Hernán Letcher advirtió que "el 90% de la gente vive peor" pese a la baja de la inflación

El economista aseguró en Radio Post que el consumo masivo sigue en caída, cuestionó el modelo económico del Gobierno y afirmó que la estabilidad cambiaria y una inflación en torno al 2% no alcanzan para mejorar la situación de la mayoría de los argentinos.

El economista Hernán Letcher aseguró que la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria que muestra el Gobierno nacional todavía no se traducen en una mejora concreta para la mayoría de la población y advirtió que el consumo masivo continúa deteriorándose.

Durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, Letcher cuestionó el optimismo económico que impulsa la administración de Javier Milei y sostuvo que los indicadores vinculados al consumo reflejan una realidad muy distinta a la que exhibe el oficialismo.

"El Gobierno probablemente festeje el dato de recaudación cuando se publique, pero el IVA va a caer 10%. ¿Y eso qué significa? Que la gente está comprando 10% menos, como mínimo", afirmó.

Para el economista, el deterioro del consumo afecta especialmente a los sectores medios y populares, que destinan la mayor parte de sus ingresos a gastos esenciales.

"Buena parte de los sectores mayoritarios de la población, los que gastamos la plata en consumo popular, comida y gastos generales, vivimos peor", remarcó.

En ese sentido, vinculó sus críticas a las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había defendido la marcha de la economía y preguntado públicamente "qué gente" está peor.

"El 90%", respondió Letcher. Y explicó que actualmente la Argentina atraviesa un escenario de "consumo dual", donde conviven sectores de ingresos altos favorecidos por la apreciación cambiaria con una mayoría que perdió poder adquisitivo.

"Cuando Caputo dice que hay récord de patentamientos, tiene razón. Pero estamos hablando de 50 mil autos por mes. No es la mayoría de la población", señaló.

Según explicó, la apreciación del peso beneficia principalmente a quienes tienen consumos vinculados al dólar, lo que explica también el crecimiento del turismo al exterior y algunos indicadores asociados a bienes importados.

"El problema está en todo lo demás. El consumo masivo volvió a caer y no aparecen datos positivos", sostuvo.

Letcher también apuntó contra el fuerte aumento de gastos considerados inevitables para las familias, como transporte, tarifas y alimentos.

"El aumento de precios en cosas de las que no podés prescindir fue muy fuerte. Transporte, servicios, carne, son gastos que no podés evitar", explicó.

Como ejemplo, detalló que mientras la inflación acumulada de los últimos dos años y medio ronda el 300%, las tarifas de transporte en algunas regiones del país aumentaron entre 1200% y 1700%, e incluso llegaron a subas de 2400% en provincias como Chubut.

"Antes gastabas el 2% o el 3% del salario en transporte y ahora gastás el 10% o el 15%. Eso es sólo para ir a trabajar", sostuvo.

Para Letcher, ese cambio obliga a resignar otros consumos y explica parte de la caída en la demanda.

"Si el transporte me consume 15% del salario y no lo puedo evitar, hay otra cosa que estoy dejando de consumir", planteó.

Además, relacionó esa pérdida de poder adquisitivo con el crecimiento del endeudamiento familiar y el aumento de la morosidad.

"La gente terminó recurriendo al crédito para compensar la pérdida del salario. Hoy el problema es que no alcanza la plata", afirmó.

En ese marco, cuestionó la idea oficial de que la baja de la inflación y el orden macroeconómico serán suficientes para sostener el respaldo social al Gobierno.

Según explicó, la administración libertaria puede aspirar a estabilizar el dólar y reducir la inflación al rango del 2%, pero consideró que eso resulta insuficiente si no existe una recuperación económica real.

"Me parece poco resultado para lo que el Gobierno vino a ofrecer", aseguró.

Incluso consideró que buena parte de la sociedad ya validó políticamente el ajuste en las elecciones de 2023 y ahora espera mejoras concretas en su situación cotidiana.

"La gente puede decir: ‘Bueno, ya te voté, ahora me toca a mí'. Y si los salarios siguen empatando o perdiendo contra la inflación, otra vez no le tocó", sostuvo.

Letcher también cuestionó el diagnóstico económico del oficialismo respecto de las causas de la inflación.

Según explicó, el Gobierno interpreta el fenómeno inflacionario exclusivamente como un problema monetario y, bajo esa lógica, busca enfriar permanentemente la demanda.

"El razonamiento es que si hay mucha demanda, hay que pegarle al consumo para bajar la inflación", señaló.

Sin embargo, advirtió que el consumo ya cayó de manera significativa y que los precios continúan mostrando resistencia.

"Quizás el diagnóstico es equivocado y hay otros factores, más vinculados a costos", afirmó. A su entender, esa visión económica genera además un límite estructural para los salarios.

"En el propio ADN del modelo está que los salarios no le ganen a la inflación", sostuvo.

El economista también analizó el rol que tuvo el crédito en la estrategia oficial de reactivación. Recordó que el Gobierno apostó desde el inicio a impulsar el consumo mediante financiamiento, pero consideró que ese esquema comenzó a agotarse. "El crédito tiene patas cortas cuando el salario no le gana a la inflación", explicó.

Según detalló, existen dos motivos principales para tomar deuda: adelantar ingresos futuros o cubrir gastos cuando el dinero no alcanza. Y aseguró que actualmente predomina claramente la segunda situación.

"Hoy las compras con tarjeta de crédito se concentran en supermercados. Eso muestra que el problema es que no alcanza la plata", concluyó.

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