Murió Angelina Caterino, símbolo mendocino de la búsqueda de los nietos apropiados

La histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Mendoza falleció a los 91 años. Dedicó gran parte de su vida a buscar a su hija desaparecida durante la última dictadura y logró reencontrarse con su nieta, nacida en cautiverio, tras casi cuatro décadas de búsqueda.

La provincia de Mendoza despide a Angelina Caterino de Castro, una de las figuras más reconocidas de la defensa de los derechos humanos y de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. La histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Mendoza murió a los 91 años, dejando un legado marcado por la perseverancia y el compromiso frente a una de las tragedias más dolorosas de la historia argentina.

Conocida cariñosamente como "Angelita" por familiares, compañeros de militancia y amigos, dedicó gran parte de su vida a reclamar por el paradero de su hija desaparecida y a encontrar a la nieta que nació mientras su madre permanecía secuestrada durante la última dictadura militar.

La noticia de su fallecimiento fue comunicada por Madres de Plaza de Mayo a través de sus redes sociales y generó numerosas muestras de reconocimiento y pesar entre organismos de derechos humanos, dirigentes y referentes sociales de Mendoza y del resto del país.

Una historia atravesada por el terrorismo de Estado

La tragedia que transformó para siempre la vida de Angelina comenzó el 9 de diciembre de 1977. Ese día, su hija Gladys Castro fue secuestrada en Mendoza junto a su esposo, Walter Domínguez. Gladys estaba embarazada cuando fue desaparecida por las fuerzas represivas.

Con el tiempo, las investigaciones permitieron reconstruir que la joven dio a luz en abril de 1978 en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros clandestinos de detención y exterminio que funcionaron durante la dictadura.

Desde entonces, Angelina emprendió una búsqueda incansable. Durante años recorrió organismos estatales, juzgados, instituciones religiosas y espacios vinculados a los derechos humanos en procura de información sobre su hija y sobre la nieta nacida en cautiverio.

Décadas de lucha y un reencuentro esperado

Como integrante de Madres de Plaza de Mayo Mendoza, participó activamente de marchas, actos y actividades realizadas en la Plaza San Martín de la capital provincial. En ese camino compartió la búsqueda con María Asof de Domínguez, abuela paterna de la niña, con quien sostuvo durante décadas el reclamo de justicia.

La espera encontró finalmente una respuesta en 2015. Ese año, el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó la identidad de Claudia, quien se convirtió en la nieta recuperada número 117 por Abuelas de Plaza de Mayo.

El hallazgo representó el cierre de una búsqueda que había demandado casi 40 años y permitió que Angelina pudiera reencontrarse con su nieta y compartir con ella los últimos años de su vida.

Un legado que trasciende generaciones

La recuperación de la identidad de Claudia también tuvo consecuencias judiciales. La investigación por su apropiación avanzó en los tribunales y concluyó con condenas dictadas en 2019.

Sin embargo, quienes conocieron a Angelina destacan que su historia va más allá de los expedientes judiciales. Nacida en una familia de trabajadores vinculados a los viñedos mendocinos, construyó junto a su esposo José una familia numerosa y encontró en la militancia por los derechos humanos una causa que sostuvo hasta el final de sus días.

Su muerte ocurre en un momento especialmente sensible para el movimiento de derechos humanos argentino, que también despide a la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida.

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