Divulgación y agnotología: la senectud como potencial negocio

Polemizando con la columna de Mercedes Jones publicada por Memo, el Dr. Eduardo Da Viá sostiene: "La dignidad no pasa por tratar de convencer y convencernos de que somos afortunados por llegar a viejos, sino de aceptarlo sin hacer un panegírico inmerecido a la senectud, que indudablemente no es mejor que la juventud e incluso que la madurez".

Eduardo Da Viá

Mucho me sorprendió la publicación en Memo de la socióloga Mercedes Jones y que titula "El encanto de la longevidad positiva: invitación a descubrir sus matices innovadoras".



Confieso haberlo leído tres veces, muy detenidamente en búsqueda de segundas intenciones que me parecieron descubrir en la primera lectura, incrementadas por la fotografía que reproduzco y que vista desde la perspectiva de la sicología tiene a mi entender varios mensajes subliminales.

El primer término, los personajes están ubicados de mayor a menor tanto en tamaño como en edades aparentes; yo diría que de derecha a izquierda las décadas serían 70, 60 y 50 respectivamente, jerarquizando la figura del más longevo. Los dos primeros lucen ropas deportivas modernas con el infaltable aditamento del brazalete porta celular o en su defecto el moderno sensor multipropósito que monitorea, pulso presión, electrocardiograma, consumo calórico, frecuencia cardíaca con alarma incluida por si sobreviene una taquicardia desmedida. También luce el mayor de los protagonistas un reloj electrónico de última generación, pero no le veo los anteojos que casi siempre son necesarios para leer datos en tipos muy pequeños. Esta dependencia de los anteojos para visión cercana ha hecho que tales adminículos no tengan gran difusión en esas edades; éste sería la excepción. Y no usan las lentes porque envejecen el aspecto.

Todos lucen el pulgar derecho extendido, gesto al que le caben dos interpretaciones, una es que se sienten muy bien y otra es que nos invitan a acompañarlos en la actividad física que están a punto de iniciar.

Vale decir, el comienzo de la nota es simpático y estimulante.

Sigamos con el análisis:

"Cabe entonces preguntarse sobre la longevidad y explorar esa cualidad de los seres vivos asociada al hecho de vivir muchos años. Pero, últimamente, usamos el término longevidad para referirnos a que las personas hemos conseguido prolongar la vida y hemos reducido a mínimos históricos la mortalidad"

Y aquí cabe justo el concepto de AGNOTOLOGÍA, sobre el yo escribiera un par de años atrás.

Proviene de la palabra griega AGNOSIS que se refiere a la ignorancia o el "no conocimiento", y ontología, la rama de la metafísica que trata la naturaleza del ser, y es el estudio de actos deliberados para sembrar la confusión y el engaño, normalmente para vender un producto o ganar un favor.

En definitiva, tiende a propender la ignorancia, por cuanto ésta, inocentemente, da enorme poder a los sabedores inmorales.

Resulta claro al desmenuzar la fotografía, que es imprescindible el brazalete, el reloj, y la vestimenta para ejercer la faena deportiva

Dentro de la misma tónica debo decir que la mortalidad no se ha reducido, dado que todos moriremos, con un 100% de éxito por parte de Átropos, simplemente se ha postergado merced a vivir más años.

Esta es claramente una nota de DIVULGACIÓN, y que por tal se entiende la publicación de conocimientos, descubrimientos o avances en el saber, destinados a la persona común, sin que requiera una preparación especial para entenderla, de ahí que etimológicamente esté vinculada a vulgo: "Conjunto de las personas que en cada materia no conocen más que la parte superficial". Pero además, la divulgación debe ser sin fines de lucro personal o empresarial, y mucho menos que estos fines se encuentren solapadamente inclusos en las palabras o imágenes utilizadas.

Por de pronto tanto la ropa, como el brazalete y el reloj, están claramente a la venta.

En otro párrafo se lee:" A nivel mundial, el segmento de la población que está experimentando un crecimiento más rápido es el más viejo. La proporción de centenarios es la que más rápido crece en la población, seguida del grupo de 80 a 99 años», indicaba, hace ya 5 años, un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Dato estadístico correcto y muy útil.

Y continúa: Surge la pregunta, entonces, ¿hablamos de sociedades más viejas? No, hablamos de vidas más largas. No es lo mismo, y entender esta nueva realidad no es fácil, nos llevará tiempo".

Estoy en desacuerdo total, hablar de vidas más largas es un eufemismo por sociedades más viejas, de los contrario que papel estadístico desempeñamos los mayores de 80 entre los que me cuento (83), no hay dudas que si cada vez somos más los viejos, pues resulta obvio que la sociedad que nos cobija es más vieja también. Al pan, pan y al vino, vino.

Más adelante explica que el BID Lab lanzó en Argentina el proyecto SilverTech, la idea es que, aprovechando el talento y la experiencia de las personas mayores, se genera inclusión laboral mediante el uso de la tecnología.

El objetivo del proyecto es mejorar la empleabilidad de las personas de más de cincuenta años.

Antes de seguir es necesario aclarar lo "Silver", en realidad significa "Plateado" y es un anglicismo en referencia indirecta a las canas que caracterizan a las personas mayores.

Las canas se asocian obviamente con vejez y hoy el mundo padece de GERASCOFOBIA, de tal suerte hablar de plateado es eufónico en tanto que decir canoso es cacofónico pero lamentablemente son sinónimos.

Lo que no dice claramente es que la sociedad actual rechaza a los mayores de 50 años con o sin cabeza "plateada" y lamentablemente, fuera de reuniones donde se toca este tema, no menciona soluciones prácticas para esta verdadera discriminación, que implica un "ya no sirve" soterrado.

Y si en vez de referirnos a los 50 años lo hacemos a los 80, cuáles serían ejemplos imitables en cuanto salida laboral.

Y aquí es necesario aclarar ese término que cuando lo leí por primera vez me produjo un desagradable escozor: "Prosumidor" un portmanteau construido por la partícula Pro por productor y Sumidor por consumidor.

Pero en el desarrollo del artículo, se dan cifras de cuánto dinero consume en el mundo este grupo etario: 15 billones de dólares; sin embargo no menciona cifras de la producción lograda por el mismo grupo. Y lo que es peor aún no desglosa por décadas a partir de los 50.

Yo no tengo las cifras pero conocedor de la realidad y protagonista de la misma, no me cabe dudas de que si pusiéramos los datos en coordenadas cartesianas, las líneas se entrecruzarían a mitad del gráfico con la correspondiente producción en descenso y con la representativa del consumo en ascenso.

El "plateado" cada vez produce menos y consume más. Y el consumo creciente está dado por lo que se gasta en salud y absurdas erogaciones en milagrosas actividades y fármacos anti edad o bien ropas de marca para salir a caminar o en el mejor de los casos a trotar a paso cansino. Consume para lucir más joven de la edad real.

Soy médico y he trabajado toda mi vida en hospitales públicos, por ello tuve que convivir con la pobreza de los pacientes y con la falta de recursos de las instituciones estatales de salud. A consecuencia del paso de los años fui escalando posiciones hasta Jefe de Servicio y finalmente Jefe de Departamento y concomitantemente me vi obligado a asistir a reuniones convocadas por las autoridades políticas, cuyo conocimiento de la realidad de la problemática salud era meramente teórica, sin experiencia de campo o a lo sumo por un breve período y luego a las oficinas de donde surgen organigramas, objetivos, metas, proyectos, todas de pizarrón y al final de mi carrera en pantallas virtuales.

Intertanto nada cambiaba porque no interactuaban con la población enferma ni mucho menos con los hospitales empobrecidos y esta nota me trae reminiscencia de aquellos duros años de verdadera lucha y hasta seria discusiones con los responsables a nivel ministerial.

Me gustaría leer acerca de las posibilidades de producción que tiene un jubilado en la Argentina actual, y la de ayer y anteayer, y la de mañana y pasado mañana, si no tiene un capital a invertir o una especialidad muy sofisticada que resulte estratégica para el mercado.

Los viejos con el cerebro todavía intacto o poco alterado, sólo podemos parir bienes intelectuales, arte, literatura y en el mejor de los casos en que sea requerida nuestra experiencia ofrecernos el ámbito para que fructifique.

Nada de eso motoriza la economía del país en el aspecto productivo y mientras tanto consumimos para bien de los que se aprovechan de nuestras debilidades.

Es obscena la propaganda del suplemento dietético ENSURE del laboratorio Abbott con el truco digital de ver como aumenta la masa muscular y en consecuencia las posibilidades de caminar y hasta correr y saltar; carísimo, lo que lo hace discriminativo, e inútil para colmo.

Mi experiencia en sociología no es académica, por cuanto no soy sociólogo, pero he vivido inmerso en la sociedad y precisamente en el nivel socio económico más bajo, que hoy involucra nada menos que al 50% de la población. Esa extraordinaria experiencia, al cabo de 50 años me ha conferido un verdadero Master en Sociología Práctica.

Para ratificar lo arriba expresado me valdré de una frase de Alexis Carrel: "Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías llevan a la verdad"

Precisamente por falta de la teoría debe ser que no entiendo expresiones como: "Tenemos el desafío de inventar nuevas narrativas, generar opciones inesperadas, porque hoy podemos ofrecer imágenes muy distintas, y propuestas de valor significativamente diferentes de la madurez". Tal como se expresa en la nota de marras.

¿Y en la práctica que hacemos con los casi 12 millones de habitantes mayores de sesenta años rechazados por la oferta laboral?

Hoy en el mundo occidental se requiere ser joven, tener por lo menos un secundario completo pero de preferencia una tecnicatura o profesión, vestir elegantemente, ser bello y lucir barba de dos o tres días; gordos abstenerse. En cuanto a las damas, palabra en desuso que solo empleamos los gerontes, las exigencias son las mismas con el aditamento de mejor delgada y por cierto sin el requisito de la barba

En mi ensayo "Seamos Viejos Dignos" hago hincapié en aceptarnos tal como somos sin emular ridículamente hábitos y conductas propias de la juventud y luchar para que la sociedad no se apiade de nosotros, sino simplemente que nos tenga en cuenta como miembros activos mientras podemos o pasivos cuando los déficits nos obliguen.

La dignidad no pasa por tratar de convencer y convencernos de que somos afortunados por llegar a viejos, sino de aceptarlo sin hacer un panegírico inmerecido a la senectud, que indudablemente no es mejor que la juventud e incluso que la madurez.

No creo que las "nuevas narrativas" sean capaces de invertir el sentido en que giran las agujas del reloj.

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