La precarización laboral avanza y ya alcanza a casi la mitad de los trabajadores
Según el INDEC, la informalidad trepó al 43% a fines de 2025 y afecta a millones de personas, con mayor impacto en jóvenes, cuentapropistas y trabajadores de baja calificación.
La informalidad laboral en Argentina volvió a niveles elevados hacia fines de 2025 y alcanzó al 43% de los trabajadores, según el último informe del INDEC basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Con una población ocupada estimada en 13,5 millones de personas en los principales centros urbanos, esto implica que alrededor de 5,8 millones trabajan por fuera de las normas laborales vigentes.
El dato marca una leve suba respecto del 42% registrado a fines de 2024 y confirma una tendencia de deterioro a lo largo del año: la tasa había escalado hasta el 43,3% en el tercer trimestre antes de cerrar en 43% en el último tramo de 2025.
El fenómeno no es homogéneo. La informalidad golpea con más fuerza a los sectores más vulnerables del mercado laboral. Entre los jóvenes de hasta 29 años, casi 6 de cada 10 trabajadores (59,7%) están en condiciones informales. También se destaca entre los adultos mayores, con tasas superiores al 60% en algunos casos.
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Por nivel educativo, la precarización se concentra en quienes no completaron el secundario: el 67,2% de ese grupo trabaja en la informalidad. En cambio, entre quienes tienen estudios universitarios completos, la incidencia cae al 16%.
En cuanto a las ocupaciones, el informe muestra que el núcleo duro de la informalidad está en los trabajadores independientes. Más del 59% de los cuentapropistas operan fuera del sistema formal, mientras que entre los asalariados la tasa ronda el 36%.
Además, dentro del universo asalariado, cerca del 36% no cuenta con aportes jubilatorios, y una parte menor -alrededor del 5,6%- realiza aportes por su cuenta, lo que refleja distintos grados de precariedad laboral.
Por tipo de tareas, la informalidad se concentra en empleos de baja calificación: alcanza al 65,9% en trabajos no calificados y al 47,1% en ocupaciones operativas.
Los sectores más afectados también muestran niveles críticos. La construcción lidera con una tasa del 73,8%, seguida por el servicio doméstico (78%) y ramas como comercio (52,6%) y hoteles y restaurantes (59,7%). En contraste, actividades como enseñanza o salud presentan niveles mucho más bajos.
El tamaño de las empresas también incide: casi el 70% de los trabajadores informales se desempeña en establecimientos de hasta cinco personas, lo que evidencia el peso de las unidades productivas pequeñas en este fenómeno.
Otro dato relevante es que la informalidad no se limita al sector informal de la economía. Una parte significativa corresponde a trabajadores no registrados dentro de empresas formales, lo que refleja fallas en el cumplimiento de la legislación laboral.
El informe también advierte sobre formas intermedias de precarización. Incluso dentro del empleo formal, un 4,2% de los asalariados declara percibir parte de su salario fuera del recibo, lo que configura situaciones de informalidad parcial.
En conjunto, los datos muestran que la informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral argentino, con fuerte impacto en jóvenes, trabajadores de baja calificación y actividades intensivas en mano de obra.