Vigil sobre la crisis del vino en Mendoza: "Si no mejoramos la competitividad impositiva, van a seguir cayendo bodegas"

En Radio Post, el enólogo describió el derrumbe del consumo, relativizó que sea solo un fenómeno juvenil, alertó por la fragilidad del segmento de vinos baratos y reclamó cambios fiscales para sostener a la principal economía regional.

Editó: C.Pérez

La vitivinicultura mendocina atraviesa un escenario crítico, atravesado por la retracción del consumo interno, problemas financieros en varias bodegas y una pérdida de competitividad que complica las exportaciones. En diálogo con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, Alejandro Vigil puso en palabras ese diagnóstico y detalló cuáles cree que son los principales desafíos para evitar un deterioro mayor.

Desde el inicio, el enólogo ubicó el problema en un marco amplio. "El sector está en una situación de coyuntura internacional y nacional que conocemos: crisis, retroceso con guerra y una caída de consumo muy potente", sostuvo. Y aclaró que no se trata solo de una cuestión generacional: "No lo atribuyo a los jóvenes: en general se está bebiendo menos alcohol y se es más específico en el momento de beber".

En ese contexto, Vigil remarcó que la industria debe diferenciar al vino del resto de las bebidas. "El vino no es cualquier tipo de alcohol, es una artesanía, es un trabajo cultural. Bebido con moderación tiene hasta resultados buenos para la salud", afirmó.

Una crisis que viene de arrastre

Consultado sobre los pronósticos que anticipan un escenario prolongado y la posibilidad de que se pierdan hectáreas cultivadas, Vigil fue directo: "Esta es una crisis que viene de hace mucho. Creo que no hemos querido mirar las luces rojas". Para él, el deterioro del consumo interno es clave: "No está cayendo solo el vino, está cayendo la carne. Es algo más grave y profundo".

Sin embargo, en el plano externo vio una oportunidad. Recordó que Argentina representa apenas el 2,5% del mercado mundial y señaló que, aun con la retracción global, existe margen para crecer si se mejora la competitividad: "Para eso deberíamos tener la misma relación de impuestos que otros lugares del mundo. Con nuestra relación precio-calidad podemos tener una alternativa importante de venta".

En ese punto marcó una diferencia clara: "Estoy mucho más de acuerdo con los cambios fiscales que con los laborales. Ahí nos da muchísima competitividad a nivel internacional en velocidad y rápido".

Bodegas en problemas y vinos de bajo precio

Durante la entrevista también se abordaron los casos de bodegas con serias dificultades financieras. Vigil evitó referirse a situaciones particulares, pero describió un patrón general: "Normalmente los que mayores problemas tienen son los que estaban en el bajo precio, con rentabilidad bajísima. Ahí está el 70 u 80% de nuestra vitivinicultura: vinos de mesa o de la base de la pirámide".

Según explicó, ese segmento es el más golpeado porque depende directamente del consumo: "Es lo más duro y lo más difícil para rescatar".

De todos modos, insistió en que no se trata de una crisis aislada del sector: "La falta de competitividad no es solo de la vitivinicultura. También las personas están endeudadas, están pagando. Es una cuestión general".

Tecnología, alternativas y desalcoholización

Vigil planteó que el camino para atravesar la coyuntura incluye cambios tecnológicos y la búsqueda de nuevos nichos. Contó que se encontraba de viaje analizando equipamiento para procesos de desalcoholización, aunque fue prudente: "No creo que sea la solución. Es un segmento y una salida para un porcentaje de toda la bodega que tenemos".

Para el enólogo, la clave es separar los fenómenos estructurales de los coyunturales: "Hay que diferenciar el cambio de hábito con la coyuntura económica".

Reclamo por impuestos y defensa del rol del vino en Mendoza

Al ser consultado sobre cómo podrían reinventarse las bodegas para recuperar consumidores, volvió al eje económico: "Esa caída del consumo es una coyuntura que tiene que ver con la economía. Bajar precios hoy es imposible cuando tenés más del 50% que se va directo al Estado".

En ese marco, defendió el peso histórico del sector en Mendoza y su vínculo con otras actividades: "La vitivinicultura es la industria madre. El turismo en buena medida está asociado a la bodega: el 70 o 75% está determinado por el turismo enológico o enogastronómico".

Y concluyó con una advertencia: "Si no empujamos por reformas realmente impositivas que nos permitan salir a competir, vamos a seguir creciendo en problemas financieros y distintas bodegas".

Messi, marketing y vinos sin alcohol

Sobre el final, la charla giró hacia el impacto simbólico de figuras públicas como Lionel Messi vinculadas al consumo de vino. Aunque admitió que es temprano para medir resultados concretos, Vigil valoró ese tipo de exposición: "Todo lo que pone al vino como parte de la mesa de nuevo es fundamental. Desde el punto de vista del marketing es de las mejores cosas que han pasado en los últimos cinco o diez años".

También destacó la necesidad de profundizar mensajes asociados a la moderación y de seguir desarrollando nuevas categorías: "Hay que hablar de moderación y seguir trabajando en vinos localizados, en la destilación y en vinos sin alcohol. Costó mucho en Argentina, recién en estos últimos meses se empezó a liberar conceptualmente".

Con un escenario complejo por delante, Vigil dejó una definición que resume su postura: reconoce la gravedad del momento, pero apuesta a cambios estructurales para sostener a la principal economía regional de Mendoza. "No soy tan pesimista -dijo-, pero sí o sí tenemos que hacer reformas para poder competir y vender el volumen que hoy está en las bodegas".

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