Hacia un dólar de entre $800 y $1000 para liberar el cepo

La espiralización inflacionaria lleva a escenarios complejos. A partir de diciembre hay que enfrentar los problemas con coraje y seriedad. La opinión y el análisis del economista Sebastián Laza.

Sebastián Laza

La inflación ya se le fue de las manos a Sergio Massa, ya perdió por KO, la única que le queda es seguir emparchando para evitar la explosión macro. El FMI lo va a ayudar, porque teme, de caer Argentina, un contagio regional y/o de países emergentes. Pero las variables ya no responden, el FMI lo sabe, Massa también, todo lleva al colapso.

Olvidémonos de Massa y concentrémonos en diciembre de 2023, donde va a empezar una nueva oportunidad para la economía del país. No se necesita dolarizar, tampoco se puede (no hay dólares), lo que se necesita es un plan integral, que ancle expectativas a futuro, donde se trabaje seriamente lo fiscal y lo monetario, vía leyes del Congreso de 2/3, que apalanquen la confianza y permitan estabilizar. Los primeros 6 meses serán clave en 2024, la economía se va a ajustar por el lado del gasto público, pero va a tender a recuperarse por el lado de la inversión y las exportaciones.

¿Y qué hacemos con el cepo? Hay que liberarlo. No se puede seguir con esta multiplicidad de dólares que distorsiona toda la economía. El FMI va a obligar al gobierno actual a que devalúe al ritmo de la inflación, lo que dejaría el tipo de cambio real al menos con un atraso cambiario como el actual, aproximadamente del 50%.

Pero en diciembre, con el nuevo gobierno, si se libera el cepo, ese 50% de atraso cambiario no se corrige con una devaluación nominal del 50%, porque hay un traspaso a la economía real en términos inflacionarios (pass through). Haciendo escenarios, dependiendo de esa elasticidad entre devaluación e inflación (hoy está en un 67%, pero puede llegar a bajar con un gobierno que mejore expectativas), el dólar de unificación del mercado cambiario a fin de año podría estar entre $800 y $1.000, que seguramente será el valor del dólar paralelo para esos últimos meses del año.

No debemos olvidar que estos escenarios dependen mucho también de la variable política, las PASO de agosto y las elecciones generales de octubre serán clave, no es lo mismo Juntos por el Cambio liderando el voto que Javier Milei. Los escenarios aquí mostrados dependen de que se imponga en las presidenciales una propuesta sensata y aplicable, no una utopía.

Para finalizar, como hemos repetido en otras columnas, la economía de Massa, Alberto Fernández y Cristina Kirchner está al borde del precipicio, todo puede pasar, rara vez se ha visto un peronismo tan frágil en lo político, que exacerba el problema de falta de reservas en el BCRA, alta inflación y economía distorsionada. Esperemos, al menos, logren que el país pueda tener una transición en paz a fin de año, así en diciembre empiezan las reformas en serio. Con 6 meses de 2024 de una estabilización bien hecha, la economía va a volver a crecer, solo se necesita sensatez política.

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