Con variables financieras positivas, el gobierno empuja la inversión privada
El presidente Milei asegura que mantendrá las condiciones de estabilidad, pero ahora hacen falta inversiones de las empresas.
En un discurso pronunciado el jueves pasado, 28 de junio, el presidente Javier Milei dejó claro un concepto: la economía viene bien, pero falta inversión. El gobierno está haciendo lo suyo, pero con estabilidad macroeconómica y la baja de la inflación no alcanza. Hacen falta inversiones privadas para que crezca el empleo, crezca la economía y puedan bajar los índices de desempleo.
El presidente venía de varias noticias positivas ya que había recibido el gobierno la transferencia de us$1.000 millones de dólares del FMI, con lo cual se van a rescatar unas Letras Intransferibles que el Tesoro le había colocado al BCRA durante el gobierno de Alberto Fernández. De esta manera, la autoridad monetaria cambiará un "paga dios" por un activo líquido para sus reservas.
Por otra parte, las empresas argentinas que cotizan en el exterior habrían presentado balances muy positivos, lo que ayudó a los aires positivos que se respiran respecto de la Argentina en Wall Street, a tal punto que el riesgo país lleva tres días por debajo de los 500 puntos. El vienes cerró a 490 puntos y entusiasma a los bancos que tratan de convencer al ministro Caputo para vuelva al mercado de deuda.
Caputo por el momento se resiste porque sabe que si sale tendrá que pagar una tasa real del 10% (los bonos de EE.UU. ya están al 5% y si le suma el riesgo país argentino se llegaría al 10%) Esta tasa es muy elevada y solo es negocio para los bancos e inversores, pero no para el tomador. Por ahora, se prepara un acuerdo con un grupo de bancos para alcanzar un financiamiento de us$4.000 millones.
De todos modos, aunque en el gobierno reina optimismo, algunos miembros del gobierno, en privado, aseguran que "ni un infierno ni la gloria", es decir, hay que mirar el día a día que, por ahora, es positivo. En el medio se está viendo caer empresas que arrastraban grandes endeudamientos y que no pudieron reconvertir sus situaciones, pero también ayudadas por la intransigencia de los gremios, que buscan hacer quebrar a las empresas para hacerse cargo ellos como empresarios.
Entre las mejoras que se viene registrando está la recaudación impositiva de mayo, que incluía una parte del impuesto a las ganancias. Aparentemente, esta recaudación viene mejor de lo esperado y esto ya lo están viendo las provincias en sus transferencias, lo que ayudará a muchas a sobrellevar la situación. Hay que esperar y no entusiasmarse ya que mayo es un mes especial y habrá que ver si la tendencia positiva se sostiene en los meses venideros.
El otro dato que muestra la gran afluencia de dólares en nuestro mercado lo dan las compras del Banco Central. El jueves había comprado us$470 millones y el viernes le agregó 70 millones adicionales. Ya lleva comprado casi us$9700 millones en lo que va del año. Pero el otro dato notable es que, los argentinos compraron el último año, a partir de la liberación del cepo, us$ 36.000 millones, muchos de los cuales salieron del circuito formal y volvieron a guardarse en los "colchones"
La morosidad afecta a la economía
La situación de morosidad en la que han caído muchos argentinos está comenzando a preocupar al gobierno poque mucha gente inhibida no puede hacer transacciones y, de esa manera, hay menos capacidad de compra, además, de las situaciones angustiantes que se viven en las familias.
La primera decisión ha sido poner al Banco Nación a la cabeza para encarar un plan de refinanciación de dudas para personas y pymes que hayan caído en esa situación. La entidad nacional ha salido con un plan que, incluso, permite juntar las deudas con otras entidades y hacer una consolidación en un solo acreedor. La tasa que se maneja es 65% anual, aunque la tasa efectiva anual llega a 115%.
Otros bancos, que actúan como agentes financieros de los distintos gobiernos provinciales, han tomado iniciativas similares para refinanciar deudas de empleados públicos provinciales y municipales. Se espera que con mejores condiciones y, eventualmente, alguna quita en el capital acumulado, las familias puedan volver a los circuitos comerciales.
De todos modos, hay que reconocer que esta situación tiene dos vertientes. La primera, han sido las tasas elevadísimas aplicadas por los bancos a sus clientes y, sin tener en cuenta la inflación, eran mucho más altas que las tasas a las que le prestaban al gobierno o a la que les tomaban depósitos a los ahorristas.
La segunda vertiente ha sido la política del gobierno impidiendo que los convenios colectivos terminaran dando aumentos por encima de la inflación, pero se les fue la mano y terminaron autorizando aumentos por debajo, con los cual la pérdida de poder adquisitivo ha sido muy grande. A esto se deben agregar los aumentos de los servicios públicos, con tarifas que duplicaron los índices de inflación.
En realidad, el mercado interno es poco lo que puede hacer si las empresas no se deciden a invertir. Los consumidores necesitan mayor disponibilidad y no hay creación de nuevos puestos de trabajo formales. Las inversiones en el sector petrolero, energético y minero, al menos por ahora, no derraman en la economía general y hacen falta nuevos vectores de inversión que ayuden a poner en marcha la economía.
Pero no hay que confundirse. No se puede esperar que lo que surja de las nuevas inversiones sea igual a lo que está desapareciendo. Las nuevas industrias tendrán una gran base tecnológica y, por esa razón, hay que preparar a los trabajadores, sobre todo a los desempleados, para que puedan recuperar condiciones de empleabilidad frente lo nuevos requerimientos de las empresas.