El autodespacho se perfila como la principal inversión de las estaciones de servicio para 2026
Con experiencias piloto ya en marcha en distintas regiones del país, el modelo gana terreno como una herramienta para mejorar la eficiencia operativa, aunque su expansión plena aún depende de definiciones regulatorias y fiscales.
El autodespacho de combustibles comenzó a posicionarse como una de las principales apuestas de inversión de las estaciones de servicio de cara a 2026, luego de varios años marcados por expectativas, cambios normativos y un escenario de baja inversión. Si bien su implementación total todavía enfrenta algunas limitaciones administrativas, los primeros ensayos muestran un interés creciente por parte de los operadores.
En la práctica, la adopción avanza de manera gradual y controlada, con la instalación de equipos en formato de prueba piloto tanto en estaciones de bandera como en operadores privados. El objetivo es evaluar su desempeño en condiciones reales de operación y analizar su impacto en la dinámica de la playa.
Estas experiencias permiten medir los tiempos de despacho, la organización del personal, la convivencia con el modelo asistido tradicional y la aceptación por parte de los clientes, factores clave antes de avanzar hacia una incorporación más extendida del sistema.
Lejos de plantear un reemplazo total del esquema actual, la tendencia apunta a un uso complementario. En diálogo con el medio especializado Surtidores, Jorge Calmels, responsable del área de ventas de LOSI & CIA, señaló: "La tendencia de los operadores es instalar uno o dos en sus estaciones de servicio, no reemplazar todos los equipos, sino usarlos para agilizar la playa en determinados momentos".
Desde el punto de vista técnico, la incorporación no requiere grandes modificaciones en la infraestructura existente. Los equipos mantienen las prestaciones básicas de un surtidor convencional, pero incorporan pantallas táctiles, medios de pago integrados y múltiples mangueras que permiten el despacho simultáneo por ambos lados, una característica pensada para descomprimir la playa en momentos de alta demanda.