Mendoza Sur, con motores encendidos y ganas de despegar: los datos que dibujan un nuevo horizonte

Las cifras del empleo privado en el sur mendocino son un dato alentador, mientras sus intendentes -verdaderos "mini gobernadores"- intentan alianzas y acciones para aportarle músculo a Mendoza desde el límite con la Patagonia.

El gobierno mendocino decidió salir a federalizar internamente sus decisiones y posibilidades de despegue. El propio gobernador Rodolfo Suarez -quién otro si no él debería hacerlo- empezó a recorrer comunas para establecer líneas de acción que ya sea por la pandemia, malos entendidos con el gobierno nacional, boicots de ese mismo origen o por lo que fuera (los opositores hablan del "quietismo" de la gestión local).


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Ayer lo hizo con la doble vía productiva que unirá a Junín y Rivadavia, pero al mismo tiempo lanzó a la empresa provincial Potasio Río Colorado a trabajar en la explotación minera de Hierro Indio en Malargüe, hizo público un pedido del intendente Juan Manuel Ojeda de insistir ante la Casa Rosada con el proyecto Portezuelo del Viento luego de haber anunciado el llamado a licitación para enero de la represa El Baqueano, en San Rafael.

Antes, había anunciado las expropiaciones en Pata Mora para generar un polo de servicios para la explotación y exploración hidrocarburífera de la Cuenca Neuquina, conocida como Vaca Muerta y que abarca gran parte de sur mendocino.

El sur que late

La movida busca sostener un resurgimiento del empleo genuino en la actividad privada que se evidencia en el sur mendocino. Ya hace tiempo, el actual diputado provincial, exintendente y ex diputado nacional Omar Félix había señalado que San Rafael "es el motor de Mendoza", exhibiendo indicadores que demostraban un despegue productivo frente a cierto achatamiento provincial.

Hoy en el gobierno mendocino analizan las cifras de la pospandemia, que llegan a abril, y muestran un mapa que en cierta medida le da la razón a aquella afirmación, pero que suman con fuerza a Malargüe y Alvear.

En ese mapeo el Gran Mendoza se muestra con un buen ritmo de recuperación del empleo, al igual que el sur. En menor medida se ubica el Valle de Uco, a quien le llegará estacionalizado, seguramente, con el enoturismo más exquisito, con pocas plazas, pero con grandes atractivos. Y el Este se ve amesetado y esperando un empuje.

Potencial

Municipios como Alvear se niegan a la minería, sin tener posibilidades de que haya esa actividad allí, pero sus jóvenes emigran hacia lugares con desarrollo minero para poder trabajar y vuelven al hogar familiar con los recursos que esta actividad les paga por su trabajo. Una injusticia tener que irse a Neuquén u otras provincias como San Juan porque aquí hay un planteo místico y mucho mito sobre el tema.

Malargüe espera no recibir más cachetadas y por eso se está impulsando que sea la isla de la minería. Pero hay un planteo que formuló el domingo en Memo (ver aquí) el empresario y activista del sector Mauricio Badaloni que promueve una integración estrategia con Neuquén, provincia unida a Mendoza por varios temas, centralmente la producción de hidrocarburos, para inaugurar un trabajo en tándem inédito. "No nos sirvió ser una isla", dijo Badaloni y en el sur mendocino lo saben y miran con interés tal posibilidad que debería tomar este o el próximo gobierno, sin prejuicios.

Este fin de semana el Consejo Empresario Mendocino (CEM) también ofreció un diagnóstico que, si bien no implica un golpe contra Mendoza, si representa una serie de datos que podrían ser un resorte sobre el cual saltar hacia mejores indicadores en materia de producción, diversificación y exportaciones.

Mendoza no es menos diversa que las provincias que la rodean, como sostiene el runrún de los ultracríticos, pero sí carece del acompañamiento nacional (y muchas veces interno, si no, veamos el asunto minero) para dar el gran paso.

¿Qué trabajos da el sur?

Malargüe asoma entre los municipios que recuperan el empleo privado perdido con un 7% de crecimiento entre abril de 2021 y abril de 2022, los datos más actualizados sobre el tema a los que se tenga acceso en el gobierno nacional. Lo mueve el turismo, con la gastronomía y los alojamientos dando un salto de 27%, además de otros que se muestran florecientes, como los "servicios profesionales, científicos y técnicos", con 19%.

Le sigue San Rafael, con 4,2%. Aquí es la construcción lo que mueve la aguja, con un crecimiento de 33%, seguido de un dato clave: el ítem "explotación de minas y canteras", además de lo que deja el turismo en toda su extensión de servicios.

Posteriormente, también en positivo, está Alvear, con 3,5%. Allí, los asuntos vinculados a lo inmobiliario, la construcción, el alojamiento y la gastronomía, los servicios profesionales muestran una fuerte subida que equilibra con fuertes bajas que también han quedado resgistradas en el diagnóstico, como son las actividades de esparcimiento, nockeadas por la pandemia.

Así, Mendoza Sur, un área en la que sus intendentes suelen oficiar de "mini gobernadores", ya que los reclamos sobre todos los rubros de la vida recaen sobre ellos, busca identidad, aunque le falta cohesión.

Esto último es producto de diferencias políticas, pero también de idiosincracias: no hay  un factor social común ni un promedio en la línea de pensamiento que los represente juntos. Pero en la diversidad, resultan prometedores.

Mientras el intendente Ojeda planifica una marcha contra la Casa Rosada, Emir Félix, desde San Rafael lo hace en silencio capitalizando la sintonía política y se suma a la idea de mirar más allá de los límites al sur de Mendoza en busca de aliados y sinergias.

Walther Marcolini, desde Alvear, sueña con la vuelta del tren y, particularmente, de la nueva versión del Trasandino que una al Atlántico con el Pacífico.

El sur late, y si bien no deja de depender de los marcapasos del norte mendocino o de Buenos Aires, aporta todo el músculo que puede con decisión propia.

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