Lo culinario en el habla
Palabras como "cocinar", "freír", "comer" o "tragar" exceden desde hace tiempo el ámbito gastronómico. Una recorrida por los significados figurados, refranes y expresiones populares que enriquecen el español cotidiano.
Me complace sentarme en medio de un grupo humano de distinta procedencia cultural para captar cómo personas de diversas edades y grados de instrucción utilizan nuestro vocabulario, con connotaciones originales para algunas palabras y con locuciones no siempre registradas en los diccionarios académicos. Así, tomo contacto con el "español más vivo", al decir de la Fundéu, pues es el que avanza y se modifica a diario.
He puesto mi atención hoy en vocablos utilizados en el ámbito culinario, tales como ‘cocinar', ‘freír', ‘hervir', ‘cocer', ‘comer', ‘tragar', ‘fervor', ‘sal', ‘pimienta', por nombrar solamente algunos.
Si me centro en ‘cocinar', la primera acepción del verbo tiene que ver con la acción de cocer alimentos, pero lo interesante son los valores connotativos pues, a nivel coloquial, este término indica, dicho de un grupo reducido de personas, "tramar algo a espaldas de otras": "Ya están cocinando cómo se van a repartir los cargos". Si se dice de una persona, significará "meterse en cosas que no le tocan": "Emilia, está usted cocinando algo que no le incumbe". Si el verbo se usa como pronominal, esto es, ‘cocinarse', indicará, en referencia a una persona, "tener mucho calor": "Este verano, se cocinaron en ese lugar de vacaciones".
Sinónimo de ‘cocinar' es ‘cocer' que, aparte de significar "hacer comestible un alimento crudo sometiéndolo a ebullición o a la acción del vapor", tiene la connotación de "preparar o tramar algo con sigilo": "Indudablemente, en esa reunión se cuece algo extraño". El Centro Virtual Cervantes, en su Refranero multilingüe, nos trae esta paremia "En todos lados, (se) cuecen habas", en donde, si bien el verbo ‘cuecen' está usado en su valor habitual de dar cocción, el sentido de la paremia es destacar que hay problemas y disgustos en todas partes y circunstancias. Esta frase proverbial, en Cervantes, aparece como "En todas las casas se cuecen habas, y en la mía, a calderadas", con lo que se señala que, en nuestro ámbito, los problemas son mayores que en el resto.
Otro verbo que podemos considerar es ‘freír' que, además de su valor culinario, tiene varias connotaciones: la primera, "mortificar pesada e insistentemente": "Me fríe con sus bromas soeces". La segunda, "acribillar": "Lo frieron a balazos". La tercera, de carácter coloquial, lo hace equivalente a "asarse, sentir calor intenso o quemarse por estar demasiado tiempo al sol": "Nos estamos friendo con esta temperatura tan alta". Encontramos, por otro lado, las locuciones ‘mandar/‘ir a freír churros/espárragos', de tipo coloquial, usadas para rechazar o abandonar algo o a alguien por impaciencia, enojo o hartazgo: "¿Por qué no te vas a freír espárragos?".
Otras dos locuciones coloquiales son ‘al freír los huevos' y ‘freírsela a alguien': la primera se usa para expresar el tiempo en que se verá si algo ha de tener efecto; la segunda indica que se engaña a alguien con premeditación.
Un vocablo con muchas acepciones es ‘comer': aparte de señalar la acción de ingerir alimentos, puede indicar "producir comezón física o moral a alguien", como en "Lo comen los piojos" y "Se la comían los celos por Agustín". Otra acepción indica "gastar, corroer": "La acción constante del agua ha ido comiendo las piedras". En juegos como el ajedrez o el de damas, ‘comer' es "ganar una pieza al contrario": "En pocas jugadas, me comió las mejores fichas".
Monetariamente puede indicar que se goza de alguna renta o que se gasta o desbarata la hacienda o el caudal: "Vive de comerse el alquiler de dos inmuebles"; "Un abogado pícaro le comió gran parte de su herencia". En la escritura y en la lectura, se usa ‘comer' para señalar la omisión de una letra, sílaba, frase, etc.: "Estaba tan apurada que, en su discurso, se comió un párrafo".
En la vida cotidiana, ‘comerse' algo es "creer mentiras o cosas falsas": "No me siga contando esa historia porque no me la como". Por otro lado, se usa ‘comer' para señalar que los calcetines o medias se van bajando porque se meten en los zapatos "La preceptora le llamó la atención porque los mocasines le van comiendo las medias".
Hay locuciones varias: ‘comer vivo a alguien' es tener gran enojo contra una persona y desear vengarse de ella; ‘comer y callar' es obedecer y no replicar; ‘comerse unos a otros' es tener varias personas discordia entre sí; ‘sin comerlo ni beberlo' significa sufrir daño o provecho sin haber realizado nada; ‘tener alguien qué comer' equivale a tener sustento; ‘comerse los codos' es sentir gran preocupación o nerviosismo Fuera del significado esencial de "deglutir", 'tragar' posee varias connotaciones: coloquialmente y usado como pronominal, equivale a "dar fácilmente crédito a las cosas, aunque sean inverosímiles": "Se ha tragado todas las mentiras que le contaron". También, en forma coloquial, puede equivaler a "soportar o disimular algo o a alguien muy desagradable": "Yo no lo trago su petulancia".
En el ámbito del consumo, 'tragar' resulta sinónimo de "gastar": "La construcción de dos aulas se ha tragado todo el presupuesto asignado". Entre los estudiantes, 'tragar' es igual a "estudiar mucho". En nuestro país y en Uruguay, al empollón, que se distingue más por la aplicación que por su talento se lo llama ‘traga'.
Se usa también 'tragar' para indicar que se choca con un obstáculo o que no se hace caso a una señal, a una obligación o a una advertencia: "Se tragó un semáforo". Vamos a considerar dos vocablos emparentados por su etimología: 'hervir' y 'hervor'. Del primero nos interesa la connotación que se refiere a que una entidad abunda en algo: "El centro comercial hervía de gente". Si se refiere a una persona, este verbo puede connotar "excitarse intensamente a causa de una pasión del ánimo": "Hiervo de rabia por lo acontecido". El sustantivo relacionado es 'hervor', que señala la fogosidad, la inquietud, la viveza de la juventud: "Todo se explica por el hervor de los años jóvenes". De allí su vinculación con "fervor", con quien comparte el origen y que equivale a "entusiasmo o ardor con que se hace algo": "Trabaja con ahínco y fervor".
Y no podemos concluir la nota sin referirnos a dos aderezos esenciales en la cocina: la ‘sal' y la ‘pimienta'. El primer vocablo suele usarse para connotar gracia, agudeza, chiste en el habla, donaire, gentileza en los ademanes: "Ella es el alma de cualquier reunión por la sal que muestra en cada cosa que hace". De allí la locución ‘estar alguien hecho de sal' que equivale a decir que esa persona se muestra graciosa, alegre o con buen humor. Recordemos también que el término ‘salario' se relaciona con el valor de este producto, como nos lo indica la definición del vocablo: "Ración de sal; sueldo para comprar sal".
Por su parte, la ‘pimienta' aparece en locuciones tales como ‘ser alguien una pimienta' y ‘comer pimienta': la primera es sinónimo de "ser muy agudo, vivo y pronto en comprender y obrar" y la segunda indica que alguien se ha enojado y provocado a otro con palabras y acciones: "Se destaca en el grupo porque es una pimienta"; "De golpe, pareció haber comido pimienta por su violenta reacción".
Nos quedamos pensando: "Un granito de pimienta, así en el guiso como en el habla, bien sienta" y, muy similar, "Al hablar como al guisar, su granito de sal".