Cómo generar energía para la agricultura de Mendoza utilizando aguas residuales

En la provincia, hay especialistas que trabajan, a través de la economía circular, para recuperar efluentes que luego pueden utilizarse en el agro. Cómo es el proceso y porqué, desde lo financiero y ambiental, las industrias podrían prestarle atención.

Es sabido que en Mendoza y en el mundo, a decir verdad, la escasez de agua es una preocupación y hay, sin temor a equivocarnos, permanentes investigaciones para buscar vías que ayuden a colaborar con esta situación. Ya que, también lo sabemos, el agua es un recurso tan vital como útil en la vida diaria y en la industria.

Es por ello que la gente de la empresa mendocina Arroyo Proyectos Sustentables (APS) buscó la manera de aportar su granito de arena a esta causa mundial. Se trata de una compañía que se dedica, precisamente, a la gestión del agua, a trabajar con plantas de tratamiento de efluentes, ósmosis inversa y ablandadores de agua con resinas de intercambio.

Pero, para conocer en profundidad cuál es la tarea que hacen realmente y saber cómo es que recuperan aguas "que no sirven" o efluentes y la utilizan luego como generadora de energía para la agroindustria provincial, hay que partir de una pregunta quizá obvia pero que probablemente muchos no conocemos bien: ¿Qué son las llamadas aguas residuales?

Quien responde es Santiago Echeverría, uno de dos hermanos que fundaron APS, y que se especializó en Recursos Naturales Renovables.

"Son aguas que han sido utilizadas en algún proceso productivo, por ejemplo para limpieza de los equipos de vendimia en una bodega o de los pisos, y que luego de eso pierden propiedades. De ser agua de red pasa a tener sólido disuelto, suspendido, sales, color, olor, y se convierte en un agua residual o un efluente. Que pierde propiedades o características para un uso y pero que sigue conservando propiedades o características para otro uso", explicó el ingeniero.

En ese sentido, apuntaron que uno de los trabajos que hacen es precisamente la recuperación de esas aguas residuales, que luego pueden transformarse en energía, nutrientes para el suelo y fuente de agua para otros usos.

"Los efluentes son aguas residuales que se han visto alteradas por el uso residencial, industrial y comercial. Si no se trata con los procedimientos adecuados puede causar graves problemas al ambiente y a la salud de la población", subrayaron también.

Uno de los puntos que más llama la atención al conversar con Echeverría es el de la generación de energía a partir de esos efluentes. "Las industrias usan agua para hacer los procesos. Esa agua, cuando sale del sistema productivo tiene sólidos disueltos o suspendidos, que son sólidos orgánicos. Después de los tratamientos que le hacemos al agua, separamos esos sólidos orgánicos y generamos un agua que tiene condiciones para riego agrícola. Todos esos sólidos orgánicos que separamos, y que en algunas industrias llegan a ser muchas toneladas por día, tienen capacidad de generar energía porque es materia orgánica. Ese es el potencial energético de los lodos que se obtienen en el tratamiento de los efluentes", se explayó.

Así, de esa materia orgánica que se obtiene de los mencionados tratamientos, pueden realizarse también fertilizantes para el suelo y el agro en general. "Son compuestos orgánicos que vienen de las aguas residuales, pero originalmente vienen de la materia prima de la industria. En el caso de las bodegas, provienen de la uva. Así que esto es una forma de cerrar un ciclo. Esa materia orgánica que viene en el efluente, en las plantas de tratamiento las retenemos y puede pasar a generar energía", remarcó el profesional.

El 22 por ciento de los argentinos, sin acceso al agua

En la charla con Memo, otro de los datos que aportó el ingeniero en Recursos Naturales Renovables (de la UNCuyo) es que en Argentina el 22% de los 44 millones de habitantes no tiene acceso a la red pública de agua y 4 de cada 10 personas no tiene servicios de cloacas.

"Vivimos en un mundo en el que la demanda de agua potable crece continuamente y donde los limitados recursos hídricos se ven cada vez más estresados por la sobreexplotación, la contaminación y el cambio climático. Desaprovechar las oportunidades que surgen de una mejor gestión de las aguas residuales es impensable en el contexto de una economía circular", enfatizaron desde Arroyo Proyectos Sustentables.

Así, la empresa mendocina no sólo trabaja en el tratamiento de aguas residuales para que sean más sostenibles ambiental y financieramente. También, se ocupa -a través de esta nota, por ejemplo-, de detallar las ventajas que significaría para la industria de Mendoza adoptar los principios de economía circular en la gestión de efluentes.

"El nuevo uso del recurso podrían transformar el saneamiento; de ser un servicio costoso a uno que es autosostenible y añadir valor a la economía. La recuperación de recursos de las aguas residuales en forma de energía, agua reutilizable, biosólidos y otros recursos, como nutrientes, representan un beneficio económico y financiero que puede contribuir a la sostenibilidad de los sistemas de saneamiento y de las empresas de agua que los operan", concluyen desde la compañía que actualmente funciona con seis personas fijas y diez temporales. 

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