La industria volvió a caer en febrero: la producción se desplomó 8,7% y el rojo alcanza a casi todo el sector

El retroceso también se sintió frente a enero y el primer bimestre acumuló una baja de 6%. Catorce de las 16 ramas industriales registraron caídas, con fuertes contracciones en maquinaria, automotriz, textiles y electrónica.

La actividad industrial argentina volvió a mostrar señales de debilidad en el inicio de 2026. En febrero, la producción manufacturera registró una caída interanual de 8,7%, mientras que en la comparación con enero -en la serie desestacionalizada- se observó un retroceso de 4%. Con estos resultados, el primer bimestre del año acumuló una baja de 6% respecto del mismo período de 2025.

Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos reflejan que el deterioro fue generalizado: 14 de las 16 ramas industriales presentaron descensos interanuales. Las únicas actividades que lograron crecer fueron refinación del petróleo, con un aumento de 19,7%, y sustancias y productos químicos, que avanzaron 3,7%.

Un retroceso extendido en casi toda la industria

El impacto negativo se distribuyó a lo largo de gran parte del entramado fabril. Entre los sectores que más incidieron en la caída del índice general se ubicó alimentos y bebidas, que aportó 2,2 puntos porcentuales al descenso total. Le siguieron maquinaria y equipo, con 1,7 puntos, y vehículos automotores, remolques y autopartes, con 1,3 puntos.

También contribuyeron al resultado negativo otros segmentos como equipos, aparatos e instrumentos, prendas de vestir, cuero y calzado, caucho y plástico e industrias metálicas básicas.

En el caso de alimentos y bebidas, la producción cayó 6,9% interanual, pero el peso de este rubro dentro de la estructura industrial amplificó su impacto en el indicador general. El retroceso más fuerte se registró en la molienda de oleaginosas, que se contrajo 21,9%.

A esto se sumaron descensos en otros productos alimenticios (-9,9%), bebidas gaseosas, aguas, cervezas y jugos (-8,6%), productos de panadería, galletitas y pastas (-6,3%) y carne vacuna (-8,2%). La única excepción dentro del sector fue lácteos, que mostró una suba de 8,1% impulsada por una mayor producción de leche en polvo y manteca.

Este escenario revela un rasgo adicional del momento industrial: el deterioro ya no se limita a sectores vinculados a bienes durables o a ramas especialmente expuestas a la competencia externa, sino que también alcanza a actividades de consumo masivo con fuerte peso en la economía.

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Caídas profundas en maquinaria, autos y electrónica

Entre las divisiones con mayores retrocesos se destacó maquinaria y equipo, que se contrajo 29,4% interanual. Dentro de este segmento, la producción de maquinaria agropecuaria registró una baja de 37,7%, con menores niveles de fabricación y ventas de tractores, cosechadoras, pulverizadoras autopropulsadas y sembradoras.

También se observó una caída de 38% en la fabricación de electrodomésticos, principalmente por una menor producción de heladeras y lavarropas, en un contexto que el propio informe vincula con una mayor competencia de productos importados.

El sector automotor también mostró números negativos. La actividad de vehículos automotores, remolques y autopartes cayó 24,6% interanual, con una contracción de 29,9% en la fabricación de automóviles.

Según el informe oficial, además de la menor producción, se registró una caída de 45,9% en las ventas a concesionarios de vehículos nacionales. A esto se sumó un retroceso en las exportaciones: -37,2% en autos y -24% en utilitarios, en parte asociado a la menor demanda proveniente de Brasil. En tanto, el segmento de autopartes disminuyó 22,1% debido a la retracción del mercado interno y a la menor actividad de las terminales.

La debilidad también se reflejó en la división de otros equipos, aparatos e instrumentos, que retrocedió 24,6%. Dentro de esta rama, el principal factor fue el derrumbe de 50,1% en la fabricación de equipos informáticos, televisores, dispositivos de comunicación y componentes electrónicos, asociado principalmente a la caída en la producción de teléfonos celulares.

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Un inicio de año con señales preocupantes

El organismo estadístico advirtió que conviene analizar los datos de enero y febrero en conjunto, ya que en ese período suelen influir las vacaciones y las paradas técnicas en muchas plantas industriales. Sin embargo, incluso considerando ese efecto estacional, el balance del primer bimestre no muestra señales de recuperación.

En términos acumulados, la producción industrial cayó 6%, mientras que la serie desestacionalizada marcó una baja mensual de 4% en febrero. Por su parte, el indicador de tendencia-ciclo apenas avanzó 0,2%, una variación demasiado leve para modificar el panorama general.

Algunas ramas, además, mostraron contracciones particularmente profundas. En textiles, la producción se redujo 33,2%, mientras que en prendas de vestir, cuero y calzado la caída fue de 18,2%. De acuerdo con el informe, las empresas del sector señalaron una menor demanda interna y una creciente competencia de productos importados.

Por su parte, caucho y plástico registró un retroceso de 15,7%, vinculado principalmente a la menor demanda de envases para alimentos y bebidas y de insumos destinados al sector eléctrico.

Con este panorama, el arranque de 2026 deja una señal clara: la contracción industrial fue amplia y afectó tanto a sectores de consumo masivo como a ramas vinculadas con bienes de capital, automotriz y electrónica. Las subas registradas en refinación de petróleo y químicos resultaron insuficientes para compensar un escenario en el que la actividad fabril continúa sin encontrar un punto de recuperación claro.

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