no debería saber sobre San Martín? Si no reflexionamos así en el futuro, no habrá conversación posible entre los seres humanos. Al conocimiento también debemos integrarlo y tomarnos el tiempo para razonar a partir de eso.

- Desde Alaska hasta Tierra del Fuego se piden mejores salarios para maestros. ¿Cuál debería ser?

- Es importante comparar en la sociedad lo que gana un maestro y lo que ganan otras profesiones en la sociedad. Es normal tener docentes que ganan un poco más que otras profesiones también que gracias a este buen sueldo pueden dedicar más tiempo a su propia formación y, consecuentemente, a la de los niños. No es una buena señal cuando en una sociedad un maestro gana menos que otras profesiones con menos formación, menos trabajo. Debemos tener sociedad por sociedad esta visión. Cuando hay un salario mínimo, el profesor debe ganar más que eso.

- Se pone mucho énfasis en la evaluación de los alumnos, pero ¿por qué no se evalúa de la misma manera a los maestros?

- Sí, puede ser. Las mejores evaluaciones de los adultos son las colectivas. Puede ser muy útil tener la evaluación de un grupo de docentes en una escuela para que haya una corresponsabilidad. La evaluación no debe llevar a una especie de individualismo o una competencia con malas consecuencias en el sistema escolar. Al revés, puede haber una evaluación de una escuela, y que cada uno se responsabilice por lo bueno y lo malo de lo que pasa dentro de la escuela.

- En Argentina también hay disputa política en torno a las evaluaciones internacionales sobre la Educación. Hay gente que cree en ellas y otras que no. ¿Qué tipo de evaluaciones son importantes y sobre las que hay estar atentos para tener un buen parámetro?

- Hoy por hoy, según mi manera de ver, hay tres evaluaciones internacionales de gran importancia que son PISA, PIRLS y TIMSS. Las dos últimas nos permiten ver cómo funciona la educación sobre niños más jóvenes. PISA es para niños de 15 años y son muy complementarias. Lo que es importante para un país es tomar en cuenta estas evaluaciones internacionales para entrenar a los niños a estar mejor en los resultados. El tipo de Matemáticas que se desarrollan en PISA involucran experiencias muy pragmáticas. Pero es muy importante también tener evaluaciones nacionales complementarias, y observar las diferencias que puedan existir entre una evaluación internacional y una evaluación nacional.

- El proceso de enseñar y aprender es muy complejo. Hay un autor como Alejandro Castro Santander que sostiene la importancia de que se viva el momento de la educación con un "buen clima" en las aulas. ¿Qué importancia le otorga usted?

- Es muy importante. Cuando yo fui ministro de Educación siempre hablaba de "Escuelas de Confianza", señalando que había que generar confianza dentro del sistema escolar, confianza en los docentes, de los docentes con la institución y con los padres de familia, y viceversa, y de los docentes hacia los alumnos y de los alumnos hacia los docentes. Finalmente, confianza de los alumnos en sí mismos, para alcanzar los objetivos. El clima escolar es fundamental. Por eso yo hablaba anteriormente que hay que tener cuidado del desarrollo del individualismo en la sociedad y en las escuelas en particular. En este sentido, hay que desarrollar en los adultos como en los niños en clase, un espíritu de equipo, colectivo, de alcanzar resultados colectivamente, aprendiendo a cooperar con los otros. Esto tiene que ver con lo tecnológico, ya que en mundo del futuro, el valor agregado del individuo será su capacidad de trabajar con los demás.

- En Argentina hubo provincias en las que los chicos estuvieron sin ir a la escuela entre un año y uno y medio. ¿Qué daño representa eso en ellos?

- Eso es grave. Por esa razón, en Francia traté de tener las escuelas abiertas en casi todas las ocasiones y era mi hilo conductor durante toda la gestión. Porque había que considerar que los niños eran la prioridad de la sociedad. Aun cuando todo el resto en la sociedad esté cerrado, hay que abrir las escuelas. Hay que hacer evaluaciones para ver dónde están los niños después de todo esto y tener programas de apoyo personalizado tras el diagnóstico que se haga. Esto ha aumentado mucho las individualidades, porque cuando uno tiene una familia favorecida puede haber una compensación a través de los padres, cosa que no pasa con una familia pobre. Hay que compensarlos evaluándolos individualmente.

- Ya conocemos su modelo de "Escuela de Confianza", se habla también del "modelo de Finlandia" y el de los altos salarios docentes de Singapur. Extrañamos aquí aquellos años del siglo pasado en que se admiraba el modelo educativo argentino. ¿Qué modelo de gestión educativa es el que hay que mirar en qué países?

- Podemos distinguir entre lo que tiene que ver con la pedagogía y con la gestión de los recursos humanos. En cuanto a la pedagogía, usted se refiere a dos zonas del mundo que son las más eficaces según la evaluaciones internacionales: una parte de Asia y Europa del Norte. Estos dos modelos son muy opuestos. En el caso asiático hay un paradigma de trabajo extensivo mientras que en Escandinavia es más sobre el clima escolar, la capacidad de poner al aluno en un buen ambiente, que es el paradigma fundamental. En el caso de Singapur hay algo muy particular porque el paradigma de partida es el asiático, pero han alcanzado a hacer comparaciones internacionales y a tomar lo mejor que existe en el mundo en una especie de síntesis que, el tamaño que tiene Singapur y su riqueza, permiten.

El buen camino es una mezcla de los dos modelos. O sea, el asiático, porque el "valor trabajo" es fundamental, y también el escandinavo, porque es importante tener una "escuela de la confianza" que ellos han logrado tener. En los dos casos se les paga bien a los profesores, eso es fundamental. 

Yo creo que Argentina, como Francia, tiene en su historia y en su cultura los elementos para descansar sobre estos dos elementos.

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