El INV flexibiliza las reglas y habilita la comercialización de vinos con sedimentos

El organismo eliminó una resolución vigente desde 2021 al considerar que los cambios en las preferencias de los consumidores y en los procesos de elaboración volvieron innecesarias las restricciones sobre la apariencia de algunos vinos.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) avanzó con una modificación regulatoria que elimina una norma dictada en 2021 y que contemplaba excepciones especiales para la comercialización de vinos que presentaban turbidez o sedimentos visibles. La medida fue oficializada mediante la Resolución 1/2026 y forma parte de un proceso de actualización del marco normativo que regula a la actividad vitivinícola.

La disposición derogada había sido creada para otorgar un encuadre legal a determinados productos elaborados con métodos no tradicionales, cuyos procesos productivos podían dar lugar a vinos con partículas en suspensión o depósitos naturales en las botellas, características que no se ajustaban a los parámetros históricos de limpidez exigidos por la normativa.

Desde el organismo explicaron que la evolución del mercado y de las técnicas enológicas modificó la valoración de este tipo de productos. En los últimos años crecieron las propuestas de vinos naturales, de baja intervención o elaborados con procesos que buscan conservar atributos específicos de la materia prima, donde la presencia de sedimentos ya no es percibida necesariamente como una falla de calidad.

Según el INV, estas transformaciones llevaron a revisar criterios regulatorios que habían quedado desactualizados frente a las nuevas prácticas de producción y a las preferencias de los consumidores. En ese contexto, la eliminación de la resolución apunta a simplificar trámites y evitar requisitos que hoy resultan redundantes.

La decisión también se apoya en el Digesto Normativo del organismo aprobado durante 2025. Ese marco regulatorio estableció nuevos criterios de fiscalización, bajo los cuales el aspecto visual del vino y la eventual presencia de sedimentos dejaron de ser factores determinantes para evaluar su aptitud para el consumo.

De esta manera, el INV considera que ya no resulta necesario mantener un régimen de excepciones específico para este tipo de elaboraciones, ya que los controles actuales contemplan una mirada más amplia sobre las características de los productos.

La medida se inscribe además en una política de simplificación administrativa impulsada por el organismo, orientada a reducir regulaciones que perdieron vigencia práctica y a unificar los criterios de control para toda la industria. Con este cambio, el sector contará con un marco normativo más alineado con las tendencias actuales del mercado y con la creciente diversificación de estilos de vinos que se producen y comercializan en el país.

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