Voto en blanco: "Estamos en un circuito en el que cada día nos empobrecemos más"

En esta ocasión, fue la economista mendocina Carina Farah la encargada de realizar, para Memo, un análisis del alto porcentaje que obtuvo este domingo el voto en blanco en la provincia. Desde su mirada, las y los mendocinos castigaron las políticas nacionales.

Partiendo de una pregunta, Memo consultó con distintos economistas mendocinos. Considerando que el voto en blanco fue la tercera fuerza en Mendoza, obteniendo el 9,54% que representa 97.887 sufragios (con el 97,91% de las mesas escrutadas), se buscó analizar qué dice este mensaje y a quiénes está dirigido.

Carina Farah, docente e investigadora mendocina, comenzó explicando que si bien tiene una implicancia técnica desde lo electoral, es una manera de decir algo que muchos ciudadanos han tenido a lo largo de la historia. Como ejemplo, recordó que cuando el peronismo estaba proscripto en Argentina, ganaron los votos en blanco.

"Fue, en ese momento, un mensaje muy concreto de que había un partido que aún proscripto representaba a una amplia mayoría de la población. Hoy, si bien no se llega a esos niveles, creo que se está dando un mensaje claro de gente que no se identifica con ninguno de los dos partidos mayoritarios y que tampoco encuentra respuestas en las expresiones minoritarias o testimoniales", remarcó.

Así, la economista indicó que el resultado del domingo responde a una crisis de representatividad que tiene la Argentina y que si bien eclosionó ahora, viene de hace bastante tiempo: "Nos dirimimos, al momento de elegir, entre quién es el menos peor cuando en realidad tendríamos que tener claro si harán lo que prometen o cuál es su línea de pensamiento".

Profundizando, Farah marcó que esa "opción" está totalmente desdibujada en estas elecciones, ya que los votantes llegaron a las urnas sin propuestas concretas por parte de las y los candidatos.

"Hubo demasiado personalismo para mí gusto, se trató de poner nombres fuertes o con trayectoria y eso tiene sus pros y sus contras. Todo eso tiene justamente que ver con la crisis de representatividad y con la falta de propuestas. La gente, al no ver otra salida, optó por el voto en blanco. No me sorprendió porque mucha gente previamente me había comentado que iba a sufragar de esa manera o que iba a cortar boleta", se explayó la investigadora.

-¿Centraliza la responsabilidad en alguna figura específica?

-En Mendoza creo que se ha pretendido castigar las políticas nacionales. Si en retrospectiva analizamos las elecciones de 2019 para Gobernador, ambos partidos (UCR y PJ) obtuvieron menos votos ahora, que se pueden haber ido al blanco. Creo igualmente que el voto en blanco le sacó más votos al Frente de Todos que al Frente Cambia Mendoza porque CM ganó en departamentos que históricamente fueron justicialistas.

El dato importante que tendrían que mirar los representantes en este momento son Maipú y San Rafael por ejemplo. Qué pasa con la gestión, cómo se percibe y por qué no los apoyaron. La gente percibe no sólo lo municipal también a nivel nacional, que en este caso también fue un mensaje de las y los mendocinos sobre las políticas del Gobierno de Alberto Fernández.

Creo que Anabel Fernández Sagasti es percibida por los mendocinos como muy vinculada al riñón del kirchnerismo, muy ligada a la gestión nacional. Más allá de que es senadora en el Congreso, creo que a Suarez se lo percibe más con una mirada regionalista. Por una cuestión lógica. En definitiva, es un mensaje para las autoridades nacionales.

-¿Considera que la gente votó con el bolsillo?

-Argentina venía muy mal. Creo que igualmente vemos más lo inmediato al momento de votar. Es decir, tenemos una memoria a corto plazo y por ahí no vemos cómo se dio todo el proceso. Veníamos de una situación muy mala y recordemos que hace dos años nada más al frente que hoy es oposición le fue muy mal en las urnas.

Hoy, esa crisis parece trasladarse directamente al Gobierno nacional por todo lo que ha pasado. Pero hay mucha gente que desde hace años lo viene pasando muy mal, ya no tiene resto para esperar y creo que ahí está el problema. Es un circuito en donde todos nos estamos empobreciendo.

La gente está cansada de esperar que mejore de verdad su situación, está harta. Va, vota y chau. Igual, no le restaría efecto a la famosa foto de la fiesta de Olivos porque eso a la gente le cayó muy mal, al igual que declaraciones de algunos ministros como la de Seguridad (que dijo "Suiza es más tranquilo, pero más aburrido", para referirse a la inseguridad en Argentina). Es una burla que se diga eso cuando hay gente que tiene miedo hasta de salir de su casa porque le pueden pegar un tiro para robarle. Sienten que la única manera que tiene de ser escuchados es en las urnas. Así que va y vota en blanco o a los Milei, que son fenómenos electorales que canalizan un descontento.

-¿Cuál es el panorama económico de aquí a fin de año?

-Esta semana tuvimos una subida del dólar blue, que obligó al Gobierno a actuar. Es un mercado muy pequeño en donde si vos querés generar un ataque especulativo en las expectativas del público, lo efectuás en el dólar blue. Porque con poco dinero podes aumentar bruscamente la demanda y hacer saltar el precio. Eso tiene impacto nacional enseguida, puede tener que ver con ataques especulativos que ocurren antes de las elecciones.

Igual, desde mi análisis, lo que más me preocupa es el proceso de negociación de la deuda encabezado por el ministro de Economía Guzmán. Ese económicamente es el frente más crítico que tenemos y si bien hubo avances muy importantes, no le están llegando a la gente porque va al supermercado y no sabe cuánto se va a gastar. Hay que seguir de cerca qué sucederá con esa negociación. Además de los frentes tradicionales como la inflación, que es una variable a tener en cuenta siempre. 

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