Benigno Villanueva, de sus antepasados mendocinos a ser Villanocoff, Mariscal de Todas las Rusias

El poco difundido caso de uno de los Villanueva, familia poderosa de Mendoza, que dio un hijo a todas las guerras en medio planeta y que terminó al servicio del zar Nicolás de Rusia.

Juan Bautista Alberdi escribió en su libro "Epistolario", sobre Benigno Villanueva: "El Portador mas curioso del apellido, Don Benigno Villanueva sirvió de héroe al relato del extrordinario escritor argentino D. Pastor S. Obligado titulado "Soldado Argentino, General en Rusia" aparecido en el celebrado volumen "Tradiciones Argentinas". Don Benigno Había nacido en Buenos Aires en 1815. Su honrado padre antiguo vecino de Mendoza, Don Miguel de Villanueva, se había distinguido en la Conquista de Buenos Aires en 1807, enviado al efecto con el contingente de Cuyo. Casó don Miguel en Buenos Aires con Doña Rafaela Lozada y Reyes: Sirvió mas tarde en el Ejército Libertador de los Andes formando parte del Regimiento Granaderos a Caballo y regresó con el grado de Teniente Coronel.El Hijo, Don Benigno, inició una vida aventurera en una jornada trágica. Jugando al Billar cierta noche, en el antiguo Café de los Catalanes, con el hijo del jefe de la Policía, Atravesósele el otro irascible joven, tan exaltado como el protagonista. ... sucedió que de uno a otro agravio, con tacos en la mano, acabaron a tacazos...-Empuñe si es hombre, gritó Villanueva. Y saliendo del Café, dejando mal parados espejos y reverberos, concertaron duelo a sable, con punta. La cuestión había empezado por un habano... tiraron sus armas, y entre quitas, pases y paradas, a la primera a fondo vio caer sin vida hasta hace una hora antes compañero de escuela...El castigo consistió en destinarle a las tropas. Buen soldado, recibió ascenso de cabo a sargento y alcanzó a Teniente de Escuadrón de escolta del gobierno. Pero no le impidió esto entrar en una conspiración militar contra Rosas, el temible mandatario escoltado. Descubierta la intentona, el escuadrón partió destinado al interior del País, donde no cesaban los embates de la guerra civil. A poco andar, Villanueva abandonó las filas y se refugió en la Banda Oriental. Del comportamiento de Don Benigno en las campañas queda el relato del General Paz en sus Memorias. El Mayor Villanueva, joven de talento muy despejado, tenía razón. Es el mismo que ha figurado como General de Brigada de los ejércitos Rusos."

Históricamente Villanueva con su regimiento fue destinado a la lucha civil e intervino en la Batalla de Chascomús (7 de noviembre de 1839). Pasó a Mendoza a las órdenes del general Ángel Pacheco combatiendo el 24 de septiembre de 1841 en la Batalla de Rodeo del Medio, tras la que le tocó en suerte perseguir las fuerzas unitarias entre las que marchaba su hermano. Fue luego enviado a servir con Manuel Oribe en el sitio de Montevideo, bajo el directo mando del general Pacheco, incorporándose al campamento de "El Cerrito". Durante sus campañas en el ejército federal sus superiores (Granada, Flores, Pacheco, Oribe) lo recomiendan en sus partes como un oficial distinguido. Cuando tuvo oportunidad se pasó a las filas del Partido Unitario en Montevideo. En la ciudad sitiada entabló amistad con Bartolomé y Emilio Mitre, Emilio Conesa, José María Morales y otros dirigentes de ese partido. Lucho en el combate de Caaguazú, donde las fuerzas de Paz aplastaron a las de Echagüe. Cuando Paz, emigró al Brasil, Villanueva lo siguió dando comienzo a un periplo ya extraordinario. 

Sigamos el texto de Alberdi: "Pero antes de seguirle a Rusia, debemos recordar que Don Benigno hizo escala en México, previa matrícula en Brasil, que fueron allá a combatir la intervención europea. Mejor que intervenir contra Europa, le resultó entablar con el General Prim, figura pronto decisiva en la política española. Terminada la etapa mexicana, pasó a California, donde amasó fortuna, y continuó hacia Europa".

  En México, Villanueva participa de varias batallas contra las fuerzas Estadounidenses que ocuparon el norte del País (luego de la anexión de Texas) y que desencadenaron la Perdida de California, Arizona, nuevo México y casi hace sucumbir todo México: El derrocamiento del gobierno de Mariano Paredes hizo que retornara el General Santa Anna, llamado a su país, en vista de la guerra. Incorporado al ejército mexicano, Villanueva marchó bajo el mando de Santa Anna al norte para enfrentar al general norteamericano Zachary Taylor en la Batalla de Cerro Gordo. En la Batalla de la Angostura del 22 y 23 de febrero de 1847, pese a que el combate se inclinaba a su favor al caer la noche Santa Anna lo interrumpió y emprendió la retirada, lo que convirtió la acción en una eventual derrota aunque consiguió detener la ofensiva en ese frente. Pocos días después, el 28 de febrero, combatió en la Batalla de Sacramento en la cual las fuerzas del coronel Alexander William Doniphan vencieron a las mexicanas que defendían Chihuahua. 

Tras la apertura del segundo frente por parte de los norteamericanos, el 18 de abril de 1847 Villanueva combatió en la Batalla de Cerro Gordo donde el general Winfield Scott venció a Santa Ana y abrió el camino a la toma de Puebla, a 120 kilómetros de Ciudad de México. La Caída de la ciudad terminó su aventura mexicana y Villanueva se dirigió a California, donde hizo una pequeña fortuna vendiendo alimentos y herramientas a los mineros que llegaban atraídos por la fiebre de oro en California. 

Esto podría aburguesar a cualquiera, en un país nuevo y ya rico, pero Villanueva no era de esos. Pronto se embarcó a Europa e inicia otra de sus extraordinarias aventuras. 

Alberdi: "Se encontraba en España cuando estalló la guerra de Crimea, y Prim lo comisionó como observador a la contienda, con ello entró don Benigno al campamento de los aliados contra Rusia. Pronto el bello carácter de Prim, generoso, abierto, franco, catador de valientes, se aficionó a él, y pronto este fue bien acogido por su caballerosidad, su afable trato, su inteligencia y amables maneras, la pasmosa habilidad de hablar todos los idiomas, aunque ni el propio escribía correctamente, por sus excelentes prendas y atrayentes modales, por su galantería y buen porte, convirtíose en el mimado de su jefe".

Pero el instinto aventurero rompía siempre en Villanueva los hábitos regulares, y esta vez torcióle muy lejano a lo previsible: de simple observador que era, al contemplar a los rusos luchar solos contra los adversarios aliados, se pasó al bando débil, se hizo camarada del General Pouchkine, y andando el tiempo, le heredó el comando del regimiento y la esposa".

Aquí se rebela el Espíritu "Gaucho" que evoca años después José Hernandez, y que incorporaría esta acción, - la de elegir el bando débil- lo que Cruz hace cuando ve a Fierro rodeado y sin salida. Villanueva da aquí un héroe real que hizo admirar a propios y extraños.En Crimea ya estaban combatiendo contra Rusia, ejércitos de Francia, Turquía e Inglaterra y hasta una división piamontesa. 

Pero no habían entrado en acción los expedicionarios cuando Villanueva, considerando que el enfrentamiento era desigual al batirse varias naciones contra una, toma partido, con la resignada anuencia de Prim, por el bando más débil, o sea el de los rusos".

Cambia entonces el argentino su vacilante fez rojo por el gorro de piel cosaco para iniciar su más brillante etapa militar, y como teniente coronel del ejército zarista -al frente de la caballería- lucha contra las hordas otomanas.Alberdi aquí deja ya por hecho el cambio total de Villanueva:"Terminada la guerra, ya no se llamaba Villanueva, sino General Villanocoff".

  El ascenso de Villanueva a general del Imperio Ruso es interesante: "Quienes lo recibieron con gusto y sorpresa por su habilidad para hablar idiomas, especialmente el inglés, y principalmente por su habilidad como jinete". 

Es incorporado al primer Regimiento de la División 31 de Caballería del Imperio de Rusia al mando del coronel Ponnekin. Destinado a operaciones de guerrilla en la vanguardia, enseñó a a bolear y a enlazar los caballos de los enemigos a sus soldados, y a utilizar tácticas propias de las montoneras criollas. Unos cuantos días antes de la toma de Malakoff se presentó a la tienda del general trayendo toda una ronda prisionera de las avanzadas francesas.Ascendió rápidamente en el escalafón tanto por sus méritos como por las bajas entre sus superiores hasta convertirse en segundo del coronel Ponnekine, y cuando éste murió al frente de su regimiento Benigno Villanueva le sucedió en el cargo, desempeñando su mando con eficacia hasta la finalización de la guerra a comienzos de 1856. 

La muerte de su superior, le trajo también como añadidura, el matrimonio con su viuda, una bella noble rusa por lo que Villanueva terminó siendo un boyardo de la Corte Zarista. Idolo de sus tropas, héroe Nacional y ya parte de la nobleza rusa, Villanueva -ahora Villaconoff- no podía concluir su historia, y llegó mas lejos aún, Alberdi da los últimos datos: "En un viaje que hizo Obligado a Rusia, recogió el autor de las Tradiciones la última noticia sabida de don Benigno: Se había marchado al Afganistán".

  En 1857 con el grado de general se casó con la viuda de Ponekkine, siendo su padrino Luis Fernández de Córdoba y Ponce de León, duque de Medinaceli, embajador de España ante la corte del Zar. En ese acto cambió su apellido a Villanokoff. Participó de varias campañas siendo condecorado por el Zar Alejandro II de Rusia. 

La última referencia conocida indica que participó de la campaña contra el Kanato de Jiva desarrollada en 1872 , en Asia Central, donde se cree perdió la vida en combate. Sus biógrafos, coinciden que con el grado de teniente general murió en 1872. Pese a ello, dice Obligado que "hasta 1875 el Almanaque de Gotha inscribía su nombre en el escalafón del ejército moscovita". En la época de la revolución rusa de 1917 vivían todavía en Moscú descendientes directos de Villanueva, época en donde todo registro histórico y familiar desapareció en el fragor de la Revolución de Octubre.

Un libro

Hay un libro sobre Benigno Villanueva. Su autor es Claudio Morales Gorleri y la reseña que hizo sobre él Rosendo Fraga renueva el entusiasmo por su historia.

Escribió sobre el libro y por supuesto, sobre el aludido:

De chico, mi tío político, Francisco Villanueva -casado con la hermana mayor de mi padre- quien había nacido en 1896 y muere a las 106 años, me contaba la historia de su familiar Benigno, que había recalado en Rusia, llegando a ser Mariscal de "Todas las Rusias", quien había mandado la caballería cosaca y que había enseñado a estos jinetes, el uso de las boleadoras.
Ya en mi juventud, leí un artículo en la revista Todo es Historia, sobre este personaje, que habiendo nacido en Mendoza e integrado los Ejércitos de la Confederación, termina en Rusia mandando caballería cosaca y "rusificando" su apellido por el de "Villanocoff".
Recuerdo también otro artículo de Alonso Piñeiro sobre el personaje y yo escribí otro a fines de los años ochenta en el diario la Prensa, en base a los datos que extraje del "Diccionario de Biografías Sudamericanas" de Jacinto Yaben.
Mi amigo Isidoro Gillbert, corresponsal entonces de la agencia oficial soviética (Tass), se interesó por el tema e indagó en los archivos de la URSS. No había ningún registro de un tal "Villanocoff".
¿Nos encontrábamos frente a una leyenda o una exageración?
El destacado historiador militar Claudio Morales Gorleri, en este libro ha logrado con pericia y maestría, transformar la leyenda en historia.
Impulsado por el que él mismo llama "curioso" personaje, tras reunir los escasos testimonios locales, como algunas cartas familiares, viaja a Rusia, donde consta el primer problema: la revolución que lidera Lenin exactamente un siglo atrás, destruyó todos los archivos militares del Zarismo.
Pese a ello, no ceja en su empeño. Visitando archivos diversos, va encontrando algunos documentos que escaparon a la furia bolchevique.
El resultado de su trabajo, es que constató la realidad histórica de lo que hasta ahora podíamos llamar "la leyenda Villanocoff".
Esta verificación se transforma en una biografía conjetural. Es que sobre los datos históricos acerca de la existencia de su biografiado, va llenando las lagunas con situaciones que pudieron haber sucedió.
El resultado es una biografía histórica que se entremezcla con la literatura y en particular con algunos pasajes de poesía.
Tras reseñar los antecedentes familiares de Villanueva, cuyo padre colabora con la gesta sanmartiniana, llevado por una definida vocación militar se incorpora al Ejército de la Confederación.
Pero cierto espíritu romántico que lo lleva a tomar partido por el más débil, lo hace pasar al bando unitario, sitiado en ese momento en Montevideo en términos militares.
Acompañando al General Paz en una misión en Río de Janeiro, conoce a un General mexicano que llevaba a cabo otra, buscando apoyo para la lucha que México libraba en ese momento con los EEUU.
Combate con el grado de Coronel en el Ejército mexicano, donde recibe la misión de disciplinar la desorganizada caballería del ejército, mientras su hermano prueba suerte en California buscando y comercializando oro.
Luego los hermanos Villanueva se encuentran en Barcelona en momentos que se libra la Guerra de Crimea. Percibe a Rusia como el bando débil frente a Turquía, Francia, el Reino Unido y Cerdeña. Marcha a Sebastropol, incorporándose al Ejército ruso que le reconoce le grado de Coronel.
De allí en más, hará carrera militar en Rusia, llegando a la máxima jerarquía militar y mandando la División de cosacos que garantizaba la seguridad del Zar.
Es el único extranjero a quien se conceden las tres máximas condecoraciones del Imperio Ruso.
El autor también verifica los datos del casamiento y encuentra los de uno de sus hijos, quien se dedicó a la historia militar.
Morales Gorleri así ha logrado como historiador, verificar un personaje cuya existencia estaba en duda por los historiadores, utilizando para ello, una combinación de rigurosa investigación, con estilo literario, que merece leerse.

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