La capitulación silenciosa

Mendoza, un gigante hídrico de rodillas ante la desidia. Mientras el Gobierno sigue aferrado a tratados obsoletos de 1976, La Pampa y Buenos Aires consolidan el uso del agua como un derecho humano adquirido.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

LA CAPITULACIÓN SILENCIOSA - NOTA 1

RÍO GRANDE Y LA LEY DE GLACIARES.- LA MICRO REGION DEL SUR, ANTE EL DESAFÍO DE RECUPERAR SU SOBERANÍA HÍDRICA

Entre la caída de Portezuelo y la nueva ofensiva judicial contra los glaciares, la gestión de Alfredo Cornejo entrega la soberanía hídrica de la provincia por falta de obras, transformando nuestro futuro en un cupo teórico que nadie respeta.

Lo advertimos el pasado 1 de marzo en estas mismas páginas bajo el título "El Dilema del Colorado. En aquella carta abierta al Gobernador, señalamos que el agua que Mendoza deja pasar hoy por falta de infraestructura se consolidaría como un derecho irreversible para la Cuenca Baja.

Ahora, apenas 40 días después, la profecía se cumple con una violencia judicial insólita. La Pampa ha judicializado la Ley de Glaciares para bloquear nuestras nacientes. La inacción denunciada en marzo es hoy la soga al cuello de la soberanía mendocina.

En ese tiempo advertíamos que el desinterés de Mendoza transformaba un préstamo temporal en una cesión definitiva. La respuesta del Ejecutivo fue el silencio; la respuesta de La Pampa fue el amparo judicial.

La jugada de gobernador Ziliotto es maestra y demoledora. Al interponer un amparo federal contra la Ley de Glaciares, ya no solo pelea por el agua que corre; está terciando la "fábrica" de nuestro recurso hídrico, bajo el argumento del Derecho Ambiental Colectivo, anhelan que un juez en Buenos Aires decida si Mendoza puede o no desarrollar minería, energía o represas en su propia cordillera.

Mendoza ha pasado de ser la dueña del recurso a ser una simple cuidadora asediada, incapaz de poner un solo ladrillo en Malargüe sin pedir permiso a un comité de cuenca (COIRCO) que hoy nos ve como el vecino negligente.

Relatemos y resumamos los cinco padecimientos jurídicos del imperio teórico de Cornejo

1.-El Gobierno Provincial, insiste en que nuestro derecho es "imprescriptible" por el Tratado de 1976. Pero en el derecho de aguas de 2026, ese argumento es un castillo de naipes frente a cinco realidades legales que la gestión provincial se niega a reconocer.

2.- La Cuenca como Unidad Indivisible: La jurisprudencia de la Corte Suprema (fallos Atuel 2017/2020) ya sentenció que los ríos no pertenecen a una provincia. Mendoza es una condómina obligada a garantizar la salud de todo el ecosistema.

3.- La Doctrina de los Actos Propios (Aquiescencia): Si Mendoza deja pasar el agua durante décadas sin construir infraestructura, genera una "confianza legítima" en las provincias de abajo. Jurídicamente, el silencio de Cornejo es interpretado como una renuncia fáctica al cupo.

4.- Equidad de Uso vs. Títulos Históricos: El tengo un papel de hace 50 años, pierde siempre contra el tengo ciudades bebiendo hoy. La justicia jamás ordenará secar una realidad productiva en Buenos Aires para satisfacer un cupo teórico que Mendoza nunca ejecutó.

5.- Caudal Ecológico como Derecho Humano: Al elevar el agua a categoría de bien colectivo, cualquier represa mendocina es presentada hoy como un ataque ambiental, invirtiendo la carga de la prueba contra nuestra provincia.

La Pampa usa leyes nacionales para anular la autonomía del Art. 124 de la Constitución. Si Mendoza no gestiona con eficiencia, la Nación interviene, y con aguda certeza que no sería a nuestro favor.

Siento que la dirigencia política del cuarto distrito de la provincia, finalmente NO están acusando el recibo de que la soberanía hídrica, se les está yendo de las manos, y nos van dejando sin futuro, mientras continúen sumergidos en la burbuja del orden fiscal y los tratados de los años 70, que valen cada vez menos. Mientras el Río Grande/Colorado se nos escapa por culpa de la burocracia y la falta de obras. Así se, nos escapa el futuro.

La Pampa ha dado un salto estratégico maestro, con el recurso de amparo, Ziliotto reforzó la tensión política con el gobierno mendocino, al considerar que la autonomía de Mendoza sobre sus recursos naturales no puede prevalecer sobre el derecho ambiental colectivo de la cuenca.

Al llevar esto a la justicia federal, buscan que un juez en Buenos Aires o Santa Rosa decida sobre las inversiones en Malargüe o San Rafael. Es muy significativo que la fiscal Schmidt mencione explícitamente al Río Colorado junto al Atuel. La Pampa está unificando los reclamos. Si logran frenar obras en la cuenca alta bajo el pretexto de protección de glaciares, Mendoza se queda sin la infraestructura necesaria para usar su cupo del Colorado, consolidando, por omisión, el derecho de hecho de las provincias de abajo.

En lo actual, la Gestión Cornejo, digamos que es el asado de hoy, será para el hambre de mañana.

Es muy perverso, inmoral y hasta ofensivo que, en medio de la peor crisis hídrica, los fondos resarcitorios de Portezuelo del Viento se estén dispersando en obras menores o parches asfálticos en el Gran Mendoza. Sin el trasvase del Río Grande al Atuel y sin represas de almacenamiento en Malargüe, no hay soberanía posible.

Cornejo parece haber canjeado el futuro hídrico del sur provincial por una paz administrativa de corto plazo. Gobernar es poblar, pero en el desierto, gobernar es embalsar. Cada litro que cruza la frontera pampeana sin haber pasado por una turbina mendocina es una hectárea, que Mendoza pierde para siempre.

Esta es una gestión solo pensando en hacer política para grandes padrones que lo mantenga en el escenario político provincial

Por último, analicemos si es el fin de la soberanía de papel, y vale la pena que nos preguntemos ¿Hasta cuándo Mendoza permitirá que su soberanía sea un cupo teórico mientras otros la transforman en realidad productiva? La respuesta es desagradable y triste, hasta que el último metro cúbico sea asignado por un juez federal a la Pampa.

La soberanía no se declama en comunicados de prensa; se ejerce con obras para el desarrollo y mucha decisión política. Si la administración actual no reacciona ante el amparo de los glaciares y recupera la agenda de infraestructura pesada, el Gobernador Alfredo Cornejo no será recordado por su orden fiscal, sino por haber firmado la capitulación silenciosa de la Mendoza que alguna vez supo domar el desierto.

No cambiamos en la casa y parió mi abuela. Y apareció don Escazú, con su acuerdo! Como viene la mano si Mendoza no se no se planta ahora con alguna infraestructura hídrica de uso real, la provincia va a terminar pidiendo permiso para regar una maceta.

En el siglo XXI, agua que no has de beber, no solo se la lleva el río: se la queda quien tuvo la visión de construir el dique que nosotros despreciamos.

Continuará.

Esta nota habla de:
Más de Opinión