Mendoza con orden fiscal, pero enfrenta la caída de ingresos y la inversión

Un informe publicado por el CEM analiza el plano fiscal de la provincia y advierte por la caída de ingresos e inversión.

Rodolfo Cavagnaro

El último informe del Consejo Empresario Mendocino (CEM) vuelve a poner el foco en uno de los rasgos distintivos de la administración provincial: el equilibrio en las cuentas públicas. Sin embargo, advierte que el contexto económico nacional impone nuevas tensiones que podrían condicionar la sostenibilidad de ese orden en el mediano plazo.

Según el análisis, Mendoza ha logrado mantener una política fiscal prudente, con tendencia al equilibrio o incluso superávit primario. Este desempeño se apoya en un control sostenido del gasto corriente y en una estrategia de endeudamiento conservadora, con baja exposición a deuda en moneda extranjera. En un país donde los desequilibrios fiscales son recurrentes, el caso mendocino aparece como una excepción.

No obstante, el informe subraya que este equilibrio se sostiene en un escenario cada vez más exigente. Los ingresos provinciales, especialmente los provenientes de la coparticipación federal, registran una caída en términos reales producto de la inflación y la desaceleración de la actividad económica. Esta dinámica erosiona la capacidad de financiamiento del Estado provincial y obliga a redoblar los esfuerzos de administración.

En paralelo, el gasto público muestra una evolución contenida. El CEM destaca que el ajuste se ha concentrado en partidas sensibles como la obra pública y en el deterioro de los salarios reales del sector público. Si bien esta estrategia contribuye a preservar el equilibrio fiscal, también abre interrogantes sobre su impacto en la calidad de los servicios y en la dinámica económica general.

Otro de los puntos fuertes señalados es el bajo nivel de endeudamiento. Mendoza presenta una situación relativamente sólida en comparación con otras provincias, con un perfil de vencimientos más manejable tras las reestructuraciones de los últimos años. Este factor le otorga cierto margen de maniobra frente a eventuales shocks externos.

Sin embargo, el informe advierte sobre una debilidad estructural: la limitada inversión pública. La falta de recursos propios suficientes y la dependencia de financiamiento externo o nacional restringen la capacidad de encarar proyectos de infraestructura de gran escala, considerados clave para el crecimiento de largo plazo.

Valor a la reducción del gasto público

El CEM destaca el orden fiscal sostenido desde 2016, que permitió pasar de déficit a superávit corriente pese a la caída real de recursos y el contexto económico adverso de 2025. Valora que la reducción del gasto corriente haya liberado espacio para más inversión y recomienda seguir racionalizando (especialmente en municipios), bajar la carga tributaria, simplificar trámites y mejorar la eficiencia del gasto para potenciar el sector privado. No obstante, señala que en 2015 no se consolidó el superávit financiero

De cara al futuro, el informe identifica varios riesgos. Entre ellos, la continuidad de la caída de ingresos reales, la presión por recomponer salarios estatales y la necesidad de sostener servicios esenciales sin comprometer la estabilidad fiscal. Todo ello en un contexto macroeconómico nacional todavía incierto.

En este marco, la conclusión del informe es clara: Mendoza ha logrado consolidar un esquema de disciplina fiscal que constituye una base valiosa, pero enfrenta el desafío de sostenerlo sin resignar desarrollo. El equilibrio, advierte el CEM, no puede ser un fin en sí mismo si no se traduce en crecimiento e inversión.

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