El acuerdo Mercosur-UE entra en vigor y abre una ventana exportadora con fuerte impacto económico

Proyectan un salto cercano al 80% en las ventas argentinas hacia Europa y un flujo creciente de inversiones, en un nuevo esquema comercial con reglas y cupos definidos´.

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea comienza a implementarse de manera provisional desde mayo y marca un cambio relevante en la estrategia de inserción internacional de la Argentina. A partir del lunes 4, con el inicio del nuevo esquema de contingentes arancelarios, se activa un marco que redefine el acceso a uno de los principales mercados del mundo.

Las estimaciones privadas anticipan un impacto significativo. De acuerdo con la consultora Abeceb, las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea podrían pasar de US$ 8.499 millones en 2025 a más de US$ 15.000 millones en 2030, lo que representa un crecimiento cercano al 80% en un período de cinco años. En paralelo, se proyecta un aumento en la inversión extranjera directa: el stock de capitales europeos podría alcanzar los US$ 92.000 millones hacia el final de la década.

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En este contexto, el Gobierno avanzó con la reglamentación necesaria para operar bajo el nuevo acuerdo. A través de resoluciones oficiales, se establecieron los criterios para distribuir y administrar 21 contingentes arancelarios, con el objetivo de ordenar el acceso a los cupos y otorgar previsibilidad a los sectores productivos.

El esquema contempla mecanismos digitales integrados para la gestión del comercio exterior. Los certificados de exportación se emitirán mediante el sistema SACME y serán administrados a través del SIACE, mientras que las licencias de importación se tramitarán por la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA), en coordinación con el Sistema Informático Malvina. El diseño apunta a simplificar procesos y garantizar transparencia en la asignación.

El acuerdo amplía el acceso preferencial para una amplia canasta de productos agroindustriales. Entre ellos se destacan carnes (aviar, porcina y bovina), miel, azúcar, etanol, arroz, cereales, derivados de soja, frutas, vinos y lácteos. A su vez, el Mercosur habilitó contingentes para productos europeos como quesos, aceite de oliva, bebidas y alimentos elaborados.

Dentro de este esquema, la carne vacuna ocupa un lugar central. La normativa específica incorpora dos nuevos contingentes -uno para cortes enfriados y otro para congelados- que se suman al régimen vigente. En paralelo, se mantiene la Cuota Hilton hasta 2030 con un volumen de 29.389 toneladas libres de arancel, distribuidas en un 90% para frigoríficos y un 10% para proyectos conjuntos.

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El sistema de asignación de estos cupos combina antecedentes exportadores: el 70% se calcula en función de los envíos totales y el 30% según las ventas a Europa y el Reino Unido durante los últimos tres años. Además, se establecen límites por empresa, penalidades por incumplimientos y un mecanismo de redistribución de saldos no utilizados.

El nuevo esquema también fija restricciones, como la imposibilidad de transferir cuotas entre empresas o entre ciclos comerciales, y crea un Certificado de Autorización de Cupos Mercosur para canalizar las operaciones bajo los nuevos contingentes.

En términos económicos, el acuerdo apunta a una liberalización progresiva del comercio agroindustrial entre ambos bloques, con incentivos para ampliar exportaciones de mayor valor agregado. Las proyecciones indican que, junto con el crecimiento de las ventas externas -cercano al 79% hacia 2030-, el nuevo marco podría impulsar inversiones vinculadas a cadenas exportadoras, consolidando a Europa como un destino clave para la producción argentina.

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