Un grave error que atenta contra la credibilidad del gobierno
La decisión de postergar aplicación del nuevo IPC es una decisión que le traeráun alto costo político a MiIlei
La intempestiva decisión del presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo de no poner en marcha la nueva fórmula para medir los precios es claramente un error que mezcla un poco de soberbia y de inseguridad, aunque hay que considerar que el gobierno se pegó un tiro en el pie, cuyo costo lo pagará en los próximos dos años.
Lo grave es que el cambio se anunció cuando se publicó el índice de diciembre y, además, la metodología fue confeccionada junto a un grupo de técnicos del FMI. Es más, en su informe de agosto pasado, la Directora Gerente resaltaba el trabajo en común para poner en marcha el nuevo índice en enero de 2026.
Javier Milei y Luis Caputo, personajes centrales del error político cometido con el INDEC.
La falta de comunicación inteligente dentro del gobierno lleva a estas tomas de decisión de último momento generando una situación muy compleja, porque el sistema estadístico argentino había sido manipulado muchos años y un poco se había conseguido recomponer.
Ver: Ponce cuestionó a Caputo por frenar el nuevo IPC: "Es un gesto de debilidad"
Cuando asumió Macri el nuevo titular del organismo fue Jorge Todesca, un hombre intachable que supo llevar adelante una reconstrucción del sistema. Pero cuando asumió Alberto Fernández puso al comando a Marco Lavagna, hombre de Sergio Massa, el cual fue mantenido por Milei. En realidad, la gestión de Lavagna fue bastante mediocre y hay que recordar el fracaso del Censo Nacional de 2022, del cual solo se han obtenido datos parciales.
Hay que identificar el problema
Con esto quiero decir que el problema no es defender a Lavagna sino al Sistema Estadístico. Si se sabía que se iba aplicar el nuevo índice había que callarse y, si no, anunciar con tiempo las razones por las cuales se postergaba su aplicación. Pero hacerlo de esta manera no es serio y manosear las estadísticas genera desconfianza en cualquier gobierno.
Aparentemente, las razones que empujaron al gobierno habría sido la decisión de acelerar la eliminación de subsidios en las tarifas de servicios públicos, que ya se había anunciado crecerían por encima de la inflación. Y, además, el gobierno cayó preso de su propia trampa que decidió indexar todas las variables.
Si le aparecían índices más elevados, se iban a disparar gastos como el de las jubilaciones y otras prestaciones que se ajustan por inflación. Incluso, el valor del dólar, en el techo de la banda, también se ajusta por inflación. Hubiera sido un desastre. Pero esto se debería haber previsto, es decir, postergar la implementación evitando la difusión y los anuncios previos, que constituyen un error torpe.
En la era de la posverdad, muchos prefieren el relato a la realidad.
— Marco Lavagna (@MarcoLavagna) October 21, 2025
Pero los datos no votan, no opinan, no gritan: muestran.
%uD83D%uDCCA La posverdad y la estadística: el desafío de confiar en la evidencia.https://t.co/b0GcKaDqH7
El nuevo índice daba mayor ponderación a los servicios públicos y dada la intención de eliminar rápidamente los subsidios, esto impactaría en los índices mucho más de lo que quería el gobierno. Caputo dijo que no había que hacer mucho lío porque los dos índices arrojaban resultados similares, por lo que no se entiende por qué no lo aplicaron.