Messi, el Sprite y el fin de la tiranía del corcho
La lección de humildad que los CEOs del vino no vieron venir.
Messi, el Sprite y el fin de la tiranía del corcho:
La frase de Alejandro Vigil no fue un simple elogio al "Capitán". Al decir que el vino con Sprite de Messi es "lo mejor que nos pasó en años", el enólogo más influyente de la región no solo validó una mezcla de boliche de pueblo; firmó, en realidad, el acta de defunción de la dictadura del protocolo enológico.
Hay una imagen que debería aterrar a los puristas del Valle de Uco, pero que Alejandro Vigil con la astucia de quien sabe leer el viento antes que la lluvia, eligió celebrar: Lionel Messi le puso Sprite al vino. Para el esnobismo enológico, esto es un sacrilegio comparable a que alguien le pinte bigotes a la Gioconda o que un editor le corrija la métrica a Borges. Sin embargo, en ese gesto de "entrecasa", Messi acaba de hacer por la economía de Mendoza mucho más que diez ferias internacionales en Londres. El Este mendocino (San Martín, Rivadavia, Junín) es el corazón productivo, el "patio de juegos" del vino de consumo masivo que fue despreciado por el esnobismo durante décadas.
El fin de la "Poesía Prohibida"
Durante años, el vino se escribió en versos alejandrinos: métricas rígidas, palabras difíciles y una distancia insalvable entre el autor y el lector. Nos vendieron que el vino era una pieza de literatura sagrada que solo unos pocos iniciados podían interpretar. Pero el fútbol de Messi nos enseñó otra cosa. Su juego es la poesía del patio de tierra: es alta gama, sí, pero es legible para todos. Messi no necesita un diccionario para que entendamos su genialidad; y ahora decidió que el vino tampoco necesita un manual de instrucciones.
Al mezclar el Malbec con burbujas de limón, Messi le quitó al vino el traje de gala y le puso la camiseta de entrenamiento. Lo volvió humano, sabor que había perdido con la llegada de los CEO de Francia, USA, que ni siquiera tiene contacto con las personas que lo visitan o las influencers que ponen la "fotito con bodegeando".
En el fútbol, la jugada más hermosa no es la más técnica, sino la que termina en gol. En la poesía, la mejor rima es la que te hace sentir algo, aunque use palabras de barrio. Con el vino pasa lo mismo: el mejor vino es el que se termina y se bebe como un poema y se bebe como te dé la gana.
Messi aplicó la lógica del potrero al cristal de Bohemia. Nos recordó que el vino es un producto agrícola, un fruto de la tierra hecho para el goce, no una reliquia de museo. Mendoza debe entender este mensaje: si queremos que el vino siga vivo, tenemos que dejar de tratarlo como una religión y empezar a tratarlo como lo que es: una fiesta que se permite ser impura. Al final, la "herejía" de Leo es el gol que la industria necesitaba para no morir de soledad en una estantería de lujo. Salud por la Sprite, por el 10 y por el vino que se anima a despeinarse, el vino como la Mafalda que nos despeine alguna vez y para volver a meter todos los goles como burbujas de esperanza.
Messi es el mayor poeta que ha pisado un césped, pero su poesía no es barroca; es transparente. No necesita de metáforas complejas ni de palabras rebuscadas para conmover. Su fútbol es como ese vaso de vino con Sprite: una síntesis perfecta entre la excelencia y lo cotidiano. Lo que Vigil detecta con lucidez es que Messi logró en un segundo lo que años de marketing no pudieron: quitarle el miedo al consumidor. Y si el "Mesías" decide que la poesía sabe mejor con burbujas, habrá que guardar el decantador y celebrar la impureza.
Messi no solo ganó un Mundial; parece haber ganado también la guerra contra el esnobismo. Al final del día, el vino es un producto agrícola, no un esnobismo. Y si el "Mesías" dice que con Sprite va mejor, habrá que guardar el decantador y buscar la hielera, degustar el poemita que les mando:
Cosecha Gloriosa
Y si la cosecha gloriosa
llega un domingo de recompensas
en brindis del encuentro?
Esa copa que falta
ese vino que sobra
en las sábanas cordilleranas
venciendo más allá del Atlántico
goles de oro
cosechados en el himno inmortal
de las tres uvas
como tres copas
en sus tres glorias.
Héroe de canchas
tatúa en nuestra piel,
la tierra con sus dedos
el cielo con sus pies
descorchando botellas
con tres uvas
tres copas
tres Glorias
(Poema premonitorio a Lionel Messi
año 2020)