Más de 700 mil mendocinos necesitan salir del analfabetimo funcional
El autor es especialista en educación de jóvenes y adultos. Aporta al debate educativo el bache de formación que se advierte en la falta de terminalidad de los estudios.
Los niveles educativos alcanzados en la enseñanza básica de la población, son el indicador clave de Alfabetización Funcional que incide directamente en su desarrollo y crecimiento personal, cultural, social y económico. El estudio, discusión y análisis de los datos estadísticos al respecto son una herramienta fundamental para las decisiones presentes y futuras que como sociedad debemos tomar.
Alfabetización y Terminalidad
Los datos de las últimas publicaciones periodísticas relacionadas con aquellos pobladores mayores de 15 años que no han terminado su nivel secundario, que en las zonas urbanas representan el 42% y en las zonas rurales más del 68%, -ICV 2024 DEIE Mendoza- nos dan números escalofriantes. En nuestra provincia, nos indican que "más de 700.000 mendocinos y mendocinas no logran aún la enseñanza básica obligatoria." Y las causas del por qué de ese importante dato, excede ampliamente al "poco interés de la población por finalizar los distintos periodos de formación". Es mucho más que eso. Por lo cual es saludable continuar en el camino de incorporar nuevos datos para colaborar en la construcción colectiva de un diagnóstico lo más certero posible sobre ésta situación educativa provincial y nacional.
Hablando de números, a fines del 2024 el Consejo Federal de Educación dio a conocer, que hay 11.983.361 argentinos mayores de 18 años que no culminaron la escolaridad secundaria. Este número fue expuesto durante la asamblea del Consejo Federal de Educación, donde se aprobó una iniciativa para que completen dicho nivel educativo los mayores de 18 años que aún no lo lograron.
Si bien, también es cierto que de 10 adolescentes, la escuela secundaria mendocina de gestión estatal, contiene a casi 8 estudiantes, otro dato al respecto, es que sólo 9 estudiantes de cada 100 terminan dicho nivel en tiempo y forma en el recorrido de su trayectoria educativa, reconociendo en dicha investigación, que la provincia está por debajo de la media nacional, - 10 cada 100- y que CABA alcanza el máximo valor con 23 de cada 100.
Alfabetización y Economía
También es muy importante la estadística difundida sobre la clara y determinante incidencia de "funcionalidad" que tiene la Terminalidad de los estudios secundarios frente a los ingresos de la población. También a partir del ICV 2024 DEIE, se concluye que aquellos que lograron terminar dicho nivel secundario en el Gran Mendoza, casi triplican sus ingresos con respecto a los que no lo pudieron hacer.
En este mismo sentido, vinculando educación y economía, semanas atrás, el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, IERAL, en su informe 21, en el 8vo y último apartado sobre "¿Qué cambiar para mejorar la economía mendocina?" fue contundente sobre la necesidad de impulsar "Más y Mejor educación" . En dicha sugerencia se afirmaba: "En la provincia casi un tercio de sus trabajadores no ha terminado el nivel secundario de educación afectando lógicamente la productividad laboral media de la economía y las remuneraciones de los empleados. Cambiar esta deficiente característica de gran parte de los trabajadores mendocinos no resulta simple ni rápido, pero sin duda es clave para mejorar el mercado laboral de la provincia.
Sobre este destacado informe, también se subraya y valora "la funcionalidad" de lograr el nivel secundario, como meta para mejorar el mercado del trabajo de Mendoza. Si bien se afirmó, que 1 de cada 3 trabajadores no habían culminado su secundaria, en realidad podemos decir, que el dato está relacionado exclusivamente a los trabajadores registrados, - aproximadamente 246.500- en blanco, sin comprender a los trabajadores no registrados -cerca de 260.000- y mucho menos a los desempleados. Entonces como aporte para la discusión podremos decir, que la falta de escolaridad secundaria de la Población Económicamente Activa (PEA) -525.000 trabajadores - seguramente será superior al 32%. Así, la relación entonces podría pasar de 1 de 3, a 2 de 5, o 5 de cada 10 sin la secundaria.
Alfabetización funcional productiva
A este análisis sobre la necesidad de inversión educativa en la Población Económicamente Activa, (PEA), se suma una fuerte contradicción, "la disminución abismal del presupuesto nacional en Educación Técnica y el Trabajo," "alfabetización funcional productiva" clave para el desarrollo calificado de la mano de obra de PYMES y de la Industria Provincial y Nacional. En una Jornada realizada en el municipio de Maipú, Mendoza, durante el mes de abril, se evaluó dicha problemática y en un Documento elaborado por más de 300 asistentes se concluyó: "Que la educación técnica en nuestra provincia atraviesa una situación crítica, evidenciada en:
- El desfinanciamiento sostenido del sistema.
- El cierre de Centros de Capacitación para el Trabajo y la reducción de cursos. - La disminución de la oferta formativa en escuelas técnicas.
- La implementación de modelos que debilitan la estructura y el sentido de la educación técnica, por fuera de los marcos normativos vigentes. Estas medidas afectan directamente la formación de jóvenes y adultos, limitando sus oportunidades de acceso al trabajo y debilitando el entramado productivo de Mendoza.
Analfabetismo funcional y obligatoriedad educativa
"La sombra del analfabetismo funcional", nombrada periodísticamente en los últimos días, emerge como el desafío a vencer que debemos asumir y resolver como colectivo social. Podríamos afirmar que a diferencia del analfabetismo absoluto -la imposibilidad de leer o escribir-, el analfabetismo funcional describe un desafío mayor y una situación más compleja y extendida. "Se trata de personas que pueden leer, escribir o realizar cálculos básicos, pero que tienen serias dificultades para comprender textos complejos, interpretar consignas o información técnica, manejar herramientas digitales y aplicar conocimientos en contextos laborales o cotidianos.En términos concretos, esto implica que no cuentan con las herramientas necesarias para desenvolverse plenamente en una sociedad cada vez más exigente en términos de conocimiento, tecnología e información. El impacto es directo: limita el acceso a empleos de calidad, reduce la productividad y profundiza las desigualdades sociales."
Si bien coincidimos con esta definición, la UNESCO, en sus diversas investigaciones al respecto, incluyó claramente que "este Analfabetismo funcional" es medible y cuantificable ya que se toma también "como el indicador estadístico o nivel de instrucción o escolaridad de una población que no llega a concluir su enseñanza básica".
Desde la Educación Pública en el sistema educativo argentino, parece ser que la Ley 26206 de Educación Nacional (LEN) sancionada hace casi 20 años, nos puso la vara muy alta, ya que pasamos de tener como meta a lograr la terminalidad de estudios primarios como enseñanza básica -Ley 1420- para pasar al desafío de lograr la terminalidad del nivel secundario obligatorio para alcanzar dicha enseñanza. Queda muy claro lo expresado en su Artículo 16.- "La obligatoriedad escolar en todo el país se extiende desde la edad de cinco (5) años hasta la finalización del nivel de la Educación Secundaria. El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología y las autoridades jurisdiccionales competentes asegurarán el cumplimiento de la obligatoriedad escolar a través de alternativas institucionales, pedagógicas y de promoción de derechos, que se ajusten a los requerimientos locales y comunitarios, urbanos y rurales, mediante acciones que permitan alcanzar resultados de calidad equivalente en todo el país y en todas las situaciones sociales."
Es decir, que el indicador clave para nuestros tiempos y en nuestro país sobre el analfabetismo funcional es que los ciudadanos puedan lograr esa "obligatoriedad" de realizar en forma completa la secundaria como "enseñanza básica", siendo el estado nacional y provincial garantes de ese desafío.
Alfabetización y oferta educativa para jóvenes y adultos
La modalidad de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos "debería" ser el canal o la herramienta táctica con que hoy cuenta el estado provincial para disminuir esos altos valores de analfabetismo funcional o no terminalidad educativa primaria y secundaria. Estas reconocidas instituciones educativas, CEBJAs, centros educativos para la terminalidad primaria, y CENSs -centros educativos para la terminalidad secundaria- que hoy albergan no más de 40.000 estudiantes, -algo más de un 5% de los más de 700.000 sin dicha terminalidad- desarrollan en general sus tareas en espacios educativos compartidos, ya que no poseen en su mayoría edificios propios o son recibidos "solidariamente" por algún espacio comunitario barrial, vecinal, sindical o eclesial. A su vez la realidad es que estos más de 200 centros educativos cada vez son menos, ya que en los últimos 2 años se han ido cerrando o fusionando de manera significativa. Parece ser que sus matrículas son débiles o porque tal vez esos espacios ya cumplieron un ciclo en la zona, o porque su oferta educativa no es atractiva, o porque el gobierno escolar no provee las condiciones mínimas de funcionamiento, o porque la realidad económica del país y de Mendoza provoca que hoy los jóvenes y adultos se dediquen casi con exclusividad en llevar el pan de cada día a su mesa, postergando así sus expectativas educativas para adelante, o porque, finalmente, el financiamiento asignado a este sector del sistema educativo no se dimensiona equitativamente frente al tamaño del gran desafío que tiene por delante de reducir drásticamente ese "analfabetismo funcional" tan grande.
Si bien desde la Dirección Educativa responsable de la modalidad se realizan esfuerzos promoviendo, nuevas experiencias pilotos de CEPAS -Centros de educativos que ofrecen terminalidad educativa con el aprendizaje de un oficio- o la terminalidad del nivel secundario con la propuesta virtual de Educación a Distancia, ambas iniciativas aún continúan en fase de prueba sin conocer aún que va a ocurrir con la continuidad de los tradicionales CEBJAs y CENSs y el ensamble respectivo con las nuevas experiencias.
A su vez, este colectivo educativo, enfrenta varios desafíos aún por profundizar, por ejemplo:
cómo concretar una articulación y vinculación efectiva territorial junto a los Centros de Capacitación para el Trabajo con las Direcciones Educativas Municipales para realizar una tarea conjunta de planificación estratégica de la oferta educativa territorial adecuada a las expectativas de desarrollo comunitario, productivo y de empleabilidad local.
cómo lograr priorizar efectivamente para sus estudiantes los Programas de Promoción e incentivos que tiene la provincia como por ejemplo: Programa Enlazados, Cooperativas Escolares, Emprendedores de Economía Social y otros.
cómo abrir rápidamente las posibilidades de inscripción de adolescentes de 14 y 15 años en los centros secundarios, frente a la preocupante baja de edad de imputabilidad sancionada por ley, ya que históricamente sólo se admiten jóvenes a partir de los 16 o 18 años en los mismos.
cómo hoy se sostienen efectivamente con recursos concretos la permanencia de las matrículas estudiantiles de los Centros de Adultos más allá de sugerir nuevas normativas sobre la reglamentación o exigencias de Asistencia de los estudiantes.
cómo implementar en Mendoza a corto plazo la Acreditación de Saberes de Jóvenes y Adultos, que se está efectivizando a nivel nacional, situación que mejoraría la Terminalidad Educativa primaria y secundaria.
En un contexto complejo actual de incorporación de nuevas tecnologías en la educación, el abordaje crítico sobre los alcances de la IA en los centros educativos, reiterados hechos de violencia que transmiten adolescentes en sus escuelas, desfinanciamiento educativo nacional y provincia,l sobre todo en Educación Técnica y en la Universidad Pública, salarios docente deprimidos y otras contradicciones propias del sistema educativo, este sector educativo de Jóvenes y Adultos de Mendoza deberá proponer dar "la gran batalla estratégica". Tendrá que ver cómo resolver a corto, mediano y largo plazo, lograr achicar ese "perverso alto porcentaje" de analfabetos funcionales, que son sin ir más lejos, aquellos mendocinos y mendocinas que no cumplen con la obligatoriedad de terminar sus estudios secundarios, que exige la Ley de Educación Nacional 26206.