Adiós a una pionera de la educación pública mendocina

Falleció María Victoria Gómez de Erice, primera rectora mujer de la UNCUYO. Tenía 85 años y dejó una huella profunda en la universidad y en la defensa de la enseñanza pública y gratuita.

La comunidad académica de Mendoza atraviesa horas de duelo tras conocerse el fallecimiento de María Victoria Gómez de Erice, la primera mujer en ocupar el Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo. Tenía 85 años y fue una de las referentes más influyentes de la educación pública provincial, institución a la que dedicó más de cinco décadas de trabajo ininterrumpido.

La universidad la distinguió como Profesora Emérita, un reconocimiento reservado a trayectorias sobresalientes por su aporte académico y humano. Sus restos serán velados este sábado 21 de febrero, de 11 a 15, en el Parque de Descanso de Guaymallén.

Nacida en septiembre de 1940, su historia estuvo marcada por la convicción de que la educación pública y gratuita es una herramienta clave para la movilidad social. Inició su camino como maestra de primaria y con el paso de los años asumió distintos roles dentro de la UNCUYO, donde dejó una impronta indeleble.

Fue directora de la Escuela Superior de Formación Docente y encabezó el proceso que permitió su transformación en la Facultad de Educación Elemental y Especial en 1995. Más tarde se convirtió en la primera decana electa de esa unidad académica. En abril de 2002, la comunidad universitaria la eligió como rectora, cargo que ejerció entre mayo de ese año y abril de 2008.

Durante su gestión impulsó proyectos orientados a fortalecer el vínculo entre la universidad y la sociedad mendocina. Su mirada estuvo siempre puesta en que la producción académica tuviera impacto real en la comunidad. "Investiguemos lo que sirve y no lo que nos gusta", solía afirmar en jornadas científicas, subrayando que el conocimiento debía responder a necesidades concretas. En la misma línea repetía: "Como universidad pública nos debemos a la sociedad que nos sostiene".

En tiempos de crisis presupuestaria y debates por los derechos humanos, no dudó en involucrarse personalmente en marchas y acciones públicas para defender el patrimonio de la UNCUYO y el financiamiento del sistema universitario.

Uno de los proyectos más ambiciosos de su rectorado fue la creación de un centro de salud universitario con fuerte énfasis en la rehabilitación de personas con discapacidad. En 2003 se adquirió el edificio del antiguo Policlínico Ferroviario para su remodelación, iniciativa que con el tiempo dio origen al Hospital Universitario, institución que desde noviembre de 2023 lleva su nombre y que trabaja bajo un modelo de atención integral centrado en la persona.

También promovió la llamada territorialización de la UNCUYO, un programa pensado para acercar la oferta académica a departamentos alejados del Gran Mendoza y evitar el desarraigo estudiantil. A la par, desarrolló políticas destinadas a garantizar igualdad de oportunidades en el ingreso y la permanencia en la educación superior. Junto a Estela Zalba impulsó un proyecto de articulación entre los distintos niveles del sistema educativo que involucró a docentes de toda la provincia.

Su recorrido dentro de la UNCUYO fue amplio y diverso: fue representante estudiantil en el consejo directivo, trabajó como administrativa, se desempeñó como profesora de grado y posgrado, consejera superior, secretaria académica tanto de Facultad como del Rectorado, además de decana y rectora.

En el plano académico, se doctoró en Letras con especialidad en Semiótica en la Universidad Paris VIII-Saint Denis. Además, obtuvo el título de Especialista en Gestión Universitaria y fue Profesora en Lengua y Literatura con orientación en francés en la UNCUYO.

Con su muerte, Mendoza despide a una figura clave en la consolidación de la educación pública provincial, reconocida por su compromiso, su defensa del sistema universitario y su permanente apuesta a mejorar la calidad y la profesionalización de la tarea docente.

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